Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
José (María y Soledad, hijos de Francisco Sancha. donaban et apartamento, apareció e! administrador con ei recibo del alquiler dei último semestre. Entonces Sancha le enseñe la papeleta de empeño de su bicicleta. At administrador se le saltaron las lágrimas y se marchó A pesar de la vida difícil- -rS ¡gue diciendo su hija- Sancha estaba siempre de buen humor y aceptaba las invitaciones que recibía para asistir a las parties inglesas, reuniones de amigos donde cada uno cantaba, bailaba o hacía pantomimas. Sancha era siempre el punto fuerte de las reuniones bohemias. Sin embargo, no cesaba de trabajar. Daba clases de dibujo (entre sus discípulos estaba el Infante don Jaime, hijo de S. M. el Rey Alfonso XIII) realizó una serie de tarjetas postales sobre las Fábulas de Esopo, adaptadas a la situación política y militar del momento. (se iniciaba la guerra de 1914) y pintaba retratos y paisajes. Termina una de las versiones de su cuadro El vagón de tercera que destruye después. Y su situación económica no mejora. Las tarjetas 1 se vendieron en todo el mundo y la editorial Tuck ganó muchos miles de libras, mientras Sancha había cobrado una cantidad insignificante por su trabajo. Por encargo del Gobierno inglés, Sancha visitó los frentes de batalla, junto con un grupo de periodistas. Su tarea consistía en tomar apuntes para hacer una colección de dibujos bélicos. Pero se impresionó tanto con la visita, que estuvo varios meses sin poder trabajar. Sobre Sancha en Londres existen muchos y divertidos testimonios. Por ejemplo, el de José Pía, que narra la aventura de Sancha, como secretario de un adinerado turista ingiés que deseaba visitar Egipto y Grecia. Sancha abandonó al pintoresco personaje en Alejandría. Camba ha descrito sus apuros al llegar a Londres, pues Sancha, que tenía un aspecto más inglés que los ingleses, sólo sabía decir yes cuando le preguntaban algo. Mucho se ha escrito también sobre su decoración del restaurante londinense de Antonio Martínez, en el que Sancha, además de acuarelas y dibujos, hacia caricaturas de ios clientes a razón de una libra por cada una. Se ha hablado de su bondad y de su amor a los animales. A Sancha -dice su hija Soledad- -le gustaban mucho. En aquellos tiempos iba por las calles de Londres un hombre con una cesta, que vendía carne cocida para los gatos. Cat s meat, cat s meat pregonaba el hombre. Por un penique (una perra gorda) se podía comprar una ración. Sancha, siempre que pasaba por su lado, convidaba a varios gatos de los que seguían al vendedor. El paseo de Su Eminencia (1910) cesas e inglesas; en colecciones particulares, en manos de viejos amigos y conocidos, se halla dispersa la obra artística de este hombre casi ignorado, que espera el día de su gloria reconocida. Pero que tomó sus precauciones legando al mundo una obra universal: la de su singularísima familia. Los cinco hijos de Francisco Sancha y Matilde Padrós son su obra viva. El mayor, Tomás, periodista y escritor, hizo la guerra en el Ejército inglés y actualmente trabaja en la industria cinematográfica- Sus dos hijos, Michael y Antonia, nacieron en Londres. José María es pintor, escenógrafo y figurinista. Ha expuesto en distintas capitales europeas antes de hacerlo en Madrid (1973) Trabajó en Alemania y Bulgaria y obtuvo premios, -por su labor de director artístico, en los Festivales de Cine de Cannes y Edim- Al final del conflicto bélico, el Rey Alfonso XIII visitó Londres y quiso conocer el Club Español, donde conoció a Francisco y a Luis Sancha. La historia de este encuentro fue publicada en A B C hace pocos años. Al comenzar los años veinte, la familia Sancha vuelve a España. El pronuncia una conferencia en el Museo de Arte Moderno, vive en la calle de Altamirano, prepara su gran exposición, colabora en ABC, Blanco y Negro El sol y La voz En el banquete a Ramón Gómez de la Serna, que tiene lugar en Madrid el año 1923, su lápiz incisivo y rápido inmortaliza a todos los asistentes al acto. Está a punto de cumplir cincuenta años y, si recapitula su vida profesional, sólo encuentra una tercera medalla y dos segundas, algunas críticas favorables y la inmensa admiración de millones de personas, conocidas y desconocidas. No Importa. Humanamente, Sancha es un triunfador y siempre con la sonrisa en los labios inaugura, en octubre de 1924, en una galería madrileña, su exposición. Cien obras, entre óleos y guasches sobre temas de Inglaterra y de España. Iglesia de San Sebastián La calle de Romero Robledo Londres El Sancha pintor trabaja febrilmente. De 1925 a 1930 nacen sus paisajes de Madrid y de Avila, La gitanilla La cuesta de los ciegos que cuelga en el Salón de Otoño de 1930; La Telefónica que figura en la Nacional del mismo año... Ya están lejos los dibujos preciosistas al estilo de El primero de año y Sancha crea obras sueltas y vibrantes, como Madrid y E! tostadero de café Llegan, de nuevo, años difíciles para el artista. Le ofrecen, en 1936, un puesto de dibujante en un periódico de Asturias. Estalla la guerra civil, Sancha se siente mal, lejos de su familia. En los primeros días de octubre de 1937, en lo más duro del sitio de Oviedo, muere oscuramente. De úlcera de estómago. Lejos de Matilde y sus hijos (Tomás, José María, Clara, Soledad, Luis) Algún tiempo después, Matilde recibe la noticia y muere, ella también. De tristeza. ¿Dónde está la obra de Sancha? En 1960 se inauguraba en ia Biblioteca Española de París una Exposición de Ilustradores de la revista Blanco y Negro De las ciento diecisiete obras, veinticuatro eran de Francisco Sancha. Pero esto es sólo una pequeña parte. En otras muchas revistas españolas, franS. n el Rey Don Alfonso Xilf con Sancha, en el Club Español de Londres, al término de ia guerra 1914- 18.