Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
COLABORACIONES w Como otra guerras de reconquista, de independencia o civiles, ésta convocó a todos los españoles bajo la bandera que se impuso desde los primeros momentos: la de la Liberación. No para imponerles el imperio de un partido o ia sumisión de sus gentes al poder del nuevo Estado creado por los y e n o e dores. ÜN MENSAJE SIN RESPUESTA E STO sigue siendo e ¡Alzamiento Nacional desde los primeros momentos: a de la libedel 18 de julio de 1936, cuyo profundo ración. No para imponerles el imperio de un significado se fue desdibujando a lo partido o la sumisión de sus gentes ai poder largo de la guerra, bajo ia presión de circuns- del nuevo Estado, creado por los vencedores. tancias ajenas a los móviles y fuerzas que El periódico de París Le Jour de 17 de lo hicieron necesario. diciembre de 1936, reconocía su carácter: En el proceso iniciado entonces, estamos E! frente popular habla de un pronunciainmersos todavía y lo seguiremos estando miento militar. Pero se trata de un movimienmientras no afrontemos los planteamientos to nacional con la alianza del Ejército, en el exigidos por una conmoción que sacudió que ha tenido que apoyarse. El general Mola todos nuestros sistemas de convivencia, des- no se hubiera lanzado a semejante aventura de los religiosos a los sociales y políticos, si no hubiera contado con el concurso de cindejándonos a la intemperie de instituciones co mil requetés. que no hemos acertado a crear o a recrear La liberación fue el gran mensaje de nuesy que no podemos importar de quienes pade- tra contienda, como lo fueron para el 2 de cen la misma carencia de ellas. mayo la Independencia y para Covadonga la Porque somos tan radicalmente Europea Reconquista. como cualquier otro de sus pueblos, vivimos La conquista del Estado, objetivo de los sus crisis y sus triunfos y asumimos su de- movimientos totalitarios, no podía ser el nuesfensa en más de una ocasión: frente a la in- tro, sino a condición de reducirlo a sus provasión mahometana, que nos dejó en prenda pios límites y hacer de él la garantía de las de reconciliación las maravillas de (a Alham- legítimas libertades a que los pueblos tienen bra y el Generalife, entre otras; más tarde derecho irrenunciable. Cuando las adminisen Lepanto, salvando el mar de nuestra civi- traciones de los Estados lo hacen todo y lización; después en Bailen y en nuestra lu- disponen de todo no hay libertades efectivas, cha por la independencia, al enfrentarnos con las ideologías que a cambio de vagas decla- ni, por tanto, creaciones fecundas. El ciudadano, dijo Anoulll, en una tiranía raciones de principios crearon unos estados omnipotentes que condenaron a la de- o en una democracia, sólo participa realmente saparición a las libertades concretas y a las en la política por el aplauso o la crítica al auténticas soberanías sociales en que se ha- gobernante; de esas migajas se nutre el protagonismo de las gentes de la masa Pero, bían fonmado y habían vivido sus pueblos. como advirtió Rof Carballo, el hombre es más Este planteamiento de la guerra española, importante que la Historia misma y volverá a desvelado o no para los que la hicieron ine- situarse delante de ella. vitable y la protagonizaron, es el que explica La crisis de nuestra civilización es una su enorme repercusión y el juicio que mereció a Gabriel Maree! cuando decía que no misma cosa que la crisis del Estado que, bajo fue una guerra civil, sino la primera interna- el imperto intelectual de Rousseau, Napoleón impuso a los pueblos de Europa y éstos llecional propiamente dicha. La restauración de ia convivencia nacional varon al resto del mundo. La reconquista de las libertades efectivas no puede olvidarla, sin exponerse a reincidir en las situaciones que la hicieron inevi- de los pueblos no está ni en los partidos de table. Y a olvidarla equivaldría el cerrar los la democracia inorgánica, ni en el partido ojos al proceso que nos condujo a ella; o, lo único con que quisieron corregir sus fallos que es lo mismo, a incurrir en e! error de los sistemas totalitarios. La democracia que fiarlo todo a unos poderes, cada vez más car- impera en Europa, y a la que ahora queremos gados de funciones y más acaparadores de recurrir para redimirnos de estigmas totalirecursos, cuya conquista y posesión se con- tarios, no reconoció lo que había de auténvirtió en objetivo de todos los partidos que tico y universal en nuestra victoria, por no se fueron creando, con la consigna común de haber acertado nuestro sistema político a proclamar los derechos de nuestra sociedad la conquista del Estado. y dar vida a las instituciones de su especiComo otras guerras de reconquista, de in- fica soberanía. dependencia o civiles, ésta convocó a todos Hoy, quizá, como ayer decía Ortega, los ios españoles bajo ¡a bandera que se impuso españoles han mejorado fabulosamente en los últimos veinte o- treinta años; pero España es más fantasma que nunca No cabe su ser real en los estrechos límites de uno o de los varios partidos que se puedan organizar para alternar en e! gobierno del Estado, En un reciente estudio que e! secretario general del Centro, Robert Schuman, publicó en Le Monde de 10 del pasado mes de mayo, comenzaba diciendo: Un cuarto de siglo, después del lanzamiento del Plan Scnuman Europa se encuentra más tejos de ¡o que podíamos esperar de alcanzar la unidad que en él se preconizaba. A pesar de que dentro de tres años contará con un Parlamento elegido por sufragio, como signo irreemplazable de la legitimidad popular y de poseer en Bruselas un aparato de Gobierno, capaz de traducir en hechos las decisiones de un ejecutivo naciente. Una vez más, situaciones paralelas plantean los mismos problemas. España y Europa, buscan su unidad y su armonía y descubren! a insuficiencia de los planteamientos. El remedio no podemos encontrarlo en los otros países de Europa. Está en nosotros mismos. La democracia, régimen de los vencedores en las dos guerras mundiales, no acertó a devolver a los pueblos ni su personalidad frente al Estado, ni su directa y auténtica soberanía social, raíz de su libertad y garantía de sus derechos y al absorber el Estado muchas de sus funciones, abandonó a los pueblos a su poder creciente, e hizo de su conquista, el objeto máximo de su aspiraciones, y de su posesión, la única o principal garantía de su derechos. Los poderes absolutos de los Estados totalitarios, de uno u otro signo, fueron la consecuencia inevitable. La unidad y libertad de las colectividades humanas quedó amenazada, cuando más se invocaba. Una rebelión contra este proceso fue la guerra de España, que por eso se llamó de Liberación. Su objetivo fundamental no podía ser la conquista del Estado, sino la liberación de los pueblos de donde salieron espontáneamente la mayoría de sus voluntarios, y la restitución a la sociedad de sus libertades y derechos de soberanía, en las que se habfa formado a lo largo de ios siglos. Esta era la bandera de la fuerza más inequívocamente española que la inició, desde los hontanares de sus regiones más amantes de su libertad y a ¡a vez más españolas. Este su mensaje, que espera contestación. José María ARAUZ OE ROBLES