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ABC. SÁBADO 10 DE FEBRERO DE 1973. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 45. VALLADOLID al DÍA DE LA CAPITAL TEMPERATURAS Max. 8,4 Mín. 3,1 EL PUENTE COLGANTE Y OTROS MAS RECIENTES Pasada la destructora invasión napoleónica, que dejó malparada la integridad del Puente Mayor vallisoletano, los trabajos de reconstrucción subsiguientes no tardaron en hacerse sentir. Al histórico puente, embebido en sus recuerdos, le tocó soportar las humillaciones territoriales de la soldadesca intrusa y, lo que es aún más grave, las manipulaciones dinamiteras con que se intentó pulverizarlo. Menos mal que la sólida fábrica no llegó a resquebrajarse de modo irreparable, y pudo recobrar en lo esencial su anterior fisonomía. Parecía incuestionable que una ciudad de tan notable extensión, acogiendo el franqueo de un río que a su paso despertaba anhelos lógicamente expansivos, decidiera al fin crear algún otro puente abierto a ilusiones de ensanchamiento futuro. Con este propósito fue concebido el Puente Colgante. Mas la denominación de colgante una vez levantada su estructura, disentía formalmente de su verdadero aparejo. parte del detalle técnico de la osamenta de hierro y del mecanismo de sostenimiento realmente cierto en que se basa. el Puente Colgante, como salta a la vista, no pretendía sino cruzar el río en el punto donde la anchura era de 65 metros. Al otro lado de la calzada, tristemente, el panorama urbano, ayuno de edificaciones, ofrecía la desolada traza de un ex convento habilitado para las intervenciones clínicas del titulado Manicomio Provincial. Muy cérea, en el entorno, huertas y algunas tierras labrantías. Valladolid tenia entonces el campo metido en la misma linde del Pisuerga. Bajo la dirección de dos ingenieros españoles, el metálico armazón fue forjado y resuelto en piezas en Birmingham por el año 1864, uno antes de la inauguración oficial del puente. Y aunque el Ayuntamiento tomó el acuerdo de construirlo a sus expensas, lo cierto es que el impulso decisivo, apreciadas las vacilaciones económicas locales, partió de la Reina Isabel II, que determinó se hiciese mediante subvención del Estado. Solamente el coste de los talleres ingleses, según datos coetáneos dados a la luz, alcanzó la cantidad de 1.800.000 reales, bastante gravosa en aquellos tiempos, aunque ahora parezca irrisoria. Desde abril de 1865, el Puente Colgante, aipto para un tonelaje observado rigurosamente, presta a diario, sin visibles interrupciones, su servicio de tránsito de peatones y de vehículos, Se advierte, sin embargo, ante el natural crecimiento de tráfico, una evidente constricción de espacio en determina- dos momentos. Ciudad que a nuestros clásicos les placía encomiar por la vecindad del río, entre otras bondades, ostensibles, Valladolid no tuvo su segundo puente hasta transcurridos casi ocho siglos. Esto denota que el tirón urbanístico se deslizaba imperturbable dentro del casco nacido en la margen izquierda del Pisuerga y apoyado en altivas remembranzas. La ciudad vivía su sopor milenario, enquistada, rutinaria, insensible a dilatados horizontes y a visiones renovadas hechas a romper el cerrado crecimiento comunal. Tampoco había, a decir verdad, razones muy apremiantes para recabar expansiones allende el río. Saltarlo, perdiendo el respeto a su inalterable configuración de vieja deidad ribereña, requerí un punto de desazón ciudadana que aún no se presentía. Todo empezó cuando se pensó en la construcción del barrio Girón, un poblado erigido a lo lejos de la otra margen apenas entrevista. Brotó un puente más. como por ensalmo, facilitando la rápida comunicación con la zona aledaña (el puente del Poniente) Después, ampliando las posibilidades de desarrollo ya previstas, se hizo patente la conveniencia de instalar el polígono residencial Huerta del Rey. La ordenación del vasto perímetro dio origen al montaje de otros dos puentes (el del Cubo y el más distante de García Morato) Ello viene a suponer, en las diversas fases planeadas, una completa teoría de espléndidos inmuebles, calles holgadas y viviendas aisladas y para cooperativistas, colegios y la nueva Escuela de Ingenieros Técnicos Industriate Se satisfacen también cumplidamente las necesidades de los centros sanitarios, culturales, parroquiales y de índole asistencia! Los problemas le aparcamiento e instalaciones deportivas han sido estudiados y resueltos de manera positiva, junto con la realización de los parques públicos. Lo mismo cabe decir respecto al sector comercial, de espectáculos y hotelero que habrá de alzarse en la Huerta del Rey. Queda aún pendiente de sereña el último puente de nueva planta, síntoma palmario de la política de polígonos residenciales a que Valladolid se entrega febrilmente desde hace unos años, y que de todos modos no debe considerarse eñ especial como la más justa y oportuna, aun siendo espectacular. Hay otras soluciones de interés general, quizá no ensayadas todavía con celo, y que merecen atenta solicitud. Vista Verde, el polígono de reciente cuño, se halla enclavado en el sitio conocido por El Palero, y el puente enlaza la ciudad y el polígono desde la plaza de la División Azul, en el barrio Cuatro de Marzo. Así concluye por ahora la irrupción de puentes surgida en fechas relativamente cercanas, y que han impreso al vallisoletano de hoy un dinámico trajín que nada tiene de común con el dorado indiferentismo de épocas pasadas. -Santiago MELERO. pARA quienes de una u otra forma cultivamos el penodismo, la elución de Miguel Delibes como miembro de la Real Academia Española constituye un legítimo orgullo. No vamos a esbozar una semblanza del novelista y periodista vallisoletano. ABC informó ampliamente sobre la personalidad y la obra del autor de La sombra del ciprés es alargada premio Nadal 1947, que cuenta con 25 títulos entre novelas, libros de viajes y los dedicados a la casa, raros y exhaustivos ejemplares para completar la semblanza del escritor castellano por nacimiento y antonomasia. Si la prosa de Dehbes- -como se ha escrito muchas veces- -puede tomarse como modelo, y de hecho así sucede, para la enseñanza del castellano en España y fuera de España, no será ajena a esta virtud su condición de vallisoletano, de ¿hombre de su tierra que para proyectar su obra no necesita de otros recursos que aquellos que le proporciona el medio en que su vida discurre. Para ciertos comentaristas, al enjuiciar la obra de Delibes, su problemática en relación con la universalidad de los temas que aborda, la mayor parte localizados en Castilla, esto constituye una limitación, como le ocurriera en su tiempo a don José María de Pereda, que por cierto poseía también, además de grandes cualidades de narrador, la del conocimiento, quisa más que reflexivo, intuitivo, del idioma. Un ilustre familiar de nuestro escritor, don Santiago Alba, contestando en cierta ocasión a un reproche que le hiciera don Miguel de Unamuno sobre no recuerdo exactamente qué palabras pronunciadas para responder a las preguntas de un periodista, después de negar haberlas empleado como fueron transcritas, añadía: Para mi, hablar, escribir es más una intuición que una lección recitada. Alqo de esto debe sucederlé a Miguel DeUbes; cuando coge la pluma para escribir un artículo, una novela, no necesita recurrir al diccionario, intuye el giro o la palabra precisa, y por eso sus novelas, sus artículos están exentos de cualquier retórica, ya que el lenguaje del escritor, como su estilo, son consustanciales con su personalidad. Su personalidad de escritor en relación con el idioma la ha definido él mismo. No creo- -ha escrito Delibes- -en la destrucción del lenquaje, lo considero una broma. El lenguaje destruido dejaría de ser comunicación, y pienso que el lenguaje si no sirve como vehículo de comunicación, no sirve para nada. Suponer que ello comporta una renovación artística me parece una sondes. La destrucción del lenquaje llevaría consigo la destrucción de la literatura y también la destrucción de todo intento de comunicación mediante palabras. El lenquaje como vehículo de comunicación; la palabra como mediadora de esa comunicación, cada día más necesaria, entre los hombres. Podemos sentirnos tranquilos los vallisoletanos cuando nuestro escritor accede a la Academia de la Lengua, que fija, limpia y da esplendor porque Miguel Delibes no empleará jamás ninguna de esas tremendas palabras que habituahnente leemos oímos. Delibes nos hablará siempre con el lenguaje directo y, por lo tanto, vivo de los hombres de Castilla; lenguaje que le sirve para trasladar a sus personajes los problemas y las angustias que les atosigan ¿Puede exhibirse mejor ejecutoria? -Francisco ALVARO. LOS PRESUPUESTOS MUNICIPALES PARA EL CORRIENTE EJERCICIO REMONTAN LOS OCHOCIENTOS MILLONES En toda la capital quedan, tan sólo, siete serenos de comercio y vecindad Valladolid 9. (De nuestro corresponsal. Ya tenemos los presupuestos municipales para 1973, que totalizan la bonita suma de 811 millones de pesetas; 454 millones corresponden al presupuesto ordinario, y de éstos 68 se destinan a obras de urbanismo en cuarenta calles de la ciudad; 67,5 (hablamos siempre de millones) al servicio municipalizado de aguas y 27 al presupuesto especial canas Papeles pintados- Telas a juego Dibujos exclusivos do importación Equipos especializados para su instalación DON RAMÓN DE LA CHUZ, 69 esquina a Hermanos MlraUe Teléfonos 276 98 97 y 276 98 35