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D I T AD 0 POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD MAD ANÓNIMA RID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC Y un Rey joven, con una esposa joven- ¡gran apoyo, insustituible ayuda, la discreta acción de Doña Sofía! con unos hijos que son como los hijos de cualquier familia española: su razón de futuro. Sí, será un gran Rey. Por las virtudes que le adornan. Por su trato, por su infatigable trabajo, por su entrega total, par ser hijo y nieto de quien es y continuador de la tarea de engrandecer nuestra Patria. Y, sobre todo, porque tiene, tras de sí, a un gran pueblo que le quiere y que le sigue, con un ingente capital humano: la fe que hoy depositamos en su realeza todos los que vemos encarnada en su figura la Paz, el Progreso, el Orden, la Justicia y la Libertad. S e han disipado ya toda clase de dudas en cuanto a la sucesión en la suprema magistratura del Estado. La Monarquía hereditaria encuentra ahí su principal justificación, su mejor servicio a la comunidad. Cualquier presidente de cualquier República es, por principio y antes de serlo, partidario de sus partidarios. Un Rey no. Es un Rey de todos y para todos. Tiene así las manos mucho más libres, más limpias para modelar el bien común nacional. Común a todos los ciudadanos, sin exclusión de ninguna clase, porque sólo merece llamarse ciudadano el que respeta la Ley. Y piénsese que empieza con él una nueva etapa. Etapa marcada por el deseo ferviente de todos los españoles de mantener, a costa de lo que sea, las premisas básicas de la paz y el orden. No entiende nada de política quien piense que es éste un momento propicio para sembrar dis- REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN, Y T AL L E R E S SERRANO, 61- MADRID H OY la Política tiene que escribirse con caracteres mayores. Porque hoy la política- -la política con minúscula queda fuera de lugar. Por muchos y muy graves que sean los acuciantes problemas del momento. Hoy es el día en el que el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón, entra en la Historia por la ancha puerta de una realeza multisecularT Difícilmente en la larga Historia de España podrá encontrarse un Príncipe más preparado, más instruido, más capacitado para ser Rey de todos los españoles. Desde la formación que, al lado de su padre, recibiera siendo niño, continuada siempre por una permanente y admirable comunicación, y a la que el propio Don Juan Carlos se refirió no más tarde del 24 de junio pasado, cuando respondió textualmente a la felicitación del Gobierno con estas palabras: Muchas gracias, señor presidente, y a todo el Gobierno, por haber venido a felicitarme en el día de mi santo, y por esas palabras tan afectuosas que acaba de pronunciar. Siempre seguiré en el camino del servicio a España, que es lo que me han enseñado desde pequeño... Formación, también, desde sus primeros inicios en la enseñanza elemental y media, pasando luego por todas y cada una de las Academias Militares, que han dejado en su carácter el indeleble sello de la formación y patriotismo castrenses, hasta llegar a su contacto con la juventud universitaria, una juventud a la que especialmente ama. Todo en ¡a vida de Don Juan Carlos parece como medido, aquilatado para hacer de él lo que sin duda va a ser: un gran Rey. Un Rey que estará siempre en vanguardia para conseguir las más avanzadas metas en materia social y cultural y de bienestar para todos Un Monarca que nunca será dique que contenga, sino cauce por el que se pueda discurrir ordenadamente (Discurso del 12 de marzo de 1971. Un ReV moderno, sabedor de los problemas de su tiempo, alertado por la cultura, prestigiado en el mundo entero, cuidadoso del signo social de nuestra época. Un Rey justo, que sabe que es en el Derecho y en la Ley donde se encuentra el fundamento del orden que permite el desarrollo de los pueblos. Un Rey ya amado por su pueblo, porque ha vivido entre él, ha comido su pan, ha estrechado la mano de los trabajadores del campo, ha bajado a las minas y ha compartido el quehacer de nuestros trabajadones todos. EL RE Y cordias, para pasar facturas, para ejercicios equilibrísticos de ambiciones personales. El pueblo español y su Rey, que se debe a aquél, tiene como primer objetivo, como primera meta, que nada de lo conseguido en estos cuarenta años de la etapa de Franco, siendo positivo, pueda quedar destruido. Esa es la meditación que en todos los corazones, enseñoreados de patriotismo, debe primar. Nueva es la etapa y nuevo el juego constitucional de las normas del Estado. Los poderes del Rey no son exactamente los poderes de Franco. El protagonismo político de éste ha dado paso a un aumento considerable del papel que el pueblo, de manera más directa y representativa, va a tener en el futuro. Hay que tener en cuenta que las conocidas como Leyes de Prerrogativas, de los años 1938 y 1939, han agotado su vigencia con la vida del Generalísimo. Ahora el conjunto de Leyes Fundamentales, y muy especialmente lo dispuesto en la Ley Orgánica del Estado, cobra pleno vigor. El Rey, Don Juan Carlos de Borbón, es un Rey constitucional, con sus facultades, deberes y atribuciones que en los textos nos? mativos aparecen consagrados. Como resumen de todos ellos, en estos momentos de inicio de su reinado, que será, no lo dudemos, fecundo en realizaciones y cada vez más próximo a lo que una Monarquía moderna es hoy en el mundo, recordemos que, según el artículo 6. de la Ley Orgánica del Estado, el Rey es el representante supremo de la Nación, personifica la soberanía nacional y ejerce el poder supremo político y administrativo. Como representante máximo de la Nación, es el valedor último de los españoles y el más indicado ejecutor de sus aspiraciones. Entre ellas las de, obviando todo tipo de dificultades, superando cualquier clase de desviacionismos, integrar, a todos los hombres que constituimos este pueblo en un haz armónico de voluntades en el que nunca más quepa el odio entre hermanos, la división, el desgajamiento de sus tierras y en el que quede para siempre desterrada toda idea de enfrentamiento civil. Hoy, repetimos, la Política tiene que escribirse con caractenes mayores. Porque las aspiraciones de este pueblo nuestro, manifestado en un sano pluralismo fecundo, con el máximo respeto a todos los que acatan a la Ley, ha encontrado un nuevo capitán: el Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Duran Joyeros iedras Precios Plata- Marfil Modelos ex