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A B C. M A R T E S 6 DE J U L I O DE 1971. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33. Lfí 1 GLESIÑ EN EL NES VATICANAS SOBRE EL ANTEPROYECTO DE LEY FUNDAMENTAL DE LA IGLESIA Se trata de un simple material de trabafo y, aun en caso de ser promulgado, se trataría de un texto susceptible de revisión como lo es el Código de Derecho Canónico TRAS LA DURA CRITICA DE GRANDES SECTORES TEOLÓGICOS SE LEVANTA EL MURO DEL SECRETO QUE RODEABA EL PROYECTO El documento enviado a los obispos sobre la ley Fundamental de la Iglesia es un simple material de trabajo. Aun en el caso de ser promulgada, seria siempre susceptible de revisión, como lo es el Código de Derecho canónico. Estas dos importantes puntualizaciones- -hechas ayer por monseñor Onclin, secretario de la Comisión elaboradora del texto- -vienen a aclarar un confuso problema sobre el que había surgido era la Iglesia un amplio debate, tal y como informamos ampliamente en esta misma página el pasado 27 de junio. Se calma así una polémica que amenazaba con convertirse en un fuerte elemento de tensión entre grandes grupos teológicos y canonistas. Ha sido esta polémica la que ha conducido a los miembros de la Comisión que preside el cardenal Felici a romper el secreto oficial que rodeaba el asunto, con la publicación en el órgano de la misma Comisión de un artículo del cardenal Felici, señalando los límites del discutido proyecto. En una rueda de Prensa, monseñor Onclín aclaraba ayer que el documento enviado a los obispos no es más que una propuesta o anteproyecto, o, mejor aún, un instrumento de trabajo, una propuesta destinada a ser eventualmente corregida o profundamente modificada Monseñor Onclín comentó después el origen de este proyecto y la historia de su elaboración (que fue ya resumida por nosotros en anterior crónica) La Iglesia- -señaló monseñor Oítclni- que ciertamente es ante todo una comunidad o comunión de fe y de caridad, es, en este mundo, de igual forma una institución que tiene el carácter de sociedad. La Iglesia en este mundo está hecha por los hombres, está constituida por hombres que deben asegurar su santificación, su saívación y que colaboran con objeto de conseguir este fin. Como toda sociedad o asociación, la Iglesia, en este mundo, Ecclesia peregrinans tiene necesidad también de ciertas reglas de derecho. Estas reglas tienen por objeto aplicar, determinar, salvaguardar la constitución divina de que la Iglesia está dotada. Tienen también por objeto definir concretamente los modos, las formas en que serán ejercidos los diversos cargos que le fueron confiados por Cristo, ordenar el ejerciiio de los cansinas reconocidos como verdaderos, definir concretamente los derechos de que gozan en la Iglesia todos los fieles y la parte que a ellos corresponde, conforme ai estado o condición de cada uno, en el cumplimiento de la misión que ha sido confiada a la Iglesia, a! pueblo de Dios. Sin ninguna ayuda el derecho de que dispone la Iglesia no es más une un medio, un medio entre tantos oíros que deben permitirle cumplir la misión que le fue encargada por Cristo, asegurar la salvación de los hombres. El problema, sin embargo, y el centro de la polémica surgida últimamente no estaban tanto en esta necesidad de que la Iglesia tenga un Código de leyes, sino en cómo debe ser éste y en el lugaT que deba tener en la Iglesia. El temor de los teólogos surgía al ver- -como escribimos en esta página hace días- que lo que había surgido como proyecto jurídico llamado a ser una primera parte del Código de Derecho Canónico- -y, por tanto, una opción adoptada por la Iglesia, una norma ju ídica, muy importante, pero siempre una pciún entre las posibles- -parecía convertido en un segundo Evangelio al que todo el futuro de ia Iglesia debía someterse no sólo en lo jurídico, sino en lo teológico Este era el miedo, fundado en el mismo texto de la pregunta hecha por monseñor Felici a los obispos presentándoles la ley Fundamental como el fundamento teológico y jurídico de todas las futuras leyes de la Iglesia Este planteamiento maximalista- -así como el secreto con que todo este asunto se había rodeado- -queda abandonado en las aclaraciones hechas por monseñor Onclin en la rueda de Prensa celebrada ayer. La propuesta de ley Fundamental de la Iglesia- -subrayó monseñor Onclin- -comprende ciertamente principios de derecho divino, pero contiene, además, numerosas prescripciones de Derecho eclesiástico. Se puede, pues, decir que en su conjunto es una propuesta de derecho positivo, de ley positiva de la Iglesia. De ello resulta que esta ley, salvo en lo que se refiere a los principios de derecho divino que ella contiene, no es inmutable. Se debe subrayar que en el futuro será necesario tener en cuenta los resultados a que llegue la ciencia teológica en su estudio cada vez más profundo de la revelación. Las reglas de Derecho eclesiástico, por su parte, pueden ser siempre modificadas. Por tanto, la ley Fundamental, aunqu sea promulgada, es susceptible de revisión como lo es el Código de Derecho Canónico. El secretario adjunto de la Comisión añadió más adelante que el presidente de este organismo, cardenal Pericle Felici, hará a los obispos reunidos en el Sínodo pro- ximo de octubre una síntesis del trabajo desarrollado en torno al tema de la ley Fundamental y de la labor que aún queda por hacer. Monseñor Onclin agregó que a todos los obispos se les ha rogado que den su parecer en torno al esquema, que envíen enmiendas, que consulten a sus sacerdotes y a sus fieles. Be esta manera podrá realizarse una consulta del pueblo de Dios. Aseguró, además, que todas las comunicaciones serán estudiadas. Pero- -dijo- -no se comprende la animosidad, la hostilidad que ciertos SE OFRECE MUNDO DE noy- MONSEÑOR ALCARAZ RECIBIÓ LOS ÚLTIMOS SACRAMENTOS Badajoz 5. Continúa siendo muy grave el estado de salud del obispo titular de esta diócesis, don José María Alcaraz y Alenda, que desde mediados de la semana anterior padece una alta fiebre de origen bronquial y trastornos vasculares. Ante el peligro- de coma, le fue administrado el Santo Viático y la Extremaunción. El doctor Alcaraz y Alenda, qué en el pasado mes de abril cumplió noventa y cuatro años de edad, fue preconizado obispo el 13 de marzo de 1940 y tomó posesión de la diócesis pacense en el mismo año. En febrero de 1962. fue designado obispo coadjutor de esta diócesis don Doroteo Fernández y Fernández, designado después en 1 9 6 6 administrador apostólico sede plena En el palacio episcopal se reciben constantemente visitas, llamadas y escritos de toda España para interesarse por la saluá del venerable pastor. La noche última la pasó tranquilo, pero el informe de su médico, después de reconole esta mañana, deja muy pocas esperanzas de posible recuperación. Se teme que el fatal desenlace se produzca inevitablemente. Lo jos. medios han dado a sus opiniones sobre este proyecto de ley. La Comisión del Código al trabajar en este proyecto no ha querido hacer otra cosa que llevar a cabo un trabajo que ha sido pedido por ciertos obispos y que ha sido juzgado oportuno por un grupo numeroso de entre ellos. Por otra parte, sobre el proyecto de ley y su futuro son ellos mismos, los obispos, todos los obispos, los que deben decidir. No podemos sino alegrarnos de estas aclaraciones. Y evidentemente la animosidad con que algunos han criticado este proyecto se habría evitado si desde el primer momento se hubiera hecho esa apertura a todo el pueblo de Dios para que pudiera opinar sobre un texto rodeado kasta ahora de espesísimas paredes de secreto, aunque no tan espesas como para que el texto dejara de ser conocido. Hace meses fue publicado en Italia por la revista II Regno (si bien siete de sus redactores han sido destituidos por publicar este texto que ahora- -tras la polémica- -se hace público) y en España el texto íntegro de los 95 cánones ha sido traducido y publicado en la revista Vida Nueva Importante es también el comprobar que se ha evitado la prisa que hacía temer una posible promulgación de esta ley durante el próximo Sínodo. Todo hace hoy pensar que es mucho el trabajo que falta sobre un tema de tal calibre, pues ni su teología convence a grandes sectores teológicos- -y es claro que una ley Fundamental no ha de recoger los planteamientos de una sola escuela teológica- -ni su estilo jurídico convence a grandes grupos de juristas. Pero, sin duda, lo más significativo es la alusión a que los obispos consulten el tema con sus fieles. En las declaraciones hechas por el cardenal Pellegrino el arzobispo de Turín señalaba este problema: Se me ha pedido- -decía- -una respuesta dé obispo, y yo no respondería como obispo si presentara únicamente mi opinión persona y no la de toda mi diócesis. Mas, ¿será posible esta consulta con un mínimo de garantía antes del próximo sep tiembre en que deben responder los obispos? ¿No hubiera sido más lógico este planteamiento cuando hace ahora cinco meses se envió a los obispos... con la advertencia de que se trataba de un texto supersecreto? Es triste que estas aperturas tengan que hacerse siempre como conclusión de una polémica y no como un planteamiento de base con una organizada participación de todos los fieles en los problemas, a cuyo conocimiento tienen derecho, como señalaba la reciente Instrucción vaticana sobre los medios de comunicación social. -P. MARTIN DESCALZO. APAREJADOR Promoción 1968, con experiencia y servicio militar cumplido. X. 4691718. (13.027. 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