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EL OPUS DEI METIDO EN LA POLÍTICA ES UN QUE NUNCA PODRA EXISTIR: SI SUCEDIERA, IAOBRA SE DISOLVERÍA INMEDIA Una vez clausurado el ultimo pleno del Consejo Nacional del Movimiento, circuló profusamente la correspondencia entablada entre do personalidades- ¡un ministro del Gobierno y un consejero nacional- -en torno a un tema que preocupa e interesa vivamente ia opinión pública española: el Opus Dei y la dependencia o independencia de a sus miembros en cuestiones no estrictamente religiosas. Asegura una parte que no existe vínculo que condicione la libertad d ¡e los socios del Opus Dei en materias políticas, económicas, temporales en suma. Arguye la otra parte que existen compromisos de obediencia, formalmente expresados en una- -Constituciones que han visto la luz pública, por primera vez, hace pocos meeses. La disciplina interna de la organización- -se añade- -parece evidente a la vista de una serie de realidades que trascienden del marco de lo apostólico. Se plantea, por último, en la correspondencia aludida, una cuestión que permanece, aún hoy, i contestada: ¿son o no auténticas las Constituciones de la Obra que, desde fecha reciente, se están difundiendo en el país? Horas antes de regrosar a España, Julián Cortés Cavanillas, corresponsal de A B C en Roma hasta hace pocos días, ha captado 1 interés y la actualidad del tema y ha empezado por plantear una serie de preguntas a monseñor José María Escrivá. He aquí las respuestas del fundador y presidente del Opus Dei. N U E S T R O S MEDIOS SON SIEMPRE LIMPIOS, Y NUESTROS FINES, EXCLUSIVAMENTE SOBRENATURALES Todo el mundo sabe que nuestra familia espiritual es pobre: con ninguna de sus labores cristianas hace dinero EN ESPAÑA Y SOLO EN ESPAÑA ESTA EL ORIGEN DE LOS ERRORES SOBRE EL OPUS DEI ¿Se puede decir que el Opus Dei persigue alguna finalidad política? -Son bien conocidas no pocas asociaciones católicas que se dedican como fin principal a formar ciudadanos para la vida política. Me merecen, respeto, y ese fin es perfectamente bueno y perfectamente legítimo. En cambio, la finalidad del Opus Dei es exclusivamente espiritual, de formación cristiana, y deja a sus socios personalmente libres- -y, por tanto, personalmente responsables- -en todo lo que es temporal. Si no fuera asi, si hubiera alguna actividad política o en cualquier modo terrena, yo lo habría dicho desde 1928: jorque nadie tendría motivo de escándalo. Pero como esos fines temporales no existen no puedo afirmar lo contrario por dar gusto a algunas personas que difunden ese error; porque sostendría una mentira y pondría en peligro la salvación de mi alma. LOS VOTOS: NUNCA LOS HEMOS DESEADO Pero en el Opus Dei hay unos votos que obligan a sus socios... -Nunca los hemos deseado, porque no van con nuestro modo de ser. Dentro de las inevitables limitaciones individuales, cada socio del Opus Dei trata de vivir libremente las virtudes cristianas propias de su estado- -soltero, casado, v i u d o o sacerdote- -y las de su profesión intelectual o manual con la gracia de Dios y con la mayor perfección humana, en provecho de su familia y de la sociedad entera. Siempre con un respeto completo a la libertad personal de cualquier ciudadano- -sea o no socio del Opus Dei- en un legítimo pluralismo en todas las cosas que no están definidas por la fe o por la moral de Cristo. Y aún en este caso, el buen espíritu de la Obra nos lleva a defender, en frase de Pío XI, la libertad de las conciencias por eso en el mundo entero hay tantos acatólicos, cristianos y no cristianos, que aman el Opus Dei y colaboran con sus socios en tantas obras apostólicas. ¿Y de esos juramentos, monseñor, de los que en alguna ocasión se ha hablado? -Repito que, desde la fundación de la Obra, cada uno de los socios ha actuado y actúa en todo con arreglo al dictamen de su propia conciencia rectamente formada: nadie ha podido ni puede coaccionar esa independencia. Y afirmo terminantemente que, aunque los ciudadanos hagan legítimos juramentos en la vida civil, en la vida militar y en la vida eclesiástica, la expe- riencia nos dice que para conservar nuestro carisma fundacional peculiar no nos son necesarios. Por eso, los socios del Opus Dei no hacemos ninguna clase de juramentos. En cambio, cuando la Iglesia el Estado exigen esos vínculos, procuramos vivirlos con ejemplar fidelidad y lealtad. SI ALGUNA VEZ EL OPUS DEI HUBIERA HECHO POLÍTICA, YO ME HUBIERA MARCHADO DE LA OBRA -Perdone que insista en este tema ¿Ha pensado alguna vez en la posibilidad de que la Asociación haya de hecho tenido alguna proyección política? Monseñor Escrivá de Balaguer. -He escrito hace tiempo que, si alguna vez el Opus Dei hubiera hecho política, aunque fuera durante un segundo, yo- -en ese instante equivocado- -me hubiera marchado de la Obra. Por tanto no debe sei creMa ninguna noticia en la que puedan mezclar la Obra con cuestiones políticas económicas ni temporales de ningún género. De una parte, nuestros medios son siempre limpios, y nuestros fines son siempre y exclusivamente sobrenaturales. De otra, cada uno de los socios y de las asociadas tiene la más completa libertad personal, respetada por todos los demás, para sus opciones ciudadanas, con la consiguiente responsabilidad, lógicamente también personal. Por tanto, no es posible que el Opus Dei se ocupe jamás de labores que no s e a n inmediatamente espirituales y apostólicas, que nada tienen que ver con la vida política de ningún país. Un Opui Dei metido en la política es un fantasma que no ha existido, que no existe y quJ nunca podrá existir; la Obra, si sucediera! ese caso imposible, inmediatamente se 41- solvería. -Quizá haya oído alguna vez decir monseñor, que el Opus Dei dirigía determinados Bancos, como... -En una de las audiencias que me concedió el Santo Padre Juan XXm, que noi