Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC M A R T E S S 9 DE M A R Z O DE 1871. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 77. ESTRENO DE ¿A QUE JUGAMOS? DE CARLOS GOROSTIZA, EN MARAVILLAS Teatro Maravillas. Título: ¿A qué fugamos? Autor: Carlos Gorostisa. Dirección: Víctor Andrés Catena. Intérpretes: María Luisa Merlo, Carlos Larrañaga, Conchita Goyanes, Miguel Palenzuela y José María Guillen. Decorados: Ramón Aguirre. Oarlos Gorostiza es tin autor teatral con éxito en Hispanoamérica, donde lia estrenado numerosas piezas, de las cuales sólo, según parece, había pasado el charco hacia nuestros escenarios una, titulada El reloj de Baltasar, de la blanca y grácil mano de la bella actriz Analía Gadé, hermana del autor. Ahora Catena nos ha traído la segunda, estrenada en el Maravillas. Se titula ¿A qué jugamos? y se apoya en un procedimiento ya muy usado entre nosotros por Alfonso Faso y últimamente por Alonso Millán. Un grupo de amigos se dedican a esos juegos de sociedad que por lo visto ahora se llevan mucho y que sirven para sustituir a la agilidad mental, a la capacidad coloquial y cerrar el paso al aburrimiento abriéndoselo de paso a ciertas libertades. Esos juepoca entidad del pensamiento. Los caracteres están tratados superficialmente. Su movimiento o evolución parece poco verdadero. Sobre esta pieza endeble, inferior a los más de sus modelos españoles, hace un trabajo interpretativo hecúleo Carlos Larrañaga, protagonista y centro del artificial conflicto. Brioso, convincente, rico en matices a lo largo de la pieza, Larrañaga luce sus dotes y su manera de actor. Conchita Goyanes está graciosa, humana, resuelta. Más aplomado, más sobrio, mejor actor que en ocasiones anteriores, el muy joven José María Guillen descubre netos progresos. Palenzuela luce su buena apostura, su profunda voz, en un personaje tan acartonado que es imposible flexibilizar y, por último, María Luisa Merlo, que incomprensiblemente ha aceptado un pape por debajo de su categoría de actriz, escucha con natural intensidad, luce su fina y bella figura hasta, finalmente, poder decir algo, de muy poca entidad por cierto. Catena ha. hecho una dirección cuidadosa, ordenando con habilidad y hasta naturalidad el juego escénico. Aguirre suele hacer decorados mejores. Este resulta moderno y grato. Quizá haya que dar a Carlos Gorostiza nuevas oportunidades de mostrarnos su calidad de autor de teatro bulevardier, que esto es en suma- -por debajo de sus no logradas pretensiones- -en A qué jugamos? -Lorenzo LÓPEZ SANCHO. MAÑANA, EN EL INFANTA: DON JOSÉ, PEPE Y PEPITO Aquel Pepito de 1952 tendría hoy diecinueve años más... No sería el más reciente fruto de su dinastía, sino el central, sería ya Pepe mientras que el Pepe de entonces sería Don José y un nuevo vastago, nacido hacia entonces, completaría el terceto de las generaciones en coexistencía... Puede pensarse g en aquella familia T (que creó Juan Igna- v ció Luca de Tena en v Don José, Pepe y Pepito -7 de octubre de 1952, teatro Lara, Madrid- -como en algo vivo, en una familia real, transcurriendo por el tiempo. Aquella comedia- -de la que ahora puede decirse, otra vez, esta Ban Ignacio Luca comedia -tenía la de Tena sencillez y la naturalidad del gran arte. Su reposición, a los diecinueve años- -casi- -de su estreno puede considerarse como un estreno en sí. En este país el teatro se adelantó al vértigo de la sociedad de consumo, y hace ya muchos años que consume y consume obras nuevas, despilfarrando algunas verdaderas joyas que no se reponen nunca después de su estreno y permanecen ignoradas para las generaciones s i g u i e n t e s Parece que ahora hay una cierta tendencia al freno, a la revisión. A Juan Ignacio Luca de Tena le ha correspondido este mérito. Recién repuesto- -y con un éxito prolongado- -su v INFANTA María Luisa Merlo y Carlos Larrañaga gos. que no sabemos cómo acaban en sociedad porque nunca los hemos practicado, concluyen lamentablemente en el teatro. En el Goya sigue representándose una pieza que termina en asesinato. La del Maravillas termina en trifulca y general desengaño. De donde debemos deducir una primera moraleja. Esta: Si quieres ser feliz como tú entiendes, no lo enredes, muchacho; no lo enredes Pues bien; como es de suponer, los muchachos que nos muestra Gorostiza se dedican a enredar. Asi descubren ante el espectador que la una cometió un incesto, mitigado por su condición de hijastra; que el otro aprovecha para deliquios eróticos el piso que se le presta para estudiar; que el de más allá es un desaprensivo que (se vale de procedimientos sucios para ascender; que su mujer se la ha pegado y que lo ha hecho en complicidad con el I amigo infeliz, no tan tontorrón como parecía y mucho más desaprensivo de lo que era de esperar. En suma: que todo el grupito, además de un tanto bobalicón y aficionados a juegas necios, se las trae. Si de ahí, pura anécdota menor. Carlos Gorostiza quiere ascender a una despiadada sátira social, nos negamos a seguirle. No lo es. Sólo es una comedia de malas costumbres, con un primer acto de muy mala construcción y un segundo más animados y más efectista, en el que se explota la única situación dramática dándole vueltas incansablemente. Cierta procacidad del lenguaje muy de moda disimula ia