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I B C JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE DE 1974. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 75. FÚTBOL Primera parle excelente (2- 0) con mando absoluto, y un torpe y desajustado segundo tiempo, con dominio danés, hasta amenazarnos con dos goles, salvados prodigiosamente por Iríbar Castellanos Alineaciones. -ESPAÑA: Iríbar, Sol, Benito, Capón, Jesús Martínez, Castellanos, Roberto Martínez, Claramunt, Quiñi, Asensi y Marcial. A los diecisiete minutos del segundo tiempo se lesionó Roberto Martínez y le sustituyó García Sordano. En el minuto veinticinco hubo que registrar la expulsión de Claramunt y el equipo español quedó hasta el final con diez jugadores. -DINAMARCA: Larsen, Mortensen, M. Jensen, Séneca, Rasmunsen, Sorensen, Olsen, Nygaard, Simonsen, H. Jensen y Hollstrom. En el segundo tiempo, Bjorg sustituyó a Hollstrom, lesionado en la cara, y Jorgensen salió en el lugar de Sorensen. Entrada. -Casi el lleno, unos 45.000 espectadores. Terreno de juego. -Algo más blando que el día que jugó el Atlético- de Madrid por la lluvia caída en la moche del martes, pero en buenas condiciones. Temperatura y otros factores. -Once grados, sin viento. Luz eléctrica de torres exteriores, para una visibilidad perfecta del terreno. Arbitraje. -A cargo del irlandés John Carpenter. No me gustó su labor. En el primer tiempo favoreció al equipo español no solamente en la concesión del penalty, sino en otras decisiones con interpretación errónea. En el segundo tiempo favoreció al. equipo- danés, quizá para compensarle de anteriores perjuicios. En el penalty contra España no hubo falta para tan grave sanción. La expulsión a Claramunt, lógica. Fueron tres tonterías sucesivas las que cometió el capitán de nuestra selección al adelantarse de la barrera en un golpe franco antes de que el jugador contrario tocara la pelota. Los jugadores deben saber que no se puede salir de la formación hasta que el jugador que lanza la falta llega a tocar el balón. Correr cuando este jugador corre es encontrarse al mismo tiempo eon él. Goles. -A los veintinueve minutos, Clara- munt, dé penalty, marca el primero para España. La falta a Asensi pareció involuntaria. Cayó al intentar coger el rebote de la pelota, tropezando en el jugador danés. El público protestó la decisión arbitral. A los cuarenta y un minutos, Roberto Martínez recoge un pase, tras una finta de Claramunt, se interna y, pese a ser estorbado por dos defensas, tira cruzado y marca el segundo gol de España. -A los tres minutos del segundo tiempo, Sol desplaza a Bjorg dentro del área y el arbitro sanciona con penalty, que lanza Nygaard y marca el gol danés. Resultado del primer tiempo: DINAMARCA, 0; ESPAÑA, 2. Resultado final: DINAMARCA, 1; ESPAÑA, Copenhague 25. (Del jefe de la sección Deportiva, enviado especial, por teléfono) Se ha salvado lo principal, que son los puntos para la clasificación en el Crupo IV de la Copa de Europa, que empieza ahora. España tiene ya dos por su primera victoria y en campo ajeno, que parece que valen más. Se ha ganado a Dinamarca en Copenhague. Hace años esto era ya suficiente; ahora parece que se exige más. España ha ganado muy justamente- -de justicia- -y muy ajustadamente- -de ganar por lo justitc, por lo mínimo y con apuros- salvando Irífoar con dos paradones asombrosos el resultado material, que fueron dos frenazos al empuje de los daneses: uno, a los dos minutos de empezar el segundo tiempo, y otro, cuando faltaban tres para que terminase el partido. Pero cabe preguntar a Kubala o preguntarnos a nosotros mismos: ¿qué es lo principal? ¿Ganar dos puntos al vencer a Dinamarca sin estela alguna de equipo logrado o formar un cuadro con capacidad de juego y una lógica mayor en la cantidad y en la función de vanguardia? El equipo español jugó bien el primer tiempo, con mando, con orden, epn unidad 3 e bloque por aplicación del principio de posesión, de pelota. El balón lo usaba con facll- iáad y con continuidad el equipo español. El equipo danés estaba en obefiiencia casi sieiuure. Entela había formado un selección cot la normativa de los cua! ro defensas, el cortinaje Ae 5o s cuatro medios y una vanguardia dos hombres. El avance de aquellas líneas de cobertura, principalmente el eje, podía considerarse como operación ofensiva para sumarse a la pareja de delante, por lo que se puede tener un ataque de seis hombres, aunque la alineación produzca el efecto de que se ataca con dos nada mas, pero si los cuatro de línea media no mandan y no avanzan, condenan a los dos de la vanguardia a la pasividad o al fracaso. Afortunadamente, o técnicamente, el cuarteto eje español funcioné en el primer tiempo con Claramunt y Marcial como principales protagonistas acertados en su natural dinamismo, y con Castellanos, más ajustado al mareaje y con buena entrega de pelota, siendo Asensi el menos feliz. Detrás, el cuarteto zaguero se mostraba muy Roberto Martínez seguro: Sol, cómodo, podía adelantar SH posición; Benito y Jesús Martínez, valladares por el centro del área; Capón, resistiendo con moral admirable los abucheos constantes de un público tontarrón en su rencorosa conducta al acordarse de la pequeña agresión del defensa atlético al delantero centro del KB. Ya habíamos anunciado que ocurriría esto los ue estuvimos en el partido de la pasada semana del Atlético en Copenhague. Capón, además, tuvo ue marcar al mejor jugador danés de este partido, al rubio Simonsen, muy rápido, jugador repescado del equipo alemán Moenchengladbaeh, mientras éste estuvo de extremo. Cuando se retiró m, a los nueve minutos del segundo tiempo, pasó Simonsen al uuesto ñe delantero centro, y entonces se quedó más tranquilo Capón, pues el juego de ataque de los daneses iba ñor otros caminos. El problema del juego hispano estaba claro a pesar del dominio y del orden establecido en línea media, y consistía en que delante, de los dos hombres de la vanguardia solo funcionaba bien uno: E- aberto Martínez, y fallaba- Quiñi, servido en su extensa parcela. Y es que Quiñi es un ariete al estilo clásico español que pide que le acompañen dos extremos y no uno o medio, ya que el propio Roberto Martínez es un internista. Quiñi quedaba en falso porque le habían encomendado una misión que no iba a sus características y en cambio no recibía centros ni pases para poder rematar ni tirar a gol, eue es su fuerte. Cuando en el segundo tiempo cometió Claramunt la increíble bobada de merecer la amonestación y la expulsión, bajó Quiñi a línea media para sostener la barra de medio campo y aguantar el peso. Ocurría esto en el mi- ñuto veinticinco. En el diecisiete, la lesión de Koberto Martínez obligó a Kubala a retirarle y le sustituyó García Soriano. El debut internacional de este muchacho no pudo ser más ingrato. Jugó acompañado de Quiñi dieciséis minutos, y en solitario en vanguardia los veinte minutos finales, cuando ya el equipo español se había deshecho, veinte minutos en que se jugó contrarreloj para salvar el 2- 1. Los errores de los daneses, que cometieron 100, y los aciertos de Iribar, que fueron dos, nos dieron la victoria, pero el retroceso funcional había sido evidente, aparte el grave hándieap de tener eue jugar la fase final del partido con un jugador menos y aguantar el natural crecimiento de los daneses. Puede decirse, pues, como conclusión definitiva que en el primer tiempo mandó el equipo español y en el segundo el danés, con las excepciones naturales de los contraataques respectivos, dicho sea toda esto en líneas generales de conducta colectiva. E. s impresión es que Kubala, come táenlcó, ha elegido de todo lo que lia vlsí en el muestrario Sel Manáial de Alemania sistema Mlí. iaraic. es decir, el ñe la 1 base cifrada en 4- 4- 2, que c 0 Se n e ce s i t a 1 N SUE LDO A BU EN Caite Triana 4 Í Zona Genera! Mola Frente e Interiores de los mismos. Ind. Tratan. Maníiiano, 43. Teléfono 416 83 80.