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ABC. SÁBADO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 1975. PAG. 45. O PAGINAS DE CRITICAS COMENTARIOS Y ENTREVISTAS OJO POR OJO, CUERNO POR CUERNO DE GEORGES FEYDEAU LB ViQLONSDU RAL RECUERDOS, RACISMO, INILLECTUALISMO CiNEMATOSRAFICO Título: Les violons du bal Director: Michel Drach. Guión: El mismo. Fotografía: W. Lubtshansky. Música: J. M. de Scarano y J. Monty. Intérpretes: María José Nat, Jéan Louis Trintignant, Gaorielle Doulcet, Michel Drach, David Drach, Christian Rist, etcétera. Producción: fn -t- Royal Films y O. R. T. F. Michel Drach ha realizado con este fume titulado Les violons du bal un esfuerzo narrativo ya muy utilizado en el cine y la novela: el que consiste en simultanear dos tiempos, el presente y el pretérito evocado y los ha distinguido por el mismo truco utilizado por Dalton Trombo para diferenciar en Johnny cogió su fusil los hechos actuales de los sueños y recuerdos de su tremendo héroe. Relatar el tiempo actual en blanco y. negro y magnificar recnerdos v avocaciones por el color. Pero Draeh ha hecfat algo más. Ha jugado un poco a lo Pirandello y mucho más a lo André Gide con la combinación llamada en abisme por la que se compone un filme al mismo tiempo en que este filmé, de maneras sutilmente diferentes, es pensado, proyectado. Todo hace de esta pélenla un juego delicado, difícil, que en momentos, y no pocos, pesa sobre el espectador. Sin embargo, Drach ha logrado reconstituir una época a trox, aquella en que los judíos eran perseguidos y exterminados, y hacerlo de modo sentimental, sugestivo, emocionante. La película es falsamente autobiográfica; Bracl se cuenta. Cuenta sus propias desventuras de niño judío, que ignora que es judío y que sólo lo descubre y confiesa para ser castigado por serlo. Un héroe de ocho años, unido ñor complicados afectos y problemas a su madre, la reconstrucción no enteramente proustiana de un tiempo perdido y reencontrado en la memoria, constituyen el núcleo la esencia de esta película, muy intelectual, qu obtuvo lo que los franceses llaman un succes d estime el año 1944 en Cannes. donde María José Nat fue premiada y exaltada por su labor interpretativa que, en efecto, es brillante. Trintignant interpreta con su habitual hondura, de manera convincente, e personaje de ese hombre que intenta realizar un filme, que procura lograr convencer a un productor para que le facilite la empresa y que no es otro que el propio Michel D- rach contándose a sí mismo. El Drach niño, ya que el adulto es Trintignant, es David Drach, que compone con ternura sus escenas con María José Nat en el papel de a madre. Película recitativa, introspectiva, sobre un fondo de persecución racista, de injusticia social, Les violons du bal forma parte de una corriente cinematográfica demasiado intelectualfeada, que disuelve los problemas en el líquido involuntariamente corrosivo de la inteligencia. Lorenzo LOPES SANCHO. Clara Suñerr Luis Prendes, Pepe Calvo, Yolanda Farr y Juan José Otegui Teatro Árniches. Traducción: Miguel Almereyda. Intérpretes: Luis Prendes, Pepe Calvo, Clara Suñer, Margarita Mas, Móníca Cano, Enrique Espinosa, Emilio JBerrio, Enrique Glosas, Julio Roco, Victoria Hernán, Francisco Béltrán, Ignacio Saláberría, Diego Palacios, Mercedes Barranco, Juan José Otegui, Yolanda Farr. Decorados y figurines: Víctor María Corteza. Dirección- Ricardo de Lucía. Feydeau es un clásico dei vodevil. Creo que Marcel Achárd le dedicó páginas de emoción y recuerdo, lo que no es extraño, puesto que Achard fue, en cierto modo, el heredero del espíritu de boulevard que, por otra parte, puede rastrearse en autores franceses modernos más trascendenta: les. Uno empieza a pensar que en el teatro la trascendencia consiste en la longevidad e internacionalidad de los textos, sean éstos graves e Inquietantes o ligeros y f rívoloiies. Feydeau ni siquiera figura en algunas historias del teatro. Pero ochenta años después de haber estrenado Le Dindons. rebautizado al modo ibérico ahora con el título Ojo por ojo, cuerno por cuerno el público madrileño celebró la perfección de la maquinarla cómica puesta en marcha en la calle de Cedaceros, que no es precisamente un bulevard parisién. Y puesta en marcha, además, con la ambientacaón escénica, de la época y con una franca explotación de las posibilidades 1 hilarantes, de la pieza. El director Ricardo de Lucía, al que debemos algunas magníficas realizaciones dramáticas, se lanza al virtuosismo. Los intérpretes responden a sus instrucciones ÜÍS un Feydeau en su propio jugo, en su propia, estricta y si se quiere modesta significación, pero a quien incluso los surrealistas y los idólatras del teatro, del absurdo han saludado como cuasi correligionario, tantas son las vueltas y revueltas que- el teatro de estos años ha dado para salir de, sus limitaciones. Algo, en fin, que se parece bastante a la revalorización del celuloide rancio tenido hasta no hace muchos años por materia deleznable. Resulta que hacer reír no es cosa fácil ni tarea despreciable si no se recurre a la zafiedad y la ordinariez, recursos últimos para públicos a medio civilizar. La interpretación de Luis Prendes es de las que merecen subrayado especial. Triunfo grande el suyo. Nunca había visto yo a este actor tan dueño de un personaje que no parecía encajar en su estilo. Y ahí está, profundamente cómico, divertido y casi patÉtico en su ridicula aventura que acaba en moraleja, fuerza desencadenante del embrollo en él que llegamos por momentos a perdemos, tal es el dinamismo de las situaciones. Existe, sin e m b a r g o una exacta relación de causas y efectos y pronto recuperamos el hilo de lo que verdaderamente ha sucedido. Al lado de Prendes y en un papel menos brillante, Pepe Calvo encuentra la oportunidad de- confirmar que para resultar gracioso no es necesario mostrarse soez. Felicitémonos. Clara Suñer, en el principal papel femenino, es con gran poder de persuasión la esposa dispuesta a las represalias si el esposo la engaña; factor desencadenante que actúa impulsada por un positivo talento interpretativo y servido por una admirable contención que hubiera podido ser rota fácilmente en las últimas escenas para dar a la ingenua picardía de Feydeau el relieve erótico tan comercialmente explor tado en nuestros días. Yolanda Farr, con su espléndida arquitectura y la vigorosa creación que hace de una inglesa explosiva, se hizo aplaudir en dos escenas. Y Mercedes Barranco completó con gran acierto el trío principal femenino parte considerable en el éxito, obtenido Bien merece una mención especial Juan José Otegui. el oteo conquistador que acaba perdiendo su oportunidad. Y, ¿obre todos- ellos, brilla el director, Ricardo de Lucía, a quien sirvió muy bien en sus propósitos Víctor Mana Cortezo, con decorados y figurines leales a la época en que esta pieza fue estrenada. Hubo muchos aplausos para todos. Adolfo PREGO. EMPRESA DE MONTAJES ELÉCTRICOS NECESITA PERITOS INGENIEROS Escribir enviando historial al Apartado de Correos nám, 36.306. Reserva absoluta. (M- 60.772. TÉCNICOS ELECTRICISTAS