Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
E D IT A D 0 P 0 R PRENSA E S PAÑO LA, SOCIEDAD ANÓNIMA MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC experiencia internacional del ilustre comentarista valora más todavía la claridad y la oportunidad de su juicio. En los casos en que, como sucede ahora, una mala imagen de España actúa en el exterior, lo primero que nos corresponde es averiguar si hemos hecho lo posible porque dicha imagen sea positiva. Hace muchos años que mi voz- -pequeña voz individual- -clama en el desierto. ¿Nos sentimos, se sienten nuestros organismos responsables, de v e r d a d europeos Los que hemos caminado mucho por estos mundos de Dios- -y del diablo- -sabemos que, en cualquier caso, nos ha preocupado poco crear la imagen de nuestro país. Voy a referirme, porque es terreno para mi más conocido, al campo de lo cultural. Cuando nosotros asistimos, en un país de Europa, a un Congreso Internacional, ¿qué es lo primero que advertimos? Pues, sencillamente, que España no está Que nuestra escuálida presencia cuenta muy poco en el conjunto general de la reunión, porque las delegaciones de otros países- -Francia, Inglaterra, Italia, Alemania- no sólo son más numerosas, sino que tienen mayor experiencia y se mueven con mayor soltura, manejando, desde el primer momento, los resortes del conjunto allí reunido. Por eso he hablado tantas veces de la conciencia de marginación de que se nutre una de las melancolías españolas Se me dirá que existe en Madrid, en e) Ministerio de Asuntos Exteriores, una Dirección (que estuvo, por cierto, a punto de convertirse en sub dirección de Relaciones Culturales, y he de decir que R D A CC I 0 N A DMTNIS T R ACIÓN, Y T AL LE R E S SERRANO, 6 1- MADRID que equivale a decir: con gusto- -los artíc u 1 o s que Agusto Assía redacta bajo el título de Carta abierta y que son un finísimo análisis de la vida nacional. Como ei lector ya sabe, el ilustre periodista reside ahora en Galicia, y ello me da motivo para mi primer comentario: he pensado muchas veces que la visión de las cosas de España desde un observatorio litorial- -digamos galaico, digamos catalán- -tiene una perspectiva que, si por una parte es distinta, por otra, permite una jerarquización de valores que se perciben mejor desde estos distanciamientos. No digo que el juicio pueda ser más certero; pero afirmo que la visión desde ei Centro puede- -y debe- -enriquecerse con estas visiones litorales. Probablemente, la verdad está a medio camino; quiero decir, conjugando una y otra experiencia. Porque lo cierto es que una y otra pecan de parcialidad. La mirada desde el Centro padece, justamente, de falta de perspectiva, y, sobre todo, de no tener bastante en cuenta la visión del exterior. ¡Cuántas veces desde Barcelona he comprendido mejor cuestiones que, en Madrid, se me aparecían confusas! La mirada desde los ángulos exteriores, ofrece la ventaja de valorar las cosas desde fuera con la ganancia que ofrecen las visiones panorámicas. Hace unos años, un grupo de escritores almorzábamos con José María Pemán en un restaurante de Barcelona, y los temas de la conversación giraron s o b r e asuntos y amigos comunes, que o estaban en el extranjero o tenían vivencias del exterior. Y así, a lo largo de la comida, nombres vinculados a París, a Roma, a Londres o a Lisboa surgieron con toda naturalidad: -He aquí un almuerzo casi imposible de concebir en Madrid, me confesaba Pemán, al término de la grata reunión barcelonesa. Somos, pues, convictos de la necesidad de enriquecer los puntos de vista dentro del propio ámbito nacional. Y nada se diga de la necesidad de completarlas con la visión desde fuera. Porque, como dice Augusto Assía, en el artículo que da pie a este comentario, es conveniente darse cuenta de que en política internacional, los argumentos que sirven para el interior no son a veces los más apropiados para el exterior. A la confusión entre estos dos términos se le deben, en mí opinión, no pocas de nuestras discrepancias con Europa La enorme FABRICAR LA IMAGEN MARTIN NMOB UAR A, S. A. MARTiNSA Menéndez Pelayo, 83- Madrid- 7 al frente de ella he conocido y conozco personalidades d e 1 mundo diplomático- -no especialista, por tanto, en el mundo cultural- -a los que hay que reconocer interés, entusiasmo y dedicación a toda prueba. Lo que acontece es que, en comparación con otros países, este personal, y la dotación económica que maneja, son parcos. F r a n c i a tiene, si no recuerdo mal, veinte ministros plenipotenciarios al frente de estos servicios. ¿Qué significa ésto? Significa, sencillamente, que el Estado francés conoce el valor de esta otra diplomacia- -más eficaz porque es más sutil- -y convierte a sus intelectuales en embajadores supernumerarios que se sienten honrosamente movilizados- -como me confesaba un día André Maurois- -cuando se les envía, con los consiguientes tratamientos económicos, a una misión en el exterior. Al escritor español se le invita a realizar el viaje, sencillamente, con los gastos pagados porque les cauces administrativos no han previsto más honorarios que en los casos de cantantes o músicos y contra esta cortapisa nada se ha logrado hasta ahora. Ahí queríamos llegar. Una política importante de Relaciones Culturales debería tener una representatividad- -a través de una Junta Nacional que sólo existe en el papel- -y contar con unos medios económicos suficientes, para que nuestros intelectu a l e s nuestros escritores- -sin trabas administrativas- -realizasen una tarea rectificadora de la imagen de España hasta ahora realizada por toreros, iutbolistas o artistas del folklore. Cuando nos quejamos de que el extranjero deforma la imagen real de España debemos preguntarnos si hacemos lo posible, desde dentro, para proyectar la verdadera. Si no es así- -como por desgracia acontece- -los motivos para nuestra queja disminuyen sensiblemente. El más terrible denuesto que se ha dirigido a Castilla ha salido de don Antonio Machado, al lanzar la frase terrible: desprecia cuanto ignora El gran error de la España contemporánea ha sido este volverse de espaldas a Europa, este aceptar sin sonrojo el delirante que inventen ellos de Unamuno o el tópico de que los extranjeros nos tienen envidia tópicos de los que nuestra política cultural se ha sentido, de alguna manera, solidaria. Guillermo DIAZ- PLAJA De la Real Academia Española