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N amigo sacerdote me envía cierta- -Así que, si no eí padre, es usted e! revista donde un señor, para mí des- abuelo de! fascismo español, es decir, de conocido, me acusa de haber yo com- la familia, y, como persona de la familia, pilado y prologado el libro de Pío Baroja que le conste que en la Falange no ha Comunistas, judíos y demás ralea y pu- habido rfi hay hostilidad contra usted. Si blicado en Ediciones Reconquista, de Vausted escribe algo, se publicará y se leerá ítadoiid, por 1938. Lo que me causa ahora con atención entre nosotros. tanta risa como moción cuando descubrie- -Hay otra dificultad para mí en escribir. ra ta! íibro estando en ei frente con ia IV de- ¿Cuá! Navarra. Recuerdo que, apenas pude, fui- -Que yo no he visto nada de ía España a saludar a don Pío en Vera y a agradecerle nacional; únicamente el camino de frún aquí. ¡a honra que para mí significaba haber utí- -Pues saiga usted y vaya usted donde iiza áo, ¿e prólogo, un ensayo por mí publiquiera. cado sn i a revista -JONS en su núme- ¿Pero se puede? ro 8, per e otoño á 1933, y cjue le envia- -Claro que se puede. ra. Baraja me respondió qus lo había ediTai libro, publicado en 1938, contenía, setado Ruiz Castillo, e! de Biblioteca Nueva (Que a mí me publicara Yo, ins- gún su página 2, Cuatro artículos publicados antes de ta guerra actual; los siguientes pector de alcantari as amigablemente, sin derechos de autor. ¿Qué diría hoy aque! buen amigo si supiera que se va a readitar prologado por un norteamericano y somo libro introductor del surrealismo en España? Escribí a Ruiz Castillo, psro no me contestó. Sin duda creyó prestar un buen servicio a Batoja por 1938 cuando su vuelta a España provocara ciertas reacciones. Lo que confirmaría ei propio Baroja e n dicho íibro, capitulo Vil! página 92: En Vera me visitaron algunos jóvenes falangistas y me pregunta- ron: U BAROJA Y SU RALEA ¿Y usted no va á escribir en España algo sobre ei momento actual? ¿Pero no estamos desprestigiados, según ustedes, los escriío es de asa supuesta generación de! 98? -Para nosotros no. Usted ha leído un aríicuio. de Giménez Caballero titulado Un precursor deí fascismo: Pío Baraja -Sí, me lo mandó hace tiempo. Yo no ms creo un precursor español de! fascismo, pero es posible que haya sentido o presentido esa doctrina Yo no tengo ia costumbre de mentir. Los hepolítica como motivo chos de la vida están casi siempre tan coliterario. nectados el uno con el otro, que el mentir para -Una de ¡as cosas darse tono me parece una estupidez sin objeto. que dice G i m é n e z Caballero as e s t o 3 ardja expresa en literatura hacia 1910 lo han sido escritos después (es decir, entre que Mussolini comenzó a realizar en la ac 1936 y 19385. ción diez años más tarde. Mis andanzas por ei frente, el Consejo- -No me hago ilusiones de ser tan imNacional de Burgos y, terminada! a guerra, portante. Además, ya sabemos que imaginar mi marcha a América, el ejemplar de ese no es hacer y, en política, lo difícil es hacer. libro se me extravió. Por cierto que también Ledesma Ramos, que Cuando el centenario de Baroja, en 1973, fue ei primero que proyectó en España ef estando almorzando con unos amigos en ¡a partido nacional sindicalista, me ¡eyó un avenida España de San Sebastián, hablamos Pían en mi casa da Madrid antes de pude cómo estaba ¡a ciudad inundada con las cí car! o. obras barojianas en librerías y tenderetes- ¿Y qué ig pareció a usted? públicos. -Entonces no me pareció viable, la ver- -Quisiera adquirir- -les dije- -un Sibro aad. Porque yo decía: ¿Pero usted sabe si suyo publicado durante nuestra contienda y- ay gente que va a aceptar ese programa? a! que puso como prólogo un antiguo trabaNo- -me contestaba á! pero! a gsrtte jo mío sobre éi. Voy a comprarlo. vsrerrá. Ha eido uno tantos proyectos de Ms recorrí as Obrerías y- os tenderetes y asa oíase que quedaron en ambrión que encontré odas ás obras de don a c ñeros aquéi me pareció uno más, ésa. -Pues ése se desarrolló. -Sí, es verdad. A! llegar a Madrid reanudé mi búsqueda sin el menor resultado, ya un tanto sospechoso. Por fin, un librero de lance ús San Bernardo, 25, y amigo, logré sacara un ejemplar muy usado y deteriorado, cobrándome 500 pesetas. Lo volví a leer y tornó a encantarme su gracia y su genialidad. Utilizándolo en artículos para Nuevo Diario El Alcázar y Pyresa Pero cuando hace poco estuve en Holanda telefiimando ios vestigios españoles en ¡os Países Bajos, una hispanista amiga mía me insinuó! o que, a! volver a Madrid, publicaba esa revista, el haber sido yo el compilador de tal íibro, además de prologarlo. ¿Habría alguna orden secreta que quizá pudiera aclarar el gran especialista barojiano Miguel Pérez Perrero para salvar a nuestro querido novelista de tan nefandas ideas? Ai parecer, mías y no suyas. Como sí las ideas fueran de generación espontánea y no resultado, a veces imperceptible, de anteriores generaciones. Pues ni en el espíritu ni en ¡a materia hay espontaneidad en ninguna generación. La mía, mi promoción, que se ha dado en llamar del 27 por La Gaceta Literaria que ia reunió entonces y está ahora de moda, rto hizo sino desarrollar genes heredados de la inmediata ús Ortega o 1915 y de! a del 98, a cuyos componentes proclamara mis abuelos. Y ¡a cual, a su vez, se inspirara en la previa doctrina nietrscheana de ¡a Voluntad de Poderío. Baroja mismo, en sus Memorias recuerda que, en un periódico suizo, Neue Zurischer Zeitung 14 de junio, 1931, Domik Muller (Paul escribía: Por medio de Pío Baroja pude conocer más profundamente a España. Llegando a sar Baroja uno de los Fuhrers (sic) espirituales españoles por medio de sus libros... al sentir ei pulso de ía nación y dando sus diagnósticos y pronósticos. Y en una carte de Ortega- -6 de enero 1904- -recién publicada, dirigida a Unamuno, ya se decía: ese Napoleón qua esperamos y que llamaba Baroja con el nombre de Dictador en el último o penúltimo número de Alma Española Confirmándolo el propio Baroja: En 1909 publiqué un artículo en E! Globo defendiendo la Dictadura que luego publiqué sn un libro titulado El Tablado de Arlequín sobre un Gobierno dictatorial como posible y hasta plausible. Para mi la Dictadura es el procedimiento de convertir en hechos los desees de la mayor parte del país. Añadiendo: Somos individualistas. Por eso, más que una organización democrática federalista, necesitamos una disciplina férrea, de militares. Lo único que nos convendría es tener un Jefe. Con una filosofía fría, realista, basada sobre los hechos una moral basada en a acción. ¿Quiere decir todo ello que Baroja no era ¡ibera! Ei máximo- -según mi parecer- -que haya tenido España. Un supremo arisiarca. Y de ahí su desdén por! a ralea Un espíritu libre como o fuimos y seguimos siendo nosotros, sus insobornables y entusiastas seguidores. Por ello resulta ridículo que hubiéramos podido nada menos que compilar un libro suyo, y en vida suya, y con ia vigilancia inexorable de Junto, su leal y sabio sobrino. ¡Suenes nos hubiera puesto don Píoi El, qus no vacilara en llamar esquizofrénico a un Maeztu y poco inteligente a un Madariaga. Por el contrario, en sus Memorias de 1944 a 1945 reproduce, con simpatía y afecto, cuanto uno escribiera sobre e! Siento mucho defraudar a esos que el mismo Baroja llamaría impostores aunque no joviales en este caso. Los que íe seguimos, aun después de su muerte y estando ya en otra vuelta de! camino, hemos nacho nuestro su lema aquél: Yo no tengo a costumbre de mentir. Los hechos de a vida están casi siempre tan conectados ei uno con 3! otro que eí mentir para darse tono me parece una astuoidaz sin objeto. i.o cuai no auíere Jeci 1 aue yo ecrimirte 3! -saño. de a revista. Sino -oroo a Baroja. Ernesto GIMEMPZ CABALLERO