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DON CICUTA, EN SU CASA, DICE A TODO QUE Sí Cásela en la Feria de Sevilla con su nombre, ninot de muñeco navideño: popularidad inaudita tras los cincuenta y cinco años de actor de Valentín Tornos LGUNAS veces se produce este caso, sobre todo en la televisión. El caso de un actor de reparto de un genérico, de un intérprete en fin que ha pasado más o menos- inadvertido y al Que un acertado papel encumbra, en días, casi en horas, a la más empingorotada cima de la fama. Típico caso de ello, allá, en los albores de la era televisiva, el de William Boyd. Actor de pelo casi color platino, intérprete de filmes de las series B. o C, o de westerns exclusivamente, destinados a los pueblos de la Unión, un serial donde incorporaba a un cow- boy Hopalong Casstdy, lo hizo multimillonario y él personaje más popular de América. (Hollywood realizó sobre ello una sarcástica película. ¡La historia se repite ahora con Valentín Tornos. Sí, con Don Cicuta. Actor conocidísimo en la profesión, pero solamente casi paira los profesionales. Puntual, eficaz y estudioso. Cómico desde siempre, desde que a los diecisiete años dejó la Audiencia, donde ocupaba cierto destinó en una re- latería. Cincuenta y cinco años de actor en ejercicio. Y ahora una fama desbordante, increíble, una fama multitudinaria recién estrenada para un hombre de setenta y dos años. Don Cicuta, tiene los ojos y la parla de castellano serio, casi austero. Pero en sus ojos vibra una enorme, húmeda ternura. Don Cicuta usa corbata de lazo anudada por él mismo. Traje elegante, ropa pulquérrima. Discreta tumbaga en una mano. Don Cicuta- señor Tornos no falta ni una noche al café. Don Cicuta- Valentín se juega todas las noches su partidilla de dominó. La exacta imagen de un cómico de toda la vida, señores. Don Cicuta nació casi enfrente de este periódico, en Serrano, 14. Su padre era cobrador de La. unión y el Fénix Su esposa fue actriz: Consuelo Cisneros. -Pero como era muy mala, le dije: A casa -me explica el actor- El cronista enfila el diálogo por la pregunta- avispa: ¿De veras tiene usted mal genio? ¡Qué va! A mi a esta edad ya no me molesta nada! Ni siquiera las burradas que me dicen por la calle. El otro día me gritaron: ¡Don Cicuta, ¿por qué tiene usted tan mala uva? ¡Deje usted que den dinero, hombre! -El público es así de ingenuo. ¿En su casa también dice usted a todo que no? -De ninguna forma. A todo que sí. No tenemos hijos. ¿Para qué voy a disgustar a mi mujer? -Y cuando su señora le pide dinero, ¿forma usted el mismo mitin que ante las cámaras de televisión cuando se lo dan a cualquier pareja? -No, señor. Y eso por una razón muy sencilla, porque el dinero lo guarda ella y es mi esposa quien me da lo necesario si tengo que salir. Cuando la farsa termina, resulta que Romeo está casado con una señorita farmacéutica y que Julieta es novia formal del electricista. Que Ótelo es un chichiribaüe- y Shylock te invita al cabaret. La entrevista pasa ahora a la técnica, al trabajo del actor. A -Su labor, sha papel previo, requiere, en: primer lugar, bastante cultura... -Sobre todo, gran atención- -responde Valentín Tornos; Voy a pedir que afinen mi micrófono. Como la emisión Un, dos, tres, responda otra vez se graba, cuando a mi lado, no necesitólas que volverme y consultarles. No se ven. porque se hallan fuera del campo, invisibles para las cámaras y por tanto para el público. ¿Y lífe cicutillas Son estudiantes universitarios, que haciendo figuración se ganan un sueldo w les permite continuar decorosamente sus estudios. ¿Le ha dado dinero su empleo como Don Cicuta, Valentín? Porque ya sabemos que en el teatro los dinero suelen per los del sacristán... -Pues, sí. Nunca he ganado tanto y tan seguido como ahora. (El actor me expresa la cifra y uno piensa con melancolía en el guarismo por el cual hay que multiplicar esto, suma para obtener el sueldo que ganaría un hombre tan famoso en Estados Unidos, en Alemania... Valentín Tornos ha trabajado entre otras después me veo a mí mismo en casa me doy cuenta de que hay frases que se han dicho y no he oído, y que me hubieran dado pie para hablar. Pie, que es lo importante... -Entonces su trabajo responde más bien al de un cómico morcillero ¿Lo ha sido usted? -Jamás, y esto es lo curioso. Le tengo terror a las morcillas desde que, en Zaragoza, trabajando con la compañía de Antonia Plana, Fulgencio Nogueras me sugirió que hiciera, al mutis, un chiste malo con Schiller (poeta) y Gillette (el inventor de la hoja de afeitar) Me dieron un meneo que se oyó en la desembocadura del Ebro. -Bien, pero su postura, en el programa me parece delicadísima. ¿Cómo consigue, siendo tan fácU caer en ello, no herir al presentador, a los concursantes, a nadie? -Yo diría (se encoge de hombros) Costumbre de teatro... (sus ojos claros, afectuosos, brillan ante la palabra encontrada) tacto. ¿Y já te falla la atención o ignora algo entre tantas preguntas y respuestas? -No existe el menor problema. Porque a los supercicutas que son en definitiva los que tienen la última palabra, los tengo muchas, en las compañías de: Enrique Chicote (que por cierto contrató entonces al novelista Bartolomé Soler cuando éste era actor) titular del Teatro de la Comedia, Eugenia Zúffoli (la bellísima madre de José Bódalo) Zorí, Santos y Codeso. Don Cicuta tutea a este camarero de la Oran Vía madrileña y estoy seguro de que conocerá, todos los cafés y todos los hoteles del país. En la azarosa biografía de DcC Cicuta quizá la frase más graciosa e inesperada sea ésta: No me embarqué para Cuba porque los alemanes entraron en la Francia de Petain. (Y tiene su explicación. -Su mejor papel en televisión ya lo conocemos- -le digo- ¿El mejor en teatro? -El galán de Es mi hombre Me felicitó Don Carlos. (Para los que adoramos el teatro, don Carlos és siempre Arniches. ¿Y en cine? El Bufanda de Una chica casi decente y el padre de Carmen Sevilla en La Cera Virgen La popularidad de Valentín Tornos ha llegado a estos extremos: Para la próxima Feria de Abril ya hay caseta Don Cicuta en la Feria de Sevilla. Ya hay ninot de Don Cicuta en Las Fallas de Valencia. Una firma dedicada a la fabricación de muñecos ya se ha dirigido a Narciso Ibáñez Serrador, gran capitán del programa, para fabricar un gracioso monigote, avaro, protesten, insoportable; en la- vida real, encantador, Don Cicuta. Camilo MUBXLLO