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poesía, cada día Tema muy típico del soneto es el autorretrato. Muchos poetas han usado sus catorce versos intentando dibujar en ellos toda su alma verdadera. Raimundo Escribano logra, en los cinco sonetos que recogemos de su próximo libro Agenda íntima entregarnos toda su verdad entera. O N O S SONETOS DATOS PERSONALES Nombre: Raimundo (sobra el apellido) Nacido: Por amor, un día cualquiera después de nueve sueños en espera. Carnet de Identidad: Está vencido. Domicilio: La calle del olvido, semiesqxiirta a la duda verdadera. Número: No lo bay. Puerta tercera. Edad: Cuarenta años he cumplido. Teléfono: Directo a la ventura. En caso de accidente o desengaño que le avisen a Dios. Que Dio? decida lo que ha de ser de mí. Con su ternura El sacará la espina de mi daño y dará más detalles de mi vida. INVENTARIO Hoy voy a hacer balance, porque quiero saber en qué he gastado cada instante de mi vida pasada y traficante. Aquí está mi inventario verdadero. Tengo al haber dos hijos y un tercero acaso viene ya. Esposa amante, una casa, un trabajo y por delante mucha esperanza puesta en lo que espero. Al debe tengo un alma que no es mía y mucho amor que debo a Dios, mi dueño, que sólo con su voz mi vida enhebra. El saldo es negativo. Yo creía que podría pagarlo. Mas me empeño inútilmente ya. Estoy en quiebra. DIRECCIONES Hay que escribir el nombre del amigo con letras del color de la ternura: José, Julián, Francisco... Se inaugura la relación más íntima. Prosigo y pongo a Dios por juez y por testigo de que estos nombres son arquitectura del templo de mi vida, arboladura de este barco de amor que va conmigo navegando el azul de mi añoranza. Teléfonos de ley, cifras cabales de la amistad más fiel dejada en prenda. Números de la suerte y la esperanza los que ya casi llenan las finales hojas de direcciones de mi agenda EL ESPEIO Me he mirado al espejo y solamente he visto un rostro triste y dolorido, un rostro gris, un rostro que ha vivido y lleva las señales en la frente. La angustia de vivir está presente con ojeras de sueños y de olvido en ese rostro débil, desvaído que he visto en el espejo y tengo enfrente. No conozco esa cara. No es la mía. No conozco a ese hombre. Yo creía que el tiempo había pasado sin rozarme. Pero hoy he comprendido, con tristeza, que todo acaba en él, que nada empieza. Me lo ha dicho el espejo, al reflejarme. ULTIMA PAGINA Hay que dejar en blanco la postrera página de la agenda. A tiempo raso hay que dejarla en blanco por si acaso para escribirla Dios nos la pidiera. Hay que dejarla así por si quisiera Dios escribir el triunfo o el fracaso, registrar la esperanza paso a paso o contar nuestra vida a su manera. Dios sabe que es verdad cuanto hay escrito en mi agenda hasta hoy. Aquí mi vida se anota con seguro y firme trazo. Nada quiero añaclir y nada quito. Cuando me llame Dios, iré en seguida y llevaré mi agenda bajo el brazo. Raimundo ESCRIBANO