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ABC. MARTES 13 I J U L I O BE 1971. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 19. LA MUERTE DEL GENERAL MEDBUH PRECIPITO EL FRACASO DE LA SUBLEVACIÓN Desconcertados los atacantes permanecieron inactivos durante tres horas HASSAN RINDE HOMENAJE A LAS VICTIMAS El Soberano asistió a los funerales acompañado del Rey Hussein Rabat 12. Prácticamente es imposible describir los momentos de intensa emoción que se han producido hoy. cuando el Rey Hassan II, que acababa de llegar a la plaza de armas del cuartel Moulai Ismail, sede de la Brigada blindada de Rabat, se postró ante los veinte féretros cubiertos con la bandera nacional en los que reposaban los restos mortales de los jefes superiores y mandos de las Fuerzas Armadas Reales que perdieron la vida abatidos por los disparos de los amotinados de Skhirat. El Soberano, con gran recogimiento, se detuvo unos momentos ante cada uno de los féretros, acompañado del Rey Hussein de Jordania, quien hacía verdaderos esfuerzos por contener su- emoción. Los familiares de las víctimas acogieron al Rey con lágrimas en los ojos, intensamente emocionados por el homenaje del Spberano marroquí, así como por el dolor de la pérdida de sus padres, hei manos o hijos. Los veinte féretros se hallaban colocados sobre otros tantos armones y rodeados por hombres de todas las armas de las F. A. R. Infantería, Marina, Aviación, Paracaidistas y Gendarmería, aue les rendían honores postumos. Según la a g e n c i a marroquí Map, los féretros contenían los restos mortales de los generales Bouhali, Nimichi, Gharbaoui y Abdelhai; los doctores Benyaich y Fáraj; los coroneles Boulhimez, Mekki, Khiari y Bugrin; el comandante Sindabad; los capitanes Djouni y Bouemaa; los tenientes Sah y Móudrika; los sargentos mayores Salah y Ziani; el sargento Kassou, y los cabos Ayed Bencouchta, Lah ben Hissi y Ayedn Ben Mohamed. -Efe. que dio tiempo a ese golpe providencial d suerte que permitió a Hassan II salvarse y recuperar su autoridad sobre una p a r r íe los insurrectos. El general Medbuh había intentado antes llevar al Rey fuera de la sala de recepción y le propuso parlamentar con el coronel Ababu. El Soberano ss negó. Sin duda, Medbuh trataba de cumplir una parte importante del plan: utilizar al Rey como rehén para hacerle refrendar la formación del Consejo Revolucionario y una declaración de abdicación. Como EL JEFE DE LA CASA MILITAR DELSOBERANO INTENTO QUE ESTE FIRMARA LA ABDICACIÓN, PRESIONÁNDOLE CON DAR MUERTE A LOS REHENES La mayor parte de los mandos militares que se hallaban en la recepción fueron ejecutados por los rebeldes PALACIO REAL DE SKHÍRAT R AU Tánger 12. (Crónica telefónica. En el aluvión de informaciones, muchas de ellas todavía contradictorias, el cronista ha de espigar los hechos más significativos que permitan al observador exterior delinear un perfil lo más aproximado posible de lo que fue el intento de golpe de Estado de la tarde del sábado contra la Monarquía en el palacio estival de Skhirat, en las afueras de Kabat. En el momento de transmitir se está esperando la noticia de haberse hecho justicia a los promotores internos del alzamiento. Un hombre ha descollado entre éstos, el general Mohamed Medbuh, jefe de la Casa Militar del Rey. Aunque el mariscal Mohamed Ben Mizaian figuraba en la primera lista de víctimas, el glorioso veterano resultó afortunadamente indemne. Pero el propio Rey ha revelado en su conferencia de Prensa que había otros tres generales y tres coroneles entre los organizadores del golpe. Conviene precisar nombres y cargos: el general Mustafá, director de las Escuelas Militares; el general Bugrin, jefe de la región militar de Fez- Taza, una de las de mayor importancia estratégica del país; el general Hamn, jefe de la I Región Militar de Rabat- Kenitra, es decir, aquella en que se produjo el intento de golpe de Estado. El coronel Ababu, director de la Escuela Militar de Ahermume, fue el que dirigió, al frente de sus alumnos cadetes, el ataque contra el palacio de verano de Skhirat. También figuran los nombres de los coroneles Feneri y Bugrin. Los que tenían el mando de dos de las más importantes regiones militares del país, los generales Mustafá y Bugrin, contaban con que parte de las importantes fuerzas que se hallaban a sus órdenes entrarían en acción cuando fuera necesario. El Rey no lo cree, según ha dicho en su conferencia de Prensa de ayer. Subraya que al ver que tqdo estaba perdido en el palacio real de Skhirat el mando rebelde se dirigió al Estado Mayor de las Fuerzas Reales, lo ocuparon y dieron órdenes a diferentes regiones para que enviasen tropas o unidades aerotransportadas o batallones de morteros, y pensaron incluso en hacer entrar en acción la aviación para bombardear Rabat y el propio palacio real de verano Ello hace creer a ahjuitos observadores que los generales Musíala y Bugrin, que asumieron el mando al morir, accidental- mente, Medbuh, por disparo de uno de sus propios oficiales en palacio, podrían tener algunas conexiones y complicidades en las dos grandes regiones militares de las que eran jefes. Ello explicaría que diesen unas órdenes de marcha sobre Rabat que quizá estaban previstas. Lo cierto es que tales órdenes no fueron obedecidas y que oficiales de las propias guarniciones apeladas colocaron obstáculos en las vías de salida Hacia Rabat, ante el temor de que alguien quisiera incorporarse a los amotinados. En cuanto al fracaso del golpe en el palacio real no cabe duda, y así lo subrayó el Rey, que la. muerte accidental del general Medbou, jefe supremo del alzamiento, produjo profundo desconcierto entre los atacantes y una larga pausa de cerca de tres horas, J MERIDIANO MUNDIAL Madrid. (De nuestra Redacción. Las presuntas implicaciones libias en los acontecimientos de Marruecos ha provocado una corriente de sensibilización política que ha recorrido de punta a punta la cornisa norteafricana. Aparte las inequívocas simpatías de Trípoli por la orientación que apuntaron los sublevados a través de sus mensajes por Radio Rabat, lo más probable ha sido que los dirigentes libios, menos que incurrir en ana directa responsabilidad en la sublevación, actuaron con precipitación excesiva y que dice muy poco de la madurez política suya. Luego, quizá, todo se les ha ido en mantener el gesto y seguir dando la cara. Gadhafi ha envi do a un miembro del Consejo Revolucionario libio a conferenciar en Argel con el presidente Bumedian, qué, director de una política tan- progresista y avanzada como la de Trípoli, tuvo buen cuidado en seguir con suma atención el desarrollo de los acontecimientos, decidiéndose a enviar su mensaje de apoyo a Hassan Ií cuando las cosas ya se habían aclarado lo suficiente en Rabat. Dos hechos anteriores matizan, sd- n embargo, las respectivas posiciones de Argel y Trípoli ante los acontecimientos de Marruecos. Mientras Bumedian consiguió en la Conferencia de Tremecen, con Hassan II, resolver el contencioso fronterizo argelino- marroquí, adjudicándose el controvertido territorio minero de Tinduf, Gadhafi declinó la invitación que a su país se hizo para que se integrara en el proyecto político de un gran Magreb, optando por la coalición norteafricana del Este hasta integrarse en la Federación de Repúblicas Socialistas Árabes. En todo este problema parece de gran importancia el papel que le corresponde jugar a Egipto, en cuya capital se encuentra otro enviado de Gadhafi para entrevistarse con- el presidente Sadat. El sucesor de Nasser se ha apresurado, a su vez, a enviar a Rabat un emisario personal. Es más importante para los hombres del Nilo preservar el punto de unidad política exterior tan laboriosamente lograda que alinearse en pleitos ideológicos internos, cuya proliferación sólo daño puede hacer al mundo árabe.