Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
¿s 77. j ¿H, Tendrán que ser examinadas centenares o millares de estrellas antes de que recibamos alguna señal inteligible. PE LA MERA ESPECULACIÓN, AL EXPERIMENTO CIENTÍFICO LA VIDA EXTRATERRESTRE. A EXAMEN Por Cari SAGAN ACE mi Ies de años, Ja idea de que los planetas estuvieran poblados por seres inteligentes era poco común. Se pensaba que ios propios planetas eran seres inteligentes. Marte era el dios de la guerra; Venus, la diosa de la belleza; Júpiter, el rey de ios dioses. En los tiempos primitivos de. Roma, unos pocos escritores- -por ejemplo, Luciano de Samosata- -concibieron I a idea de que, por lo menos, la Luna era un lugar poblado como la Tierra. Su historia de ciencia- ficción, en la que describía el viaje a la Luna, se titulaba Verdadera Historia Por supuesto, era falsa. La idea de los planetas como un mecanismo de relojería celestial, creado por la deidad para asombro y beneficio del hombre, procede del Renacimiento. En el año 1600 Giordano Bruno fue quemado en la hoguera en parte por H exponer y publicar la herejía de que había otros mundos y otros seres que los habitaban. El péndulo osciló mucho en dirección contraria en los sig I o s siguientes. Escritores como Bernard de Fonteneile, Emanue l Swedenborg e incluso Immanuel Kant y Johannes Kepler podían imaginarse sin peligro que tal vez todos ios planetas, estaban habitados. El gran astrónomo británico William Herschel inoluso suponía que el Sol estaba también habitado. A FINALES DEL. SIGLO XiX AUMENTA EL INTERÉS DEL PUBLICO Sólo cuando los extremos de los ambientes físicos dentro del sistema solar se hicie- TENEMOS LOS INSTRUMENTOS NECESARIOS PARA ESTABLECER CONTACTOS CON CIVILIZACIONES DE OTROS PLANETAS. EL RADIOTELESCOPIO DE ARECIBO (PUERTO RiCO) PODRÍA COMUNICAR ¡CON CUALQUIER OTRO INSTALADO EN LA VIA LÁCTEA. SE HAN ENCONTRADO PEQUEÑAS CANTIDADES DE COMPUESTOS ORGÁNICOS EN UN AMBIENTE TAN INHÓSPITO COMO LA LUNA. ron más claros, y la exquisita adaptación al ambiente de los organismos en a Tierra fue más patente, surgieron los escépticos. Tal vez Marte y Venus estaban habitados, pero seguramente no lo estaban Mercurio, ni la Luna ni Júpiter. Y así sucesivamente. En las últimas décadas del siglo XIX las observaciones del planeta Marte por Giovanni Schiaparelli y Percival Lowell aumentaron I interés del público por la posibilidad de seres inteligentes en nuestro planeta vecino. La pasión de Lowell por la idea de la existencia de seres inteligentes en Marte, su facilidad de exposición y la amplia difusión de sus libros contribuyeron grandemente a atraer la atención de las gentes hacia esta idea, como lo hicieron t a m b i é n ilos escritores de ciencia- ficción, que siguieron el ejemplo de Lowell. Al desvanecerse las prue- W 39