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A B C V I E R N E S 2 D E A B R I L PE 1871. EDICIÓN PE LA MAÑANA. PAG. 69. I1 W RMACIOBIES TEATRALES DON JOSÉ, PEPE Y PEPITO EN EL INFANTA ISABEL ESTA NOCHE, EN EL ARTES EL AVARO DE MOLIERE, EN VERSIÓN DE LÓPEZ RUBIO Antecrítica Esta noche, dirigida por José Tamayo, se ofrece en el Bellas Artes El avaro de Moliere, en versión de José Lopes Rubio, quien escribe de la obra: Pocos autores de otras lenguas y de otros tiempos se han subido a nuestros escenarios con la grata frecuencia que Moliere, genio de un teatro imperecedero, pródigo en. sorpresas, deslumbrante de situaciones, Inagotable de caracteres, rico de solemnidad. Y vivo, fresco siempre, con los resortes de la risa tan engrasados y a punto como él primer lejano día. En menos de una década, otro Avaro unas Mujeres sabias dos Tartufos un Enfermo imaginarlo y este Harpagón de ahora, por lo menos, volcaron su luz, derramaron su gracia, pusieron eh marcha su extraordinario mecanismo, vertidos al castellano, ante los regocijados ojos y oídoa de los españoles, más familiarizados con este francés de influencia italiana que con los franceses de- aire español del mismo siglo y del siguiente. Montar de nuevo El avaro es impresionante aventura que sólo un director- -José Tamayo en este caso- -que ponga encendido amor, desmedida pasión, puede acometer. Porque ni un solo momento se le oculta que ha de jugar una partida de arriesgados envites, con pocas, pero ¡precisas cartas. Un solo decorado, una sola iluminación, una simple y diáfana maestría para el manejo justo de lo justo, de lo indispensable, sin permitirse perder ni por un momento el pulso, firme el freno al borde mismo de todos los abismos de lo fácil. Y, claro está, un personaje. Un personaje redondo, cristalizado en mil facetas rutilantes. Uno de los grandes personajes del teatro universal, parejo con su angustioso pe? cado a la indecisión de Hamlet, a la perplejidad de Segismundo, al grito herido de Laurencia, a la firmeza de Pedro Crespo y a los enamorados, cuyo idilio interrumple cada amanecer el canto discutido en el balcón de Verona. Un figurón rodeado de pequeñas figuras a las que no oscurece totalmente el brillo que les sirve de centro, cada una con su acento propio, su invención, su travesura o su amor. Este Harpagón, avaro por los cuatro costados de su miserable especie. exige un intérprete firme, diestro, agudo, que no se deje arrastrar por la fuerza arrolladora de un personaje que ofrece tantas venturas como riesgos. Un intérprete que se enfrente con este monólogo de la retorcida avaricia, con un carácter de una y de muchas- piezas, Heno de problemas. de sólo aparente sencilla solución. Tamayo precisaba no sólo un actor para su Avaro porque Harpagón no es un personaje más, sino un tipo, una de las grandes creaciones eternas que ponen a prueba a los más ilustres intérpretes. Entiéndase que a los pocos actores capaces de medirse con las cumbres que cada vez más, por el uso, por el acierto con que han sido ya antes remachados, hacen casi imposible todo hallazgo, toda nueva visión, todo descubrimiento, toda particular manipulación. Carlos Lemos es este intérprete que Tamayo trae al Bellas Artes para desenredar, sin trampa, una madeja de hilos tan sutiles y variados. Carlos Lemos, que aporta un estudio apurado, una riqueza inesperada de matices y de soluciones. Cada gesto, cada Inflexión, cada sílaba, cada giro, cada paso no es un salto en ningún vacío, sino un atinado ejercicio de buen teatro. N basta un buen actor para El avaro Ham Manuel Dicenta, Juan Ramón Torremocha, María Luisa Payan, Pablo Sanz e Irene Daiiia Siguiendo la costumbre establecida en este diario con los estrenos de Juan Ignacio Luca de Tena, nuestro crítico titular se abstiene de est- ítir su propio juicio sobre esta- obra. Ahora, como otras veces, insertamos la opinión de un colega. Ayer, quisa por premuras de tiempo, la única crítica aparecida en Z Prensa madrileña- -matutina y vespertina- -lúe la a del diario El Alcázar firmada por su prestigioso titular, Manuel Diez Crespo, la cual reproducimos a continuación: Bon José, Pepe y Pepito son tres canto. Es una pieza teatral ligera, grata, generaciones de la misma familia en tor- espumosa, escrita con amor y sabiduría no a Venus. He aquí la única esperan- mundana. En el reparto, Manuel Dicenta, za contra la bomba increíble. Es decir, que dice perfectamente su papel, matizanla atómica. Los hombres se pelean, los do con gracia todos los momentos; María hombres se odian, los hombres se enpuso gañan, los hombres hablan de destrucción Luisa Payan servicioencanto, sensibilidad, del personaje central y de revoluciones, pero pasa Venus y todo elegancia, al sonríe bajo el sol. Como asimismo ante la o de atracción; Juan R. Torremocha. llevó diosa todos coinciden en sentimientos y el curso de su apasionado e incluso dramápalabras. El día, pues, en que las diversas tico personaje con brío juvenil, siendo generaciones no estén de acuerdo o no aplaudido en un mutis; Pablo Sanz puso sean partidarias de la rendición sin con- muy notable discreción en su cometido; diciones ante ese hermoso acontecimiento, Irene Paina dio empaque y excelente inese mismo día ángel tocará la trompeta tención al persona je de María Vela, y Mag 1 del Juicio Final... da Roger, Maribel Hidalgo y Alfredo de Y aquí están el abuelo, el hijo y el nie- Inocencio completaron el reparto. La obra to, cada uno con su alma en su almario ha sido bien dirigida por Cayetano Luca y su corazón con alas de mariposa, dis- de Tena. Muy bello el decorado de Emilio puestos al ataque. Cada uno de estos per- Burgos ytosmodelos de Lino. El público sonajes está trazado por el autor con arre- aplaudió calurosamente al finalizar la reglo a razón. Las reacciones de cada per- presentación, y Juan Ignacio Luca de Tena sonaje son las perfectamente legítimas. El saludó con los intérpretes desde el palco abuelo, con su serenidad emocionada; él hijo, con su pasión encauzada, y el nieto, escénico. -M. DESS- CRESPO. con su sangre encendida y desbordada. Mas todo queda en su sitio porque esta Venus es asimismo ejemplo de cordura. La comedia pudo quedar en el vacío más dramático con la escapada impuesta por NECESITAMOS la bella. Sin embargo, esa huella melancólica que nos deja el autor cuando cae definitivamente el telón, pone un respiro con las palabras suaves de Pepe, el abuelo picaro lleno de sabiduría mundana: conocimientos dibujo artístico para el amor no hay distancias... Dirigirse por escrito, enviando historial profesional y pretensiones, A Sin duda, es ésta de las más beílas coPANORAMA, S. A. -Avda. San Pablo, 26 medias de Juan Ignacio Luca de Tena. El C 0 SLABA- Madrid (6.057) diálogo, las situaciones, poseen un gran en- V