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ABC D O M I N G O 12 DE SEPTIEMBRE BE 1976. PAG. 63 a c Paginas de críticas, comentarios, entrevistas, y cartelera LAS NOVEDADES DE LA SEMANA El próximo martes se inaugura en él teatro de, la Zarzuela él V Festival Internacional de la Danza, con la compañía de Alvin Aiñey. También el martes co- mienza en el teatro Cómico la larga temporada de zarzuela y género chico a cargo de la compañía Luna, con la reposición de La del manojo de rosas El jueves, 16, en el Barceló, se estrena la versión de fGalileo Galiley de Bertold Brecht, realizada por Emilio Romero. El viernes, en el Eslava, Lá casa de Bernarda Alba de Lorca. El mismo día, en el Reina Victoria, El adefesio de Alberti, con María Casares. Y tal vez también el viernes, La libélula de una versión de Juan José Arteche, por Analta Gadé. Ninguna de estas fechas puede garantizarse. El teatro, ya se sabe, tiene siempre dificultades de ultima hora y se requieren aplazamientos. Es una seguridad de Que el estreno saldrá bien. aparición de Bárbara, su vida de anteriores decepciones, su ansia de ruptura, que no podrá con el férreo continente social que se opone a ella. El alegato de Salom no es elocuente, no está inspirado. Es muy posible que ante ese gran Jurado, que es el público, lo haya perdido. Quizá el espectador no podrá estar enteramente cpn Rosa, la esposa; con Alejandra, la hija; pero tampoco podrá estarlo por completo con Bárbara, con Juan. Jaime Salom es un autor muy considedable, que atraviesa una crisis creacional. Se percibía ya en Nueve brindis por un Rey se nota en esta comedia donde hay fragmentos espléndidos- junto a otros tratados con inhabilidad, incluso con torpeza, que el montaje y la interpretación acentúan. Tiene el crítico en gran estimación, en admiración sincera, a ese magnífico director que es González Vergel. No puede impedirle eso decir que estima perjudiciales para un texto, que exigía libertad imaginativa, tratamiento casi cinematográfico, el montaje solemne casi siempre, excesivamente naturalista en algunas escenas. En el fondo, esos contrastes descubren, quizá involuntariamente, las rupturas dramáticas en que ha incurrido Jaime Salom. No es é s t a siendo valiosa fragmentariamente, una pieza lograda ni en su texto ni en su montaje. No lo es tampoco en su interpretación. Jesús Puente se ha amanerado. Mucho. Repife incesantemente una serie de ademanes que acaban por originar una rotación expresiva si no en el vacío, en un eje inflexible, sordo, que apaga la acción y agarrota al personaje en una sola actitud. Este hace de Juan un hombre atormentado, pero no un ser vivo, flexible, conformista, rebelde, ilusionado, atormentado, vencido. Es sólo un vencido atormentado desde la primera escena Charo Soriano es una actriz dramática fenomenal y su creación del papel de Rosa pone en el escenario el único ser auténticamente vivo y palpitante. Pilar Bayona, en el doble papel de Alejandra, la hija, y Bárbara, la amante, símbolo del dilema en que se halla Juan, está discreta como jóvencita, con evidente sonsonete recitativo en la segunda. Su Bárbara no es convincente. Alejandro Ulloa, que reaparece tras larga ausencia, es un actor convencional y hace de Narciso un personaje convencional, teatral. Pilar B a r d e m cuya primera frase es prodigio de falsedad en la entonación, adquiere después un tono excelente y cumpleu n trabajo correcto. La belleza del escenario contribuye a encerrar el texto en sus dificultades. Perjudica, en definitiva, la expresión del drama. Todo ello dentro de una dignidad y de un esfuerzo de altas ambiciones. -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. Crítica de teatro 1 L DEL LIMÓN DE JAfflE EN EL TEATRO Título: La piel del limón Autor; Jaime Salom. Dirección: Alberto González Vergel. Escenografía: Vicente Vela. Música: Ramón Faran. Reparto: Alejandro Vlloa, Jesús Puente, Charo Soriano, Pilar Bayona. Pilar Bardem. Teatro Marquina. Tras dos años de silencio, uno de nuestros mejores dramaturgos, Jaime Salom, raparece en un escenario madrileño. Su anterior comedia, Nueve brindis por un Rey era una comedia política. La que ahora somete al público es una comedia sociológica y moral. La pie) del limón plantea desde otro ángulo, de manera más moderna, un problema ético- social al que ya se había asomado hace sesenta y dos años Linares Ridenamiento social, el amor es algo prohibido, algo que no puede contar, frente a la defensa, a la validez, a la durabilidad, de las instituciones. Tema difícil, de muy delicado tratamiento que Jaime Salom aborda con una técnica simultaneista. Presenta al espectador, al mismo tiempo, la vida real y oficial de Juan y su vida clandestina que va a salir a la luz y plantear crudamente su problema, que es un grave problema religioso, moral y social, general. Y no sólo eso, Salom muestra también simultáneamente recuerdos, vivencias, pasado, de sus personajes. En ellas se ven los condicionamientos de la educación, de los principios sostenidos como inmutables, frente a la realidad cambiante de las almas y de las vidas. En rigor los dos actos resultan compuestos por escenas breves, imbricadas las unas en la otras. Él ámbito escénico ha sido construido como un gran invernadero en el que todos los personajes permanecen. O en acción, o hieráticos, puras ausencias simbólicas, recluidas en el fondo de escenario. Ese invernadero es la jaula en la que todos viven encerrados. Es una sociedad en la que todos, aun estando ausentes, están presentes y actúan üe algún modo sobre los demás. Es decir, donde la libertad no existe ni es posible. Ante este enclaustramiento de los personajes y del problema, Alberto González Vergel ha establecido un orden, una representación oue conduce el acto teatral hacia una mineralización análoga a la que Résnais obtiene en su película El año pasado en Marienbad y hacia un hieratismo, una frialdad ceremonial que es el tratamiento que Marguerite Duras da a su filme, no presentado en España todavía, India Song El realismo de Salom, al escribir la pieza, se parte en dos vertientes: descriptiva la una, discursiva la otra. Una especie de irrealidad mágica, enfría bajo la dirección de Vergel, la pasión vital de la primera, y en el apasionamiento discursivo de la segunda. Pero Jaime Salom, bajo eí peso de la circunstanciada descripción, que trata de hacer del caso que describe, ba vacilado mucho en el tratamiento. Tras una escena de discusión entre Juan y Rosa, que nos obliga a evocar a Iá pareja de Edward Albee en ¿Quién teme a Virginia AVolf? construye escenas de comedia costumbrista con intenciones satíricas a las que les faltan penetración y agudeza o diálogos entre JBárbara y Juan, en los que la muchacha es la portadora del contenido, del alegato teórico que el autor lleva a su obra. Es innegable la autenticidad de Bárbara, como es inocultable que por su boca hablan al mismo tiempo ella y el dramaturgo. Cuando la comedia se inicia, en un cumpleaños de Alejandra, la hija de Juan y Rosa, el conflicto existe ya. Mediante retrospecciones articuladas con libertad el espectador verá la desavenencia matrimonial, algunas de sus causas, el carácter moral de Juan y sus condicionantes, la Pilar Bayona, Jesús Puente y Charo Soriano vas en su drama titulado La garra el tema del divorcio. Jaime Salom afirma pudorosamente que su drama es una historia de amor, pero eso no es más que una parte del limón. La otra parte es una historia de desamor. A Juan, marido infiel, con infidelidad epidérmica que la sociedad á que pertenece consiente sin pedir más que discreción, una aventura se le convierte en el amor, en el gran amor. Su matrimonio estaba ya, antes, destruido. Bajo la brillante piel del limón, la pulpa matrimonia se había podrido. Problemas íntimos, inculpaciones discutibles, frustraciones, habían separado ya íntimamente a Juan de Rosa, su mujer. El carácter y el comportamiento de ésta estaban profundamente perturbados. Bárbara, la joven secretaria con la que Juan inicia su aventura, ansia la autenticidad. Sus experiencias amorosas y sexuales no habían sido afortunadas, Juan, en íntimo problema descubrirá lo insatisTactorio de su situación matrimonial, lo opresivo de su contorno social, ansiará la liberación. Pero ni el contorno ni la sociedad en la que vive toleran esta suerte de actitudes. Mucho menos las legaliza. En el fondo, con ingredientes distintos, el problema sigue siendo el mismo planteado por Linares Rivas. En más de medio siglo, la sociedad ha cambiado, no los criterios y las normas. 1 problema moral de Juan se agrava por la incomprensión de su hija, una niña todavía, Alejandra. La intransigencia de Rosa, su mujer, los convencionalismos egoístas de Narciso, su pariente y socio, de Ernestina, su secreta amante de buen tono, le importan menos. Frente a ese contorno que defiende el sentido tradicional de la institución matrimonial, la otra intransigencia, la que se pretende liberadora, de Bárbara, acatará por sucumbir. En el or- 240 metros dos plantas y semlsótano. Forma esíjulna. Magnífica Inversión, precio 12.500.000. Teléfonos 458 73 31- 250 02 X CHALET ENEL VISO