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ABC. FUNDADOR S Á B A D O 27 BE MARZO D! PAG. 32. BARCELONA. ÁL DÍA DE LA ESCUELA DE CIRUGÍA HA FALLECIDO EL DOCTOR DON PEDRO PIULACHS OLIVA Su Tratado de Patología Quirúrgica es libro de texto en muchas Facultades de España y de América Barcelona, 26. (Europa Press. El profesor don Pedro Piulaehs Oliva, catedrático de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Barcelona, falleció ayer por la mañana, víctima de un infarto de miocardio. La noticia del óbito ha causado profundo sentimiento, especialmente en los medios relacionados con la Medicina, en los que la destacada personalidad del profesor Píulachs, como cirujano v catedrático, era admirada y apreciada. Catedrático de Patología Quirúrgioa de la Facultad de Medicina de Barcelona, el doctor don Pedro Piulaclis nació en Barcelona el año 1908. Sé licenció, con premio extraordinario, y ganó brillantemente la nlaza de médico de guardia, por oposición, del servicio de urgencia del Hospital Clínico y Provincial de Barcelona. A los treinta y un años, y en las primeras oposiciones que se celebraban después de la guerra civil, obtuvo por unanimidad la Cátedra de Patología Quirúrgica de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela. eme fue la Drimera que salió a oposición FUNDAliOR DE LA ESCUELA DE CIRUGÍA. -Fue fundador de la Escuela de Cirugía. Española, de prestigio internacional, y la mayoría de cirujanos españoles de la posguerra pueden considerarse discípulos suyos, ya directamente o a través de sus libros v Publicaciones. Ha publicado más de 25 obras y más de 400 trabajos. Su Tratado de Patología Quirúrgica es libro de texto en muchas Facultades de España y de América. Tiene un Tratado de Cirugía escrito en inglés, y publicado en Estados Unidos UN HIIO B íh HISTORIA DE NUESTRA CIRUGÍA FSTA mañana, en nuestro cementerio marinero, profundamente bañado de luz mediterránea, dejamos el cuerpo inerte y sin vida de Pedro Piulachs, ei gran cirujano y extraordinario humanista que acaba de emprender ese misterioso viaje sin retorno que a todos los mortales nos aguarda. Su noble y generoso corazón, a veces desgarrado por el infortunio, ha dejado de latir. Hace tiempo, otro infarto puso en peligro su existencia, pero entonces la enorme vitalidad y las ansias de vivir le hicieron superar la dura prueba. Ahora na ha podido resistir la nueva embestida y ha sucumbido a ese dolor que él intentó explicarnos con tanta lucidez en el memorable discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina. La fecunda vida de Pedro Píulaqhs constituyó un constante bregar. Fue un triunfador precoz en el mundo de la ciencia. Su nombre figurará frente al de los de Pedro Virgiíi y Antonio Gimbernat, maestros y creadores de la moderna cirugía española, que en los albores del siglo XIX supieron infundirle nuevos y definitivos conocimientos. El gran médico que acaba de desaparecer es un hito en la historia de nuestra cirugía, un gran maestro del arte, cual es el de operar, como ha dicho certeramente Antonia Puigvert. Hace muchos años, en un atardecer inolvidabJe, en el quirófano de la Platón le vi operar a un queridísimo amigo y maestro. Con su indumentaria de verde claro y sus impecables guantes de goma manejaba el bisturí con una inalterable seguridad. De vez en cuando, susurraba alguna palabra o comentario a sus ayudantes, hasta que puso fin a la delicada intervención. En aquel momento, Piulachs me pareció agotado, pero satisfecho. Había bordado su difícil trabajo. No se le escapaba el menor detalle y sus ojos tristes y melancólicos estaban atentos a todo. Como ha dicho en esta hora triste de su muerte el doctor Soler Roig, el imperativo del lenguaje científico de Piulachs fue su lucidez. Q En la Universidad destacó muy pronto como uno de sus más grandes maestros. Su inteligencia, su voluntad y su memoria prodigiosa le convirtieron en el más preclaro de los profesores que han pasado por sus aulas. Sus antiguos alumnos- -la mayoría grandes cirujanos en la actualidad- (e recuerdan y le respetan con profunda admiración. A su claridad mental se le unía una excepcional erudición. Sus tratados de cirugía pasarán a la historia como verdaderas obras clásicas y su imagen como maestro quedará perennemente en la memoria de las futuras generaciones. Q Aparte de su condición científica, corno en el caso de otros tantos grandes médicos, en Pedro Piulachs existia la vertiente humanística y literaria. Era un hombre bueno, humilde y sencillo y yq diría que hasta tímido, pero que cuando hablaba, bien en la cátedra o en la tribuna, su talla se agigantaba hasta límites insospechados. En sus últimos años cultivó la poesía y su libro El viento encadenado obtuvo el premio Ciudad de Barcelona y estos días- acababa de publicar un delicioso volumen de poemas para niños. Era irónico y humorista, de una gran comprensión y extraordinariamente humano. Su entrañable amigo y confidente de todas ¡as horas, Ramón Amposta, que solía acompañarle con mucha asiduidad, podría referirnos muchas anécdotas de Pedro Piulachs, corazón atormentado que supo, por encima de todo, brillar con luz propia. 1 José TARÍN. IGLESIAS. QUIERE IQDQ 1 IOS AMIGOS QUE PUEHA CQNIEGUIR... 1 VENGA A ALMERIMAR. Vivir en libertad. Plantarse en medio del verano, Mirar los demás. Compartir... Jornadas Marineras. Hoyos de Golf. Deportes. Actitudes. Una copa. Regresar una casa confortable (eligiendo entre chalets, bungalows, apartamentos cerca del mar, en el puerto en el pueblo muy andaluz) Teniendo tiempo pata ganarlo y perderlo. Este es el increíble plan de Álmermiar, Cientos de millones de pesetas desembolsados en este bello proyecto que ya cuenta con un campo de goi diseñado por Gary Player. Donde pronto se podrí atracar el? el Puerto Deportivo (con- capacidad para más de 1000 embarcaciones) O contemplar el anochecer desde el Club de Golf. Almcrirp. ar sigue ínvirtíendo millones de pesetas en un bello proyecto: poner a la gente en contacto coa la naturaleza. Lo está cumpliendo. MALAGA a m Madrid, O Dormell, 4- 2 p- Tú, 274 20 05 Atraerlr Avda Generalísimo, 4 1- 7. -Edificio Remasa U N i R G DE ÍNTERES TURÍSTICO NACIONAL Almerimar