Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SALVADOR OE MADAHIAGA u AUTOENTREVISTA cribiré yo. Hoy todavía e estoy de que ambas respuesdiscutirá: Bueno, hable ustas serán interesantes. ted ante una cinta, y la publi- Te ayradesco la buena opicaremos intacta. Pero, ¿para nión que pareces tener de n í; bueno, de ti, o de ambos, qué e s e intermediario r La verdadera entrevista, o im- -Vamos, pues. ¿No me vas plica participación de otro en a dar esas dos respuestas? el momento, y entonces es- -listaba tratando de inveninadmisible, c o m o lo ilustre tarlas, Aliit m tiempo hace falta, sabes, el ejemplo del pintor, o excluye t o d a participación del A h! pero. yo creí que otro, y entonces sobra 1 otro. tú siempre estabas listo, Por eso soy yo, en principio, -Tensio reputación de serenemigo mortal de entrevislo, l ero no de estarlo, V aun eso de serlo, no pasa de mera tas y entrevistadores. A no apariencia. ser que el entrevistador sea el mismo entrevistado. ¿Y por- ¿Y las respuestas? qué no? a primera, a la vista está. Me pasé de la justicia a la liP R E G U N T A -L l e v a s esbertad. Hecho f uro. V, como cribiendo lo menos sesenta y tal, pasó, ocurrió, que es lo únicinco años. ¿Cuál ha sido la co que los hechos saben hacer, idea que ha regido tu labor? Ahora, el porqué, eso ya es K KS I U l i S T A. más complicado. Creo que el Nitif una. Que ¡tica pudría recambio se debió a que, poco a i ir la labor de un español f Sin poco, fui perdiendo interés en Pasión no hay labor, la justicia, al menos como fin- -Bueno, ¿qué pasión? cu sí, -La pasión de la libertad- ¿Y te acuerdas cuándo personal, pasó? Me parece algo terrible. ¿Y ha sido siempre asi? ¿Que prefierest Que le- No, Primero creí une lo cuente cuándo y cámo einpcsó o que yo ¿cutía era pasión por la que lloremos ¡untos lo terrible justicia, íh chico, cu un caleque fue que perdiera interés m ¡lio frailees de París, los dela justicia? más me solían eleuir siempre- -Eso es cambiar de papeque había que presentar quejas les, ¿eh? Aquí el que hace las a los mandones del Colegio. Si preguntas soy yo. en ello había habido injusticia- -HUCIIO. Pues haalas. para con uno de nosotros, o- ¿C u á n d o cómo y por aceptaba siempre, qué perdiste el interés en la- -Entonces, ¿por qué te pajusticia? saste de la justicia a la li -Cuando me di cuenta de bertad? que la justicia no pasa de ser el- -Parece que esa pregunta se ideal de las sociedades mercanresuelve en dos: ¿Por qué ocu- tiles. -Pero, por Dios... pePues bien, eso es lo que se rrió? Y por qué tuvo que ocurrir? ro. ¿y la justica divina? pide a un escritor a quien se- V hay tal cosa. Si Dios quiere hacer una entrevista. -Como te conozco, bueno, fuera justo nos pondría a todos Piense y sienta usted, y esme conozco muy bien, seguro Salvador de Madariaga, académico insigne, historiador riguroso, celebrado novelista y poeta, intelectual de ancho prestigio internacional, candidato al Premio Nobel de Literatura, ha dado con una original fórmula periodística: la auto- entrevista. En el trabajo que publicamos a continuación, el autor de Hernán Cortés se entrevista a sí mismo con agudeza, con ingenio y con humor. Las posiciones políticas, literarias, religiosas de Madariaga se desvelan así ante el lector. Y a través de ella se desnuda la espina dorsal de la obra y la vida de este gran intelectual español: su amor permanente a la libertad. J N A entrevista es un artículo que escribe uno y cobra otro. El que tal dijo era tan cínico como sagaz. Con todo, su definición no contentará a ningún hombre de letras de verdadera y h o n d a vocación, para quien la entrevista adolece de un defecto mucho más grave que puede formularse con una definición paralela: La entrevista es un artículo que piensa uno y e s c r i b e otro. Aquí es donde aprieta el zapato. Lo del bolsillo no importa tanto. Píate d argent n est pas mortelle. Pero tener que leer las ideas propias vestidas con trajes ajenos es cosa no llevadera y recuerda aquella notable advertencia: el que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan. No creo que se trate de mera vanidad de autor, Basta con trasponer el caso a otro arte. Pongamos en el caso a un pintor. Si, ya sé que el pintor, lejos de rehuir las entrevistas, las d e s e a cuando no las solicita. Pero así era de esperar. ¡Qué más quisiera yo que haber servido de modelo a Goya para un retrato! P e r o traduccamos toda la entrevista al lenguaje de la pintura. Pongamos al pintor frente a un ser humano o un paisaje; s i e n t e el asunto, va a pintarlo, y se interpone otro pintor que le dice: No, El pian es que usted se emocione y pinte yo. Habría que ver la cara del pintor, ¿no? de patitas en el infierno nai más nacer, ¿Calderón, n t o n c e i Que no hay delito m a y o del h o m b r e que haber m cido. Vo. A Calderón, Para habla que escamotear la re ponsabilidad divina en el ma y se la endilga al hombre, d lincuente nato; delincuente p (el mero hecho de nacer, Yo t miraba tan alto. Me limitaba, por P o c o diyo tute contení ha pero hubiera sido blasf mía monstruosa. me limitab pues, a observar que no he hombre que nasca tan puro qi pueda alzarse en justicia coi ira el Creador; y que si de ju Hcia se iba a tratar, lo justo ei que nos fuéramos todos al h fiemo- ¿Pero cuándo te dio p (aventurarte en e s a s tierri extrañas del pensamiento? -Yo me desilusioné de justicia al ver que el coiherc V la justicia adoptan el misn símbolo: la balansa. Si para s justo has de medir con exad tud la masa que pesa sobre c da uno de los dos platillos i la balansa, eres un come ríante, -Aun asi, ¿no es la de c mercianta una profesión in portante y útil en la repi blica? J claro, Pero no con para encenderme una pasió A if ual H. RUCHO, ¿V qiu Allá los mercaderes y los ju ees. Conmiyo no van, ¿Y si el perjudicado pi la injusticia eres tú? -Va me ocuparé, pero como un Juan o un Pe: 1 ro, no como escritor; es decir, no con pasión. 6