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A B C DOMINGO 13 BE OCTÜBKE DE 1974. EDUCION DE LA MAÑANA. PAG. 79. EL EDICTO DE GRACIA DE JOSÉ M. CAMPS LAS NOVEDADES DE LA SEMANA A las once de la mañana de hoy tendrá lugar en el teatro de la Zarzuela un grandioso Festival de Jotas organisado por la Casa de Aragón en honor de la Virgen del Pilar. Mañana, lunes, alcanza en el teatro Benavente su segundo centenar de representaciones Terror y miseria del III Reich de Bertold Brecht. El martes prosigue en el teatro de la Zarzuela el III Festival Internacional de Ballet con el de la ópera de Ginebra. Para el miércoles se anuncia en el Alfil el recital del cantante argentino Rolo Ponce. El viernes, a la una y media de la madrugada, se celebran las trescientas representaciones de El escarabajo de la felicidad de Antonio Jaén, en Stéfanis. Y el sábado coinciden dos aperturas de ciclos gastronómicos: él de la peña Chicote, en el Casino de Madrid, a las dos y media, en honor del empresario del Benavente, Apolinar Sans, y el cocicKfo que Club de Arte de Madrid dedica, a la misma hora, en el hotel Emperador, a Conchita Montes. presión erótica y política, es la que aquí aparece representada por el aludido fraile fanático y varios miembros del Santo Oficio. El director José Osuna se lanzó a un montaje espectacular, de gran eficacia. Hay un coro de campesinos, que acaba siendo representado por dos acusadas, una de ellas víctima de la autosugestión erótica, y la otra, convertida en fiscal que denuncia a la Inquisición. Encarna Paso y Ana María Vidal tienen así a su cargo los dos momentos de mayor intensidad y los resuelven con gran brillantez. Pero para llegar ahí, ya cerca del final, los espectadores se han visto conducidos por ese gran actor que es José María Rodero, que hace del juez un personaje lleno de dudas, que es tanto como decir lleno de verdad humana. Camps maneja con singular pericia los finales de escena. Todos ellos son eremates muy bien calculados. El trabajo de Osuna, metiendo en el escenario una colectividad de más de medio centenar de personas, contribuyó decisivamente a dar a la representación una solidez que fue de menos a más, lo que en d teatro es siempre útilísimo. Podría señaIarse que hay alguna que otra escena- -como la de las dos jovencitas que cuentan sus relaciones con el diablo- -que apenas resulta necesaria, y en teatro lo que no es necesario es perjudicial. Pero el conjunto del drama mereció muy fuertes ovaciones al término de la representación, y el autor, con cuantos habían co laborado a un espectáculo en principio muy difícil, saludó repetidamente desde el palco escénico, lo cual no suele suceder en los Lope de Vega. La preparación ambiental que Vicente Vela ha desarrollado, principalmente a través del decorado, es un gran acierto que ayudó al espectador a situarse en el clima justo, AJgo hay que decir de ciertos excesos verbales que parecen especialmente perpetrados para epatar al burgués. Pero la burguesía ya no se asombra de nada y asimila esas- -en el fondo- -ingenuidades con absoluta complacencia. Camps debería revisar el texto y dejar sólo lo que tenga v a l o r documental sobre los aquelarres, por crudo que sea. El resto de ese material sobra y no dice nada positivo para el auíor. -Adolfo PREGO. Enrique Vivó, Ana María Vidal, Encarna Baso y José María Rodero Teatro María Guerrero. Obra: Premió Lope de Vega 1973 Reparto: José María Rodero, Alberto Fernández, José Caride, Enrique Vivó, Julia Lorente, Carmen Martines Sierra, Rafael Cores, Luis Lasala, Francisco Racionero, Guillermo Carmona, Manolo Calvo, Ignacio F. Bolas, Ana María Vidal, Juan Antonio Lebrero, Ali Romay, Mercedes Valdeita, Encarna Paso. Alfredo Cembreros. Coro de Campesinos. Decorados y ambientación: Vicente Vela. Ilustraciones musicales: Carmelo Bernaola. Dirección: José Osuna. El curriculum vitaos y la obra estronada nos dicen que el autor dista mucho de ser un novel. Ha obtenido galardones, estrenado otros dramas en Méjico, publicado novelas, etc. Con El edicto de gracias, Camps aborda un tema del Santo Oficio, institución que tuvo semejantes en otros países, pero que a nosotros nos resultó especialmente dañina hasta el punto de configurar una imagen de crueldad y reaccionarismo que sigue actuando en nuestra contra. Es probable que más que la Inquisición en sí haya influido su larga vida, pues todavía operaba en el anteayer de la Historia nacional. Camps, sin embargo, no lanza un ataque frontal contra la Inquisición. Eso hubiera sido demasiado fácil y oportunista. Su ambición va ¡más lejos. El juez inquisidor, que interviene en un proceso de brujería, es un espíritu verdaderamente justiciero y liberal, no un fanático. De donde resulta que el Santo Oficio viene a ser atacado desde su interior. Pero hay algo más. A través de este drama- -en el que apuntan algunas notas humorísticas muy finas- -la brujería y las confesiones de los acusados se revelan en la segunda parte de la obra- -sin duda, la mejor- -como una creación indirecta de la propia Inquisición. Se habla de brujos, de coyundas luciferinas, de aquelarres y fiestas de una paganía primitiva, en las montañas vasconavarras, y aquellos montañeses ingenuos y sanos acaban convencidos de que todo eso sucede, les sucede Camps viene, pues, decimos que las viejas tradiciones de un país que tardó mucho en ser cristianizado pueden ser transformadas en pecado, en ritos infernales, en herejías bárbaras... Don Fío Baroja tiene en su haber una obra de teatro- sLa leyenda de Juan de Álzate donde se evoca el mundo medieval vasconavarro que probablemente prolongó algunas de sus manifestaciones hasta nuestros días. En definitiva, las brujas de mi tierra gallega pertenecen al mismo fenómeno: la supervivencia de viejos mitos paganos. Todo eso ha ido a parar hoy a manos de los investigadores, pero pudo ser un arma terrible en macos de clérigos fanáticos, uno de los cuales- -muy bien encarnado por Enrique Vivó- -actúa, desde ayer en el escenario del María Guerrero... El juez inquisidor es la España de la templanza, precisamente porque no eree en brujas y aplica con éxito la. razón para destruir lo que parece evidente. ILa segunda parte de El edicto de gracia se beneficia de las ventajas teatrales que tiene el acto procesal: acusados, acusadores, declaraciones, preguntas y respuestas. Lo cual reduce bastante la tendencia- -peligrosa- -que el autor muestra a los parlamentos de bravura largos, intensos, construidos con un refinamiento literario que en ocasiones resulta artificioso, dada la condición de quienes están hablando y dado, también, que se trata de partes de un diálogo, no de fragmentos de una lección. La otra España, la España de la re- w 387 m. estrenar, diáfano, esquinazo, 22.O0O.O0O 835 m. 35.000.000 Teléfonos: 225 48 59- 226 34