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m 9 Zas ciudades Falencia cadádíá Cuenta Patencia con una amplia escuela poética agrupada en torno a la revista tRooamador cuenta también con hermosos cantos dedicados a la ciudad. Hoy recogemos tres nombres en torno a la ciudad y sus calles: el realismo de Gloria Fuertes, el intimismo de Cuadros, el clasicismo humanista de Nieto Peña. PALENCIA Palencia una calle larga, a un lado la Catedral y debajo hay otra iglesia que dicen del siglo tal. San Antolín se sonríe muerto de frío y de sed. Ventanas que en vez de luz entran sombras y al revés- -oscuridad que da luz para los que saben ver- Catedral bajo la tierra y bajo la Catedral. ¿Qué cristianos rezarían SU 3 rezos en este altar? Se ríe San Antolín porque ha entrado una paloma que ya no sabe salir. Gloria FUERTES Copia fie 3 mi constancia peregrina el Carrión en su curso placentero, vencedora del cierzo traicionero permanece la fronda de la encina. Sinfonía de acordes familiares puebla el aire, deleítase el plantío con antiguos y plácidos rumores. Otra vez el remanso de mis lares mientras oigo en los álamos del río el clamor de sus huéspedes cantores. CALLE DEL ÁRBOL DEL PARAÍSO (Falencia) Aquí dejo una lágrima que vale por un mar. En esta calle- -árbol del paraíso- donde nadie recuerda, ni el herrero ni el cura, a una muchacha de cabello rubio y libros bajo el brazo, de mañana y al final de la calle. Por los castaños locos de la Plaza Mayor, me voy; me quedo con ganas de pedir que llueva tantf como llovía aquel febrero por el Sur, aunque en esta calle que nombro y que parea mentira el nombre- -árbol del paraíso- nadie, ni el cardador ni el carpintero, imaginaba ni podía saber que una muchacha de pelo blanco y muerte al hombro dejaba su última memoria junto a la torre blanca que septiembre hace de oro y llaman San Miguel. Juan José CUADROS CALLE MAYOR Es la vida como un río... y está en Palenoia mi mar. Calle Mayor Principal, río de mi vida trunca, creía no verte ya nunca y estoy en tu soportal. En el jardín de mi amor hubo un rosal florecido y mi paso he detenido debajo de un mirador. El agua cristalizada en su fluir entrañable, ha copiado el imborrable r esplandor de una mirada. Pasan la vida y el rio, pasan el tiempo y la gente, el caudal es diferente pero su curso es el mío. Hoy que recorro tu orilla en ojeadas postreras, veo que son duraderas tu raíz y mi semilla. Algún día he de volver ¡Calle Mayor de mi vida! con la ilusión renacida de un glorioso amanecer. Roque NIETO PEÑA RETORNO AL HOGAR Otra vez en mi tierra palentina, lejos quedan nopal y cocotero; la amorosa silueta del Otero resplandece de nuevo en mi retina.