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ABC, S Á B A D O 17 OE F E B R E R O BE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 48. II VALENCIA BU CAPITAL Max 14 Min 4 GARCIA- BLÁNCO, EL MEDICO, EL MA Hay hechos cuya apariencia e importancia no tienen entre sí relación alguna. Por ejemplo, la. noche del día ein que fue asesinado Kennedy, moría, en los Estados Unidos también, pero sin que apenas las agencias informativas dieran noticia de su fallecimiento, el novelista inglés Aldous Huxley, destinado, con toda probabilidad, a sobrevivir en el recuerdo con 1 presidente norteamericano. El día 30 de enero último, sin constituirse siquiera en noticia. en medio de tantos acaecimientos como llenan las páginas de los periódicos, fallecía en Valencia uno de los hombres que han hecho una labor más eficaz y menos aparatosa al servicio de la Universidad española, desde que terminó nuestra ultima contienda civil. Estoy hablando del catedrático de Bioquímica y Fisiología Especial de la Facultad de Medicina de Valencia, profesor don José García- Blanco Oyarzábal. No hace muchas años, otro hombre de excepcionales caudales humanas, el catedrático de literatura don Ángel Lacalie, dedicó un artículo a glosar la figura del gran médico, el gran maestro y el gran amigo. En realidad es una redundancia hablar fle estas tres circunstancias personales, ya que resulta imposible recordar con admirado asombro a un médico, ni a un maestro, sino que también podemos entenderle coiao un aamisro en el mejor v más entrañable sentido de la palabra. García- Blanco llegó a Valencia al iniciarse el curso 1941. Los catedráticos profesores Viña Giner y Grisolía García fueron, poco después, sus alumnos. José Viña ocupa ahora la cátedra de su maestro en Valencia. Santiago Grisolía enseña e investiga en Wisconsin, y es una figura conocida en todo eí mundo científico desde la esfera norteamericana a la soviética. Algún alumno del profesor Viña, como Marcos Sopena, es ya catedrático. -Es usted catedrático abuelo- -le decía yo alguna vez a don José GarcíaBlanco, recordando que ya había alcanzado la cátedra el alumno de su alumno. Porque también yo fui discípulo suyo en aquellos años de la posguerra. Fui, algo así. como ese garbanzo negro que hay siempre en todas las ollas. Tal vez fue esa heterogeneidad mía la que me ganó el afecto del maestro. El afecto Juu aquel e s tu p endo peí iodista y poeta, que había sido capitán de nuestra Marina mercante y que se llamó José del Río Sams- -y lo decía cuando ya había anclado en su bahía santanderina y era directoi de un periódico en la capital de la Montaña- Mi vida no ha sido brillante, peto sí variada he dormido en los ranchos de los barcos, en los campamentos de Marruecos, en el hospital y en la cárcel. He recibido banquetes y homenajes tina puñalada y una flor natural que es lo que más me duele Pero también hay juegos florales que han vohiciopndo v desde su paleolítico de cartón piedla han llegado a la era de lo consciva ido toda la fuerza y todo el vigor de los tievipcf de las justas de las atinas, de las ton on aciones de los sotieios y de las fvOCiiaa? versallescas L, enpK de tales sor, los qve congieqa cada año la Olimpiada del Ilvwor, que datante diec días de febrero es precursora de las ¡alias de marzo. Más que juegos floraleí ditíase que la tal fiesta está constituida por una especie de desfile en el que los atletas recogen sus trofeos e incluso se encaraman en sus podio i Una economista, que hace información periodística por inclinación familiar y por vicio de la sanqte (su padre es el presidente de la Asociación de la Prensa valenciana) ha sido, con su belleza serena y con su gesto levemente iiótnco, la musa de este Certamen. En la presidencia, el alcalde de la ciudad y el presidente de la Junta Central Fallera. En los palcos, las primeras autoridades de Valencia Y el patio de butacas repleto de público. Lucio del Álamo, el mantenedor, recortó s t intervención hasta dejarla reducida a las propoi ciones en que no resulta contraindicado el monólogo. Es ésta la única manera de que las palabras de un orador se hagan deseables. Dos veces bueno fi e el discurso, por cuanto su brevedad le dio este doble de bondades prometido para quienes se contengan verbahncnte. Además, estuvo lleno de esas dos ti ufas que tan buen relleno dan a cualCuadros. Muebles de estilo. quier pastel hleiario: la anécdota y la imaPlata. Miniaturas. Abanicos. gen. Y todo lo antiguo La Olimpíada del Humor de 1973 ha terminado. Pero, según nadie ignora, no conARTE sisten las Olimpíadas en la confrontación de los atletas- -en el caso presente, de los poePez, 12- Tels. 232 52 13 y 227 04 32 tas y escritores- sino en el intervalo que transcurre entre unos juegos y los siguientes. Aquí el plazo es de un año, y ahora, precisamente, se abre ese período de entrenamiento, ese tiempo ds creación necesario Plaza Conde Valle Súchil, número 3 para la forja de una nueva cosecha de poe- Propio para oficinas, despacho o similares. mas, de coleccionas de cuentos y de artícuSuperficies desde 50 m los periodísticos, de dibujo y de novelas, -Entrada Independiente desde la calle. S. E. Teléfono 248 68 31. Razón portería. especial, ya que su afectividad estaba siempre vertida hacia todos. Tenía las dotes innatas del investigador. Era sanamente escéptico; amablemente irónico, tenaz sin fanatismo; afectivo, sin demostraciones externas; auténticamente liberal- -que no fanático del liberalismo- -y tolerante hasta el extremo con quienes no sintieran como él. Fue uno de los pioneros de la formación bioquímica de los estudiantes de Medicina, el creador de un servicio experimental donde Ja falta de medios se suplía con tenacidad, dedicación y sentido del humor. Primero la investigación se hacía allá en las inhóspitas salas de la antigua Facultad de la calle de Guillen de Castro, donde enseñó Anatomía don Santiago Ramón y Cajal; luego continuó en la actual Facultad. (Y hay que decir, que allí alienta aún el espíritu impreso por el fundador del servicio, quien fuñido una tertulia a la que acudían miembros de todas las Facultades. El día 39, a las tres y media de la tarde aproximadamente, el profesor Viña fue requerido con toda urgencia. Nuestro maestro había sufrido un infarto de miocardio. Viña no pudo hacer ya nada. O, para ser más exacto, algo pusfo hacer, y en verdad que lo hizo, pese a su frialdad de científico y de clínico avezado a encontrarse a diario con la enfermedad y con la muerte, se conmovió hasta las entrañas, al comunicar la noticia a sus alumnos de ahora, estos alumnos que no han conocido al buen don José García- Blanco. Tíon José tenía setenta y cinco años. Se licenció en Madrid, en 1920, y recibió el grado de doctor al año siguiente. Del 22 al 26, trabajó en Alemania, con Knorp Tannhamser y KrehI. La muerte de don José GarcíaBlanco, como hecho ea sí, no es proporcional a la conmoción que ha producido, cosorio tampoco lo fueron su preparación, sus investigaciones, sus enseñanzas, los trabajos publicados y lo que él hizo por nuestra docencia, médica, con el renombre que alcanzará. Lo único hondo fue muy íntimo: el pesar de un catedrático que no puede contener la emoción ante su alumnado. La tristeza de un periodista, y la angustia de un investigador en una Universidad lejana. -Carlos SENTÍ ESTEVE CSOM DEBERIAH PARTICIPAR EH LOS PROCESOS DE PIAÜEAMIEHTO URBANO Hoy se inauguran Didastec- 73 y la Feria Nacional del Juguete Valencia 16. (De nuestro corresponsal, por tékx. Una importante reunión de carácter nacional del Sindicato de la Construcción se celebró en la Casa Sindical. Asistieron los presidentes de los Sindicatos Provinciales de B a l eares, Barcelona, Castellón, Gerona, Huesca, Lérida, Valencia y Zaragoza. Fue presidida por el titular nacional de dicho Sindicato, don Manuel Pérez Olea. Asistió 1 dele- gado de la Organización Sindical valenciana, don Javier Ansuátegui y Gárate, quien dio k. bienvenida a los reunidos y puntualiafc VENTA LOCALES