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ABC. JUEVES 6 DE SEPTIEMBRE DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 49. m LOPE DE VEGA (FLAQUEZAS Y DOLENCIAS) Del doctor Carlos RICO- AVELLO Editorial Aguilar. 1973. 355 páginas. Enfermedad y genio. ¿Dónde empieza la patología del espirita? ¿Dónde acaba la normalidad de una portentosa inteligencia? Siempre que se estudia una figura excepcional de la Historia se llega a la conclusión de que toda originalidad creadora se produce quebrando los niveles que encuadran y limitan la existencia del hombre vulgar. La lectura de la obra del doctor Rico- Avello, sobre Lope de Vega, hace pensar que aquél es un principio que debe ser tenido en cuenta siempre que se trate de estudiar la vertiente supuestamente patológica de un personaje de excepción. La personalidad del doctor Carlos Rico- Avelló se proyecta en una doble dimensión científica y literaria. Profesor de la cátedra de Higiene y Sanidad, de la Facultad de Medicina de Madrid, es miembro de la Organización Mundial de la Salud y director y profesor de Higiene y Medicina Social en la Escuela Nacional de Instructoras Sanitarias. Desempeña, además, la Secretaría General de la Sociedad Española de Higiene y Medicina Social y es vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos Escritores. Entre OÍTOS trabajos ha publicado una Historia de la Sanidad española El bable y la Medicina Vida y andanzas de Miguel de Luarca Lecciones de higiene, epidemiología y sanidad aparte de una larga serie de artículos y ensayos sobre temas de Arte, Historia y Filosofía en su relación coa la Medicina. Su trabajo sobre las flaquezas y doJencias de Lope de Vega está construido sobre las cartas que el poeta dirigió a siu mecenas y protector, el duque de Sessa. En 1935, Agustín González de Amezúa publicó, por acuerdo de la Academia Española, ei Epistolario de Lope de Vega La obra comprende cuatro tomos, con un total de 2.057 páginas. El primer intento de publicación de estas cartas se debe a Cayetano Alberto de la Barrera, que las incorporó a su Nueva biografía de Lope de Vega La Keal Academia Española, que había premiado aquel trabajo, proliibió su publicación pensando que perjudicaba el buen nombre de Lape. Posteriormente, Francisco Asenjo Earbieri se atrevió a darlas a la estampa, en una obra que se tituló Últimos amores de L pe de Vega Carpió Francisco A. de Icaza iba a realizar un amplio estudio de las JUAN CARLOS ONETTS No vamos a intentar descubrir ahora a Onetti. Desde hace más de treinta años, Juan Carlos Onetti, este uruguayo que no ha podido impedir que la sombra espectral e inminente del Continente americano lo convirtiera poco menos que en un mito, una leyenda, una pasión humana que muy bien podría caer sobre tina literatura incendiándola, se ha escrito su propia y más radical historia. Es muy probable que Onetti venga a España este próximo curso para intervenir en el ciclo organizado por el Instituto de Cultura Hispánica bajo el tema La literatura hispanoamericana comendélas tada por sus creadores en el que ya participaron el mejicano Agustín Yáñez y el argentino Jorge Luis Borges. Onetti es hoy- -lo era ya en 1961- -uno de los más grandes exponentes contemporáneos de esa literatura. En la edición- popular que se hizo en España de su célebre novela El astillero (Salvat, Alianza, 1970) considerada como su obra clave, José Donoso ponía de manifiesto que actualmente existe esta extraña confluencia de las novelas más brillantes que una generación produjo tarde- Rayuela ée Cortázar; El astillero- de Onetti; paraíso de Lezama Lima; Sobre héroes y tumbas de Sábato- -con la generación siguiente: García Marques, Fuentes, Vargas Llosa, formando el conglomerado de novelas de calidad que constituye este celebra- do y vapuleado boom de la novela latinoamericana La docena de libros de ficción que integra la bibliografía de Onetti, desde El poso (1939) y Tierra de nadie (1941) kasía llegar a La rotunda madures que supone SI astillero (1961) y Juntacadáveres (1965) está minuciosamente señalada y estructurada por la exasperante inteligencia onettiana, tan alejada de lo ensayístico como de lo poético (que) forja un nivel puramente novelesco También algunos de sus libros se han visto accidentalmente implicados en la acelerada trayectoria a que se refería Donoso: en 1941 competían en concurso el peruano Ciro Alegría y Onetti, ambos nacidos en 1909; veinticinco años después se disputaban él premio Rómwlo Gallegos entre Juntacadáveres y La casa verde de Vargas Llosa. En las dos ocasiones, y muy bien podría ser todo un símbolo de la oculta personalidad de Onetti, se eseamoteó el nombre del uruguayo. Por treinta años- -escribe Alvaro Castillo en el último número de Cuadernos Hispanoamericanos- Onetti fue un escritor subterráneo, una especie de Blaise Cendrars uruguayo; su nombre se conocía, pero sus libros no; la segundas ediciones demoraban décadas en aparecer. Hoy se lee y comenta a Onetti en todas partes, hasta en Gabán. Dejando de lado la calidad, podemos decir que Onetti saltó de Cendrars a Papillon. Y Onetti vuelve a encogerse de hombros (hay que verlo ese movimiento suyo, que tiene algo de jirafa sonámbola o aburrida) Yo también soy un best- seller, querido. -Ramón PEDROS. Por Pedro R 0 CAM 0 RA mismas cuando le sorprendió la muerte. González de Amezúa asumió entonces la responsabilidad de publicar el epistolario. Las cartas reproducidas llegan a las 809. De ellas, 529 están dirigidas al duque de Sessa. Están escritas a lo largo de veinticuatro años de vida del poeta. Desde el 4 de agosto de 1604 hasta el verano de 1628. El estudio de González de Amezúa representa una de las obras más serias e importantes que se han elaborado para el conocimiento de uno de los aspectos de la vida de Lope: el de su relación personal con el que fue su protector y amigo. Sobre esa base RicoAvello se propone descubrir la psicopatología de Lope de Vega a través de su psicobiografía. Lope- -afirma el autor- -es el protagonista principal de la comedia famosa de SH vida, en CRÓNICA SEMANAL LETRAS prosa o en verso; cambiante, heroica, Bn La Invencible; de arrebatador lirismo ante las imvs s de carne y hueso que le inspiraron los más bellos decires; bucólico en las estancias en Valencia y Alba de Tormos, o en episódicos alÍTios que le proporcionan el huerto y la casilla; optimista y enredador entre la farándula, y ungido de auténtica y fugaz convicción religiosa en muchos momentos y en los años que preceden a su muerte. A partir de este párrafo, que hace pensar en una interpretación- psicobiológica del optimismo lopesco, en cierto modo paralela a la tesis de Vallejo Nájera, el lector se encuentra conque las tintas del juicio de RicoAvello se oscurecen con signo marcadamente negativo. Con unas páginas de indudable garbo literario, RicoAvelló sitúa a Lope de Vega en la Corte de los Felipes. Pero combate el maidrileñism del poeta, que con tanto tesón han defendido Ramón Gomes 3 e la Sema, Astrana Marín y Sainz de Robles. Varios capítulos están