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Parece una frágil marioneta a punto de quebrarse cuando suene el primer acorde. Va completamente vestida de negro. Su única luminosidad proviene de las manos tremendamente blancas, afiladas, y del rostro menudo y pálido, cubierto por una larga melena casi albina. Su cuerpo, su figura irradian sensibilidad. Por su apariencia externa podría encuadrársela en el marco de los hippies arreglados en el de los jóvenes existencialistas o revolucionarios. Luego, la vas conociendo y compruebas que sólo es y sóib aspira a ser una gran artista. Pero para ser artista hay que nacer artista o llevarlo muy adentro. Y Sandra LeBrocq nació artista. Le venía de familia; su madre, gran actriz de teatro, apoyó las inquietudes de su hija. Sólo contaba tres años cuando tuvo lugar su primera actuación en un teatro de la c a p i t a l i n g l e s a Baby LeBrocq así la llamaron, cantó y bailó para los heridos de guerra. Tras esta primera, aunque infantil experiencia, nadie detuvo su carrera. Se matriculó en una escuela inglesa donde, a la vez, aprendía mímica, dicción, arte dramático, ballet música... todo ello en contra de la voluntad de su padre, que quería que trabajara en un Banco, Baby LeBrocq creció y para las carteleras de los teatros que anunciaban comedias musicales se convirtió en Sandra LeBrocq. De Londres, su ciudad natal, marchó a París. Allí conoció a Alfredo Alaria y entró a formar parte del espectáculo que el gran bailarín español presentaba en el Lido. Sandra se desenvolvía con soltura, tenía gracia, sentido del ritmo y, sobre todo, un gran amor por la música. Alfredo Alaria vio en ella muchas posibilidades y la trajo a España. Corría, el año 61 y la joven inglesita vino contratada como actriz y cantante para intervenir en un film musical. Su título: Diferente En él cantó cuatro canciones suyas y creyó oportuno quedarse en España para promocionarlas. Sus primeros pasos se dirigieron al Paseo de La Habana, donde grabó su primer programa de televisión. Interpretó algunas canciones, y nunca mejor dicho, pues en los puentes musicales es decir, en los momentos en los que no interviene la voz, sólo la música, para animarlos, bailaba. Esta doble forma de expresión gustó y le ofrecieron un nuevo programa. Esta vez, el director, Ricardo Arias, le puso dos chicos que la acompañaran al bailar. A la semana siguiente tuvo otro programa con dos chicos y dos chicas mas. Así sucesivamente hasta que se formó el ballet de Sandra LeBrocq. Vino a España para cantar, y, -en poco tiempo, se había convertido en gran bail a r i n a Finalizados estos progamas de Ventana Mágica a Sandra le surgió un contrato para ir a Venezuela. Antes de marchar participó en el Festival de la Costa Verde con una canción del Dúo Dinámico, que ganó el primer premio. -No tuve mocho éxito, porque el Dúo Dinámico también hizo su versión y, por supuesto, fue más popular. Aparte de que la canción no iba con mi estilo y la cantaba en un español macarrónico. COREOGRAFÍA DE PELÍCULAS Y Sandra marchó a Venezuela, donde todos los domingos por espacio de año y medio y acompañada por su ballet interpretó una canción en la televisión. De regreso a España se inició en una nueva actividad: la coreografía, de películas. Lo hizo para Marisol, Raphael, Carmen Sevilla, Roclo Dúrcal... y la canción cayó un poco en el abandono. Pero todo se compensó, ya que fue reclamada, no sólo como bailarina o coreógrafa, sino también como letrista de canciones. Una posibilidad más se había abierto para Sandra. Un nuevo horizonte que debemos confesar nos era desconocido. Y tras aquel período de arduo trabajo llegó el descanso. En el año 68, Sandra se casó con Willy Rubio y decidió retirarse de la vida artística. -Era una nueva experiencia y quería vivirla intensamente. Luego me empecé a aburrir y mi marido, que es muy inteligente, antes de que yo me cansara, me dijo que hiciera algunas cosillas de cuando en cuando. Y una vez más empezó con televisión, en el programa Los felices 70 En él, toda su labor giraba en función del ballet Y siguió con la coreografía; montó la de la película Villa cabalga para Yul Brynner; para Carmen SeyillaJLa de Cera Virgen y así otras muchas. Pero su labor de coreógrafa ha culminado, ha alcanzado su punto más elevado en Viajes con mi tía película que, sin ser musical, exige en muchas de sus secuencias bailes de época. Se hizo necesaria una coreógrafa, y Sandra fue la elegida. Hoy, le cabe el orgullo de pensar que esta película fue propuesta para el Osear. Situándonos en el momento presente, el trabajo de Sandra consiste en cantar y bailar en televisión y escribir letras de canciones. Casi todos los domingos, en el programa Tarde para Todos presenta una nueva canción. Pero a pesar de esto Sandra no tiene grabado ningún disco aquí. -Sólo tengo grabado un disco en Estados Unidos, que me lo ha producido Raphael. También él ha grabado cinco canciones mías, con música de Sergio Gentilli. ¿Por qué no grabas un disco en España? -Xodo depende de Xavier Cugat. Te lo voy a explicar: un día, en Tarde para Todos falló la conexión en la retransmisión de un partido de fútbol; para salir del paso tuve que improvisar, y canté una bossa- nova dio ta casualidad de que ese día estaba viendo el programa Cugat. Me llamó y me ofreció ir de cantante con su