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ABC. SÁBADO 25 DE S E P T I E M B R E DE 1976. PAG. 59. aa Paginas de críticas, comentarios, entrevistas, y cartelera el crítico de saber si ese peinado del original utilizado para la versión es obra del escritor o del director de escena. Como criterio absolutamente personal, el crítico declara su falta de gusto por el decorado de- Alarcón. Prefiere con mucho la orientación, seguida en la creación del ámbito por Jost Ássman, en el montaje de Torsten Sjoholm en 1970, aderezado, a la abstracción geométrica con juegos de luz y sombra, e incluso la de Steriberg, en el montaje moscovita de Liubimov, aunque éste depende de estéticas en parte superadas. El espacio escénico de Alarcón enfría, empobrece, la acción escénica y pone de relieve la escasez de sus elementos corpóreos. Escenas capitales por su intención y por su belleza formal, como la de la Investidura de Barberiní como Papa, momento importantísimo de la obra, pierden sa fuerza y su sabor teatral. El trío de eagtores desentona con la tradicional música de Eisler y se repiten en escenas muy distanciadas en el tiempo los mismos, no muy afortunados figurines. Pero estos reparos no sean cargados a la cuenta de Osuna. No podía hacer más con los medios de que disponía. Sean ¿argados al abandono áe esta creación por aquellos a quienes com- a petía tal deber: los Teatros Nacionales. El capítulo de interpretación pesa sobre ese magnifico actor que es López Tarso. Su acento mejieano, aceptable, incluso necesario en Tirano Banderas es aquí elemento enfriante y no puede ser considerad! como ingrediente del famoso efecto V (distanciación) concebido por Brecht en 1936 después de ver en Moscú una representación del chino Mei- Lan- fang. Un buen trabajo de actor perjudicado por el exotismo de su acento. El resto de la compañía no pasa los límites de la discreción Incluso actores excelentes como Vivo M dan su talla habitual. Este Gáliíeo Galilei es un esfuerzo digno de estima y respeto, aunque esté mwy lejos de ser logrado. -Lorenzo LOPBZ SANCHO. EL ESTRENO DE ESTA NOCHE Crítica de teatro 6 ALILE 0 GALiLEl DE BERTOLT BRECHT, UN MONTAJE MERITORIO Y DIFÍCIL Esperanza Alonso, Ignacio Titulo: Galileo Galilei Autor: Bertolt Brecht. Versión de Emilio Romero. Música: Hftns Eisler. Espacio escénico: Enrique Alarcón. Reparto: Ignacio lapes Tarso, Ángel Ramos, Luisa Sala, Miguel Ayones, Manuel Calvo, Ignacio de Paúl, Esperanza Alonso, Enrique Vivó, José Pagan, Juan Jesús Vúlverde, etc. Teatro Bárceló. Tras muy largas vicisitudes ha subido, al fin, a un escenario madrileño una de las más grandes piezas de Bertolt Brecht, Galileo Galilei según la versión realizada por Emilio Romero. Reducir la intención de esta pieza a la de una simple diatriba contra la Iglesia, a un alegato respecto a la oposición entre la ciencia y la fe, o, de otro modo, dé la ciencia y la interpretación de las Sagradas Escrituras, es minimizar el propósito de Brecht y no entender nada. Desde esa lamentable falta de entendimiento se dictó durante largos años la prohibición del montaje escénico del drama brechtiano en nuestro naís. Triste, asustadiza incompresión. Bertolt Brecht no trata de poner en irrisión a la iglesia del siglo XVI. Va mucho más allá. Su exposición de una grave incidencia individual, el conflicto de Galileo con la Inquisición, lo que plantea, en definitiva, es la serie de contradicciones entre la Razón y la Era Capitalista en que vivimos. Durante la larguísima elaboración del texto definitivo de Galileo Galilei (veinte años) se producen acontecimientos fundamentales que enriquecen, complican, magnifican, el inicial proyecto ele Brecht cuando escribe la versión danesa, o sea la primera, de su pieza. El 28 de noviembre de 1938, Bertolt escribe en su diario de trabajo: Terminado La vida de Galileo He necesitado tres semanas. No acaba más que de empezar su trabajo. En enero del año siguiente se anuncia que Otto Hahn y Fritz Strassmann, han logrado el mes anterior la fisión del átomo dé uranio. Brecht comprende que los dos sabios alemanes han iniciado, como lo hizo Galileo, una nueva era. Eso le lleva a empezar una nueva versión de su testo primigenio. Años después, durante so largo trabajo con Charles Laughton, en el que la pieza es enteramente reconstruida en un nuevo idioma, el inglés, estalla la bomba de Hiroshima. Cuando, ya en el Berllner Ensenóle, Brecht, que ha efectuado ante la Comisión de Actividades Antiamerieánas, una especie de retractación a lo Galileo, pero más hábil, conoce el drama de Oppenheimer, el padre americano de López Tarso y Luisa Sala la bomba. Todo eso le conduce a levantar sobre el tema primitivo de su Galileo, el tema decisivo. Galileo, como Oppenheimer, saldrá vencido de su lucha científica, pero la ciencia quedará agigantada aunque esclavizada. Como Galileo, los sabios nucleares, son sometidos por el poder. Y la era nueva, que Galileo saludaba alborozado, descubre ya sus terribles amenazas. Ahí queda desbrozada la profunda intención del texto brechtiano. Nadie, piense como piense, puede negar la angustiosa veracidad e intemporalidad, de su alegato. Ante un texto establecido con tan penosa elaboración, el problema de la versión a nuestro idioma era delicado, arduo, comprometido. Emilio Romero lo ha resuelto con ejemplar simplificación de lenguaje, con respeto básico a las exposiciones brechtianas, con economía de medios verbales plenamente conseguida. Los pasajes fundamentales están fielmente expresados. Las interpolaciones del escritor, pueden considerarse como mínimas y sobre todo son admisibles, ya que no traicionan el mensaje de Brecht y le dejan su alta intención última intacta. Galileo se muestra en la versión de Romero ese poco digno personaje descrito por Brecht. Padre abusivo y castrador, opresor Je su familia, culpable de cobardía intelectual. No puede liberarle de su culpabilidad, la famosa frase de que triste la tierra que necesita héroes y lo sabe. Los predicados fundamentales del personaje resplandecen en el texto de Romero. Y en cuanto a la estructura del drama como pieza teatral, la decisión, muy deliberada, de Brecht de atenerse al relato de tipo épico en oposición a toda elevación dramátima, según la estética aristotélica; la renuncia a. la gran escena han sido mantenidas. Pulcro, responsable y certero, pues, el trabajo literario, técnico y conceptual realizado por Emilio Romero: José Osuna, se ha lanzado a una empresa que desbordaba las posibilidades de la iniciativa privada. Galileo Galilei que ya es hoy un clásico del teatro, requería el móntale oficial, rico en medios, no atenido a posibilidades económicas. La tremenda limitación de medios, debe serle, pues, tenida en cuenta, a su favor, a José Osuna. La simplificación del ámbito escénico, la renuncia a introducir elementos alusivos corpóreos a los sucesivos escenarios de las catorce escenas, le resultaba obligada. Así como la exigencia temporal fie. peinar el largo texto breehíiano que aparece en ocasiones aligerado. (No está en condicione LOS CUERNOS Di DON FiOtfRA DE VÁLLE- INCLAM, EN a BELLAS M E S Una obra singular del gran don Ram Jn del Valle- Inelán, Los cuernos de don Bltolera se estrena esta noche en el Beliás Artes, traída por José Tamayo. Ha estadpo cuarenta años en las puertas de la censura, y hoy se descongela. -Valle- Indlén, -nos dice Tamayo- c Divinas palabras afeó él telón del Bel Artes el 17 de noviembre de 1961. Deese día, el inmenso, él enorme escritor, quinó fulgumivte renombre universal como dramaturgo. ios cuernos de don Friólera llegan ahora, epmo antes Iteffarón Luces de Bohemia la versión escénica di Tirano banderas Este es, pues, él cuatto Valle- Ineián con él que me honro y responsabüizo. ¿Cómo considera usted esta obra? -E n ninguna d e las suyas Valle destaca más su sentido de lo teatral y supreocupación por tas estéticas del teatro. Estamos de nuevo ante un esperpento y se repite aquí la idea de que España es una deformación de la cíviUnaoio ewopea E esta obra, Valle