Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. S Á B A D O 31 DE E N E R O DE 19 7 6. PAG 47. Epifanio Perdomo y su compañero de aventura, Imeldo Barreto, ambos de Tenerife, en una de las dependencias del aeropuerto madrileño, tras su llegada de Nueva York, y esperando otro avión que les traslade a Canarias. A la izquierda, Epifanio en la peluquería del aeropuerto. (Fotos Luis Ramírez. LOS NÁUFRAGOS DEL BERGE ISTRA PASARON POR MADRID LA VOLUNTAD DE VIVIR NOS SALVO DE UNA MUERTE SEGURA Imeldo y Epifanio se han negado a narrar cómo pasaron diecinueve días en una balsa en el Pacífico, porque, al parecer, han vendido la exclusiva en América leus oídos! EN MADRID TRES JÓVENES GOLPEAN Y ROBAN A UN TAXISTA Tres hombres jóvenes subieron a un autotaxi que conducía don Manuel López Muñoz, pidiéndole que les llevara a una dirección determinada. Sobre las diez de la noche, cuando circulaban por el paseo de Extremadura, obligaron al conductor a detener el vehículo y le golpearon con un objeto contundente en la cabeza y la espalda, causándole lesiones de pronóstico grave. Acto seguido se apoderaron de la recaudación del día. ue ascendía a. 3.500 pesetas, y se dieron a la fuga abandonando a su victima. como el nombre de unas islas de Yugoslavia- -ocurrió el 29 de diciembre de 19 T 5. Se dirigían a Bombay A los diecinueve días, un avión japonés avistó a los náufragos a unos 1.6O0 kilómetros al este de Mindanao, y dio aviso a un buque japonés también, que los recogió y condujo a la isla de Okinawa, desde donde en avión viajaron a Tokio, Copenhague y Nueva York. En Estados Unidos fueron atendidos en un hospital del Ejército. Cuando se encontraron restablecidos, les llevaron a un hotel. Pero estos hombres no podrán olvidar jamás esos diecinueve días en la flotasalvavidas Aunque ahora no quieran ha bla r de ello, Y díganme, Jaieló y usted, Epifanio, ¿qué siente Un hombre cuando se eneuen- ¡Por favor, que no me entre agua en Es lo primero que ha dicho Epifanio Perdoino cuando le han preparado el servicio en la peluquería de caballeros del aeropuerto de Barajas. Mientras tanto, su compañero de aventura, de tragedia, de muerte y de vida, está Intentando hablar por teléfono con su esposa, María Hernández Suárez, que allí, én Tenerife, espera el regreso. Imeldo Barreto tiene cuatro hijos. Y pronuncia sus nombres, yo diría que con delectación. -Fátima, Trinidad, Damián y María... Mis hijos... Mis hijos, que también están esperando. ¿Qué va- n a contar ustedes de esta aventura que han vivido? -Ya lo pensaremos. Eso lo tenemos tue pensar con calma, sin precipitarnos. ¿Les han hecho alguna oferta por contarla? -Sí, era América. ¿Cuánto tiempo hace que salió usted de su casa, en Tenerife? -Exactamente, seis meses; y dos días. ¿Por qué estaban ustedes enrolados en un barco noruego y bajo bandera libeíiana? ¿No hay trabajo en Canarias para los hombres que se dedican a la mar? -Sí, to hay. Haberlo lo hay, pero en los barcos extranjeros se sana más dinero. To era, en el Berge Istra marinero de primera. El Berge Esfera Un barco que desapareció. Y de cuyo naufragio no se han salvado, al parecer, más que estos dos hom- bres. ¿Qué estaban haciendo ustedes cuando se produjo la explosión? -En ese momento, raspando unas tuberías para proceder luego a pintarlas. Entonces se produjeron las explosiones, que fueran tres. -Y de pronto se encontraron en el agua, ¿agarrados a qué? -A nada. ¡Ojalá hubiésemos tenido algo a qué agarrarnos! ¿Cuándo se hicieron ustedes con la balsa? -En seguida. Porque la teníamos preparada. Cuantío s produjeron las explosiones la preparamos rápidamente y la dejamos sobre cubierta, pero desatada, la. balsa cayó ai agua, y cuando yo salí a la superficie, me la encontré a poca distancia mía. DIECINUEVE DÍAS ENTRE EL CIELO Y EL MAR Hemos comenzado a caminar hacia la puerta tres, por donde sale el vuelo 001 de Iberia con destino a Las Palmas. La explosión y el hundimiento del Berge Istra ue parece ser sigsnlfi a algo así