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ABC. toa entre el mar y el cielo, atare la vida y la muerte sin saber qué va a ocurrir? ¿Sentir... No sé lo use podría decarte- ¿Qué se siente... La voluntad de vivlr es ht que nos salvó de n a muerte secura, ¿Se piensa en Dios? -Claro... es en guien más se piensa. EL MISTERIO DE UN NAUFRAGIO S Á B A D O $1 Í E EN ER O DE 19 JS. PAG 48. la La odisea de aquellos hombres y mujeres- -había tres a bordo: las esposas de dos electricistas y la de un oficial- -una topulaeión compuesta por 32 personas, desaparecidos, y de los que sólo apareceÉían después Imeldo B nreto y Eplfanlo Ferdomo, ttnerfeños, conmovió al mundo. Se hizo todo lo humanamente posible por Encontrar algún superviviente. Y en la búsqueda se cubrió una extensa área maFítlrna. A más de 450 millas náuticas al sudoeste de la isla filipina de Mindanao se encontraron manchas de petróleo y un ftvión norteamericano de reconocimiento localizó un bote salvavidas vacío, en la misma área del Pacífico occidental donde fueron hallados los supervivientes. Pero n d más. (Durante los diecinueve días, ¿no vieron ustedes nada, absolutamente nada? -Restos del barco he visto yo- -dice Imeldo Barreto- Al aparecer nosotros in (tetieron en la búsqueda, por si había otros supervivientes. ¿Tampoco vieron ustedes en todo ese tiempo más barco sene el japonés? -Sí, sí; habíamos visto tros barcos. ¿Y no pudieron verles a ustedes? ¿No consiguieron llegar hasta donde esos bareos les avistasen? No me contesta. Hay algo que estos hombre no cuentan, ¿Por mé? ¿Porque no pueden o porque no Quieren? Perdosno i- -Pues ustedes hubiesen dado algo por concluye: encontrarse, aunque fuese con los perio- -De eso, nosotros no vamos a hablar. distas, en ese tiempo. ¡Ciar Eso, desde luego, NO PODEMOS CONTAR NADA ¿Cuando descansen ustedes, volverán Al filo de la puerta tres alcanzo a Epia la mar? faiüo Barreto, que es también casado y- -Eso lo tendremos que pensar también. tiene nueve hijos. El pequeño, de nueve Ahora tenemos que descansar, y curar. meses, Javier, a quien no conoce todavía. Yo- -dice Epifanio Perdomo- -tengo que- -Cuando el niño nació, yo estaba ya curar. Las piernas las tengo vendadas, embarcado en el Berge Istra con heridas. ¿Por qué se encierran ustedes en no Se despiden: Adiós, adiós; gracias por contar nada, absolutamente nada de esos venir... Buena suerte. En la pista, diecinueve trágicos días en que también calientan motores los aviones. Dentro de el mundo se preocupaba por los náufragos dos horas y media estarán allí. Les acomdel barco noruego? pañan el hijo del propietario de la compañía naviera, y el director de la misma, -De esta historia no podemos contar nada, absolutamente nada a los perio- señores Bergesen y J. Stangeland. -Isabel MONTEJANO. distas. v EN EL AEROPUERTO TINERFEÑO DE LOS RODEOS LAGRIMAS CONTENIDAS A LA LLEGADA DE LOS SUPERVIVIENTES Santa Cruz de Tenerife, 30. (De nuestro corresponsal, por teléfono. En la tarde de hoy, sobre las tres y cuarto, aterrizó en el aeropuerto de Los Rodeos uno de los aviones más intensamente esperados en la isla desde hace mucho tiempo. Era el avión en el que llegaban los únicos supervivientes del Berge Istra Desde mucho antes del aterrizaje, la emoción estaba presente en el aeropuerto. Las esposas y los hijos de los dos náufragos, tras muchos dios de emoción, de incertidwmhre, de suspense, esperaban ansiosas a que los altavoces de la sala de espera dieran el número exacto del vuelo que aguardaban en si fondo de sus corazones desde hacia un mes justo; el mes exacto que transcurrió desde que se supo la tragedia del mineralew. LA LLEGADA. -A las tres y veinte de la tarde aterrizó el aparato de Iberia Que condujo desde Madrid a Las Palmas a Imeldo Barreto León y Epifanio Perdomo López, qué antes habían hecho el recorrido Nueva York- Madrid. Imeldo y Epifanio fueron los últimos pasajeros qtie descendieron por las escalerillas. El público aplaudió a los protagonistas de una aventura indeseada. Abrazos, llantos, palabras entrecortadas y precipitadas. Después, la sala del aeropuerto. Prensa nacional y extranjera radio, televisión, muchas preguntas. Pero hubo muy pocas respuestas. Era natural. Dijeron los dos que estaban muy cansados y emocionados, que era un mal momento para hablar y para contar las cosas con tranquilidad. Prometieron Epifanio e Imeldo que más tarde, tal vez mañana, tras la recuperación de la tranquilidad perdida, responderían a todos los interrogantes, a todas las cuestiones. Porque ya habían hablado en Copenhague, en Japón en Nueva York. Habrá que esperar ese merecido descanso. Nadie tiene derecho real a hacerles recordar ahora aquellos angustiosos días a la deriva, en alta mar, alimentándose únicamente a base de pescado crudo y bebiendo tan sólo agua de lluvia. Los dos marineros llegaron a Tenerife acompañados por representantes de la naviera liberiana propietaria del barco hundido y fueron recibidos por el cónsul de Noruega, país propietario del buque. Imeldo Barreto León y Epifanio Perdomo López, antes de su cita con los informadores, tienen mañana otra más dolorosa: a las seis de la tarde asistirán a una misa que se celebrará en la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, de esta capital, para rogar a Dios por el eterno descanso de todos los tripulantes del Berge Istra que desaparecieron cuando el año 75 estaba a punto de expirar. Allí estaremos todos. -Luis RAMOS. Ocurrió en Madrid BOBO EN UNAS OFICINAS. -En las oficinas de la empresa Perforaciones fie Mineralogía y Obras Públicas, sitas en la. planta cuarta, de la Torre de Madrid, fue perpetrado un robo durante la noche. Los ladrones, que penetraron en el local forzando la puerta con una palanqueta, fe apoderaron de 51.000 pesetas en metálico. SE INCENDIA UN AUTOMÓVIL. -En el aparcamiento subterráneo de la plaza del Marqués de Salamanca se iníendló, sobre las nueve de la mañana de ayer, el motor del coche M- 206312. El fuego s produjo al arrancar el motor sin retirar mía manta que su propietario había colocado para preservarle de frío. ROBAN TABACO. -En un estanco de la Ciudad de Los Angeles, bloque 312, propiedad de Enrique Turégano Jurado, fue perpetrado un robo durante el cierre del mediodía. Los ladrones penetraron en él local usando una llave falsa y se apoderaron de tabaco por valor de 70.000 pesetas y de otras 8.000 en metálico. SORPRENDIDO IN FRAGANTI -La dotación de un coche radio- patrulla del 091 sorprendió a las tres de la madrugada de ayer, a Alberto Martínez de Elvira, de treinta y ocho años, cuando se hallaba en el interior de una tienda de tejidos de la calle de Vergara. El delincuente había roto el cristal del escaparate y le fueron intervenidas varias prendas Que había sustraído del mismo. AUTOBÚS INCENDIADO. -Frente al número 74 de la avenida de Oporto se incendió, al parecer a causa de un corto circuito en el sistema eléctrico, un autobús de la Empresa Municipal de Transportes. Fue avisado el Servicio de Bomberos, que logró dominar las llamas en DOGOS minutes. LA MAYOR INDEMNIZACIÓN POR UN DESASTRE MARÍTIMO EL NAUFRAGIO DEL BERGE ISTRA PUEDE COSTAR AL LLOYD S MIL QUINIENTOS MILLONES DE PESETAS El calígrafo de la compañía de seguros Lloyd s Register, de Londres, escribió en el registro que el supermineralero noruego Berge Istra de 22- 7.000 toneladas, se daba como desaparecido en aguas del Pacífico. El perito calígrafo consignó todos los detalles a su alcance respecto al hecho y al punto aproximado en que se produjo el naufragio, los trabajadores de búsqueda y salvamento que se realizaron y las pruebas evidentes de su desaparición. La mayor indemnización de un desastre marítimo- -más de 1.500 millones de pesetas, es el coste total que cubren los segruros- -se ha puesto en marcha al dar el certificado de defunción del Berge Istra por la Lloyd s Register. Los agentes de Lloyd s en todos los puertos del mundo inspeccionan meticulosamente a todos los barcos que arriban y salen. Los observan, siguen día a día sus pasos, anotando sus desperfectos, y su estado general. De esta forma Lloyd s dispone de la más perfecta organización para recoger y difundir toda suerte de noticias sobre la navegación, que constituye un material muy valioso para las compañías de seguros marítimos. Esta institución inglesa ha perdurado a lo largo de siglos. Los incendios, las colisiones, los naufragios y demás desastres que ocurren en cualquier punto de la superficie marítima se colocan en los tableros de la Lloyd s a medida que llegan. Por eso, cuando el 5 de enero últi mo las autoridades del puerto de Tokio comunicaron que el Berge Istra con una carga de 180.000 toneladas de hierro, no había llegado a su lugar de destino, un télex breve se hacía eco de esta primera noticia sobre la desaparición del gigantesco buque. Las posteriores pesquisas de aviones y otros barcos en aguas del Pacífico llegaban a; -los sótanos de Lloyd s para su consignación