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ABC. MARTES 15 DE AGOSTO DE 1972 PAG. 55 INFORMACIONES TEATRALES Y CINEMATOGRÁFICAS ESTRENO DE SE INFIEL Y NO MIRES CON QUIEN ENEL MARAVILLAS Autores: Ray Cooney y John Chapnian; adaptadores: Artime y Azpllicueta. Dirección: Víctor Catena. Decorado: Emilio Burgos, realizado por Manuel López -montado por Ale jandro Andrés. Intérpretes: Licia Calderón, Pedro Osinaga. Bárbara Lys, Yolanda Farr, José Sacristán. Manuel Salguero, Romero Godoy. Julia Caba Alba v Paquita Villalba. Habia terminado el primer acto y el éxito flotaba ya seguro en la remozada sala del Maravillas. La guillotina del telón dejó los ánimos suspensos: ¿qué iba a pasar entre la pobre esposa inocente, aue el marido, creyéndola adúltera, ha empujado en brazos de un astuto decorador, de apariencia ambigua pero de inclinaciones muy concretas... El público- -había lleno hasta las lunetas- -aplaudía insistentemente, regocijado, divertido. Pero en vista y de que el telón permanecía echado, los espectadores decidieron levantarse... En el vestíbulo, no se cabía. Estaba rebosante de famosos: Analía Gadé. siempre bellísima, con Espartaco Santoni; Guillermo Marín charlaba con Pellicena: Encarna Paso recibía felicitaciones: por otro lado, Carlos Ballesteros, Manuel Vicente Puente... Natalia Figueroa, con su hermana, sigue siendo centro de atracción de miradas y de afectos. Andrés Travesí, Arcadio Baquero. Basilio Gasent, Santos Tubero y otros muchos colegas de la Prensa. El todo Madrid de los acontecimientos teatrales. Bueno, el casi todo porque faltaba Perico Chicote, por ejemplo, y resultaba increíble no ver por ninguna parte a Ángel Laborda o a Serafín Adame. Mucha gente, demasiada contaminación de I Tabacalera. Se estaba mejor dentro, en la butaca, gracias a la bendita climatización. Detrás, dos espectadores charlaban. Uno era va vetusto, el otro joven todavía: -Te digo que el vodevil es cosa antigua, de mis tiempos; del fin de siglo. Entonces sí tenían emoción las aventuras galantes. Entrar en una casa ajena era dificilísimo: estaban la verja, el jardín, la puerta, el criado, las doncellas, unos maridos terribles. Despojar a una mujer de toda la cantidad de ropa que llevaban encima, costaba sudores v tiempo... ¡Pero ahora... 1 Sí en estos apartamentos siempre está la puerta abierta. ¿No ves cómo entra y sale todo el mundo? Y en cuanto a la ropa, bastan tres tironcitos de nada... -Que no, tío, que no. El vodevil tiene en nuestra época el mejor caldo de cultivo. En aquellas casonas, llenas de habitaciones y trasteros, tenía que ser imposible que un marido sorprendiera nada. 1,0 difícil es aquí, en un apartamento con un cuarto de estar, un dormitorio, un despacho, ¡todo en una pieza Si hasta han tenido que convertir el frigorífico en una habitación para contar con un sitio más donde ocultarse. Y no es una pareja sola, son tres las que juegan al escondite, y un marido con la mosca tras la oreja y una sirvienta más mos? a todavía... Y lo que te rondaré, porque aún no han salido ni Julia Caba ni Paquita Villalba... Tenían razón los dos. El odevil, que tuvo su época dorada por la última década del siglo pasado y la primera del actual, con cultivadores tan afortunados como Eugene Labiche Marc Michel, Edmond Martin, Geosges Feydeau o Maurice Desvallieres. ha resurgid 1 en nuestro femnd sobre! as mismas bases del pasado, pero con una nueva fuerza de atracción, ooroue la ligereza de vestuario, el atrevimiento de las incitaciones, a desenvoltura del lenguaje, la libertad de los enredos, la fantasía v las audacias de todo tipo, n w ir jaás allá de lo oue fueron nunca. Sob e toao cusido los autores- -como en el caso de Cooney y Chapman- -poseen ingenio para construir y desmontar las situaciones sustituyéndolas, rápidamente, por otras más enrevesadas e hilarantes y, al mismo tiempo, gracia para suscitar los equívocos, habilidad para sostenerlos hasta el límite máximo y agilidad para crear unos conflictos que parecer inextricables v que. sin embargo, se resuelven solos, manteniendo siempre cierta naturalidad, dentro de lo ilógico y absurdo que és nota dominante en el género vodevilesco. Cooney y Chapman nos enfrentan con dos socios editores: uno serio, el otro juerguista y calavera: el primero creé, injustamente, que su mujer le engaña; el segundo no se entera de que su mujer lo está intentando; cada uno por su lado, quiere usar el apartamento para sus encuentros amorosos; un decorador, que anda por medio, también piensa pasar allí la noche en compañía de la sirvienta. Se comprende fácilmente que las combinaciones pueden ser infinitas, favorecidas, sobre todo, por los equívocos y las confusiones de personalidad, unas veces involuntarias y otras obligadas. Por añadidura, cuando las posibilidades p a r e c e n agotarse los autores crean rápidamente un nuevo personaje que, con su puritanismo y su despiste, viene a complicar mucho más lo que ya parecía casi resuelto. X así. entretejiendo con mano maestra recursos divertidos, peripecias complicadas, invenciones escénicas regocijantes- -las agachadillas de los dos socios, el azote de la oca hallazgos de hilarante comicidad, lejos de toda verosimilitud pero, no eso mismo, más graciosos, se logra una comedia muy veraniega, despreocupada, refrescante, ligera, ejemplo excelente de técnica teatral qué, fiel a la norma de oro del vodevil, es como un mecanismo de relojería por el modo de llevar a los personajes, con pulso seguro, hacía un desenlace feliz, a través de un laberinto de complicaciones, poniendo en boca de todos ellos- -y aquí corresponde mucho mérito a los felices adaptadores- -un diálogo vivaz, chispeante, directo, casi siempre gritado, trepidante como la acción, que no decae un momento. Prueba difícil para Víctor Catena, que ha debido someter a todos los intérpretes a un ritmo endiablado, pero perfectamente medido y calculado para que no se produjera un solo fallo: pese a los nervios del estreno todo salió a la perfección. Si dijéramos que la interpretación estuvo dentro de los cánones, nos quedaríamos cortos; fue un alarde de entusiasmo, de entrega, en una línea un poco desquiciada y extravagante, que le va muy bien al vodevil. Todos estuvieron magníficos: José Sacristán y Pedro Osinaga- -este último en una creación inenarrable- -cargar con el peso de la acción, bien ayudados por Licia Calderón, incansable y dinámica; holanda Farr logra una actuación muy notable, y Julia Caba Alba, como siempre, extraordinaria. Bárbara Lys y Paquita Villalba lucen belleza y temperamento. Manuel Salguero y Romero Godoy, están irreprochables. Todos se movieron a la perfección en el Ingenioso y moderno decorado de Emilio Burgos. Todos recibieron largas ovaciones, insistentes, de verdadera complacencia y las compartieron con el director y los adaptadores. A la salida, entre risas, plácemes, eloíios, e! tío y el sobrino se despedían: -Pero la noche es joven todavía- -decía el vetusto- apenas es la una de la madrugada. Hay en Ma rid muchos sitios donde pasarlo bomba. ¿Es que no lees las crónicas de Camilo Murillo? Vamonos a un club, a JLÚ- stablao flamenco, a tomar unas copas... -Que no, tío, que no. He trabajado mucho. Tenemos puente a la vista Me espera Gordon en Benicasim. Antes de marchar, mañana, he de dejar hechas muchas cosas. Tendré que madrugar a la fuerza... Vete tú solo... El vetusto se marchó rezongando: ¡Qué juventud ésta! Dice. que el vodevil es posible ei nuestros días... Y sólo se acuerdan de la cama porqne tienen sueño a todas horas. -PÉREZ FERNANDEZ. ENSAYOS EN AGOSTO MANOLO GÓMEZ BlJR PREPARA SU PRESENTACIÓN DE SEPTIEMBRE Con La sopera de Robert Lamoureux, en el teatro Club Agosto pesa en Madrid. Los que damos un salto desde las costas aireadas estamos deseando emprender rápidamente el regreso... Doy el salto en esta ocasión para ver cómo se va preparando la temporada, que cada vez está más próxima: -Yo también doy saltitos... De Villa- ¿LE GUSTARÍA VOLVER A SENTIRSE TAN JOVEN COMO ANTES? Solamente por 7: 900 pesetas al año ¡MANTÉNGASE EN FORMA! AMERICAN ATHLET 1 C CLUBS i -JO- Profesor Waksmann, 3 Conde Valle Súchil, 17- 19 J viciosa de Odón a mi piso de General Sanjurjo... Es Gómez Bur quien nos habla, Manolo Gómez Bur, que está preparando su reaparición en Madrid para el 20 de septiembre, en el teatro Cl ab. -Pero todavía hay tiempo... -Nunca hay bastante tiempo para presentarse en Madrid. Y más si, como en mi caso, hace más de año y medio que no me ven anuí. Y si traigo una compañía excepcional, y una obra especial... Manolo Gómez Bur es uno de estos héroes del teatro de agosto, que ensayan en Madrid para que no les coja de sorpresa la nueva temporada Siempre ha sido un actor responsable. ¡Quién lo diría, viendo sus personajes siempre un poco enloquecidos, un poco fuera de la realidad, con ese insuperable estilo que él sabe darles! Pero una cosa es el personaje y otra el actor. Gómez Bur es un trabajador incansable, profundamente serio para su profesión, y respetuoso para su público. De ahí viene una carrera fulgurante. La recordábamos en nuestra conversación con él. Empezó el año 40 en el Martín, como boybailarín y diez años después volvió a él como primer actor y director... En medio habían pasado muchas cosas. Haciendo en el Martín Ladronas de amor -ganaba 10 pesetas diarias- -murió la madre de Pepe Barcenas, y Gómez Bur se comprometió a sustituir al famoso actor... Eso le valió que le contratase la compañía de Pepe Alba- ¡40 pesetas diarias! -y luego Ismael Merlo y Ana Adamuz como primer actor: más tarde. Guadalupe Muñoz Sampedro- -a la que considera como su verdadera m a e s t r a en eso de hacer reír con ella y con Luchi Soto estuvo