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y Padilla se interpreta en 1845 el primer acto de la ópera inconclusa- -t oh qué reiteración: r o m á n ticismo, S c h u b e rt, malogrados! Padilla o el asalto de Medina Casado con una sobrina de Rossini y de la cantante Isabel Colbraut, les nació un hijo- -que iba a ser, y lo fue, músico; gran m ú s i c o- y una hija: Julia Espín y Pérez Colbraut, musa de Gustavo Adolfo Bécquer. ¿Fabulada? ¿Encubría el poeta amores clandestinos? Elisa Guillen... Julia hija de Espín Guillen... ¿Le daba igual? Ofelias. (Te he amado y te amo todavía) -que elige, para estudio magistral, Dámaso Alonso- si le es y por modo tan maravillante preciso para declaración de amor decírselo al oído de la amada: Casta publicó Mi primer ensayo- -colección de c u e n tos con pretensiones de artículos- hay en ese libro este capítulo curioso: Historia de un duro. Dedicado el libro a la marquesa de Salar, trae esta firma: Casta Esteban Navarro, viuda de Gustavo Adolfo Bécquer. Y hasta, en trescientas páginas, cita, por dos veces, al poeta... Una, para recordar aquella rima, Hoy la tierra y los cielos me sonríen... Casta era g u a p a pero antipática- -recuerda Julia Bécquer- tenía en la cara algo trágico y desagradable: pertenecía a una familia rica y tacaña. Mi padre, mi hermano y yo estábamos allí con mi tío, pero el matrimonio no fue feliz; se separa- Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre cres fión, pero lames en mí podrá aPa garse la llama de tu amor. ¡Todo sucederá! VIUDA DEL POETA ron y él se llevó consigo a sus dos hijos... Una mujer hermosa. T a n naturalmente hermosa, que... ella tiene la lus, tiene el perfu me, el color y la línea, la fonna engendradora de de seos, la expresión, fuente eterna de poesía. Hermosa. Su corazón- -matiza Julia- un nido de sierpes; no hay una fibra que al amor responda En desengaño del amor. Casta, desencantada, murió de cuarenta y cuatro años en una cama de hqspital. Era el 30 de marzo de 1885. Ya todo es como un quinto acto, conocido el desenlace. POETA DEL AMOR Y DEL DOLOR Miro; me vuelvo: el dolor ha cesado. Bécquer muere víspera de la Nochebuena de 1870. Año más, año menos, c u a n d o nacían los g e n i o s de una generación fructuosa, c u y a existencia misma es todavía discutida: los escritores del noventa y ocho. ¿Valeriano? Ni tres meses sobrevive al poeta. M o r í a- -como el padre- -a las puertas de esos treinta y cinco años, número en que Dante cifra la edad cabal media de la vida. Nel messo del cúmmin di nos tra vita... Estuvo en Toledo, estuvo solo, tres días antes de morir. Triste la vida, el amor romántico; la muerte, joven, a gusto de su tiempo. Apuntándole Heine: Ich hab Te he amado y te amo todavía. De tarde en t a r d e herederos del poeta acuden a un periódico; reclaman unos derechos de autor. Hay noticia de los hijos de Julia Bécquer. Por mediación de otros h e r m a n o s- -Alyarez Quintero- -sevillanos y literatos como los hermanos Bécquer, h a b í a Julia percibido esos derechos h a s t a 1937. Quedan los sobrinos del poeta; cuatro sobrinos nietos. Tras ellos, de apellido Senabre, el nombre i n s i g n e- -B é c q u e r- es lo due se pierde. ¿Por q u é consentir en esta desaparición, esta fatalidad registral tan subsanable? He ahí un derecho indiscutible, literariamente... Madrid ha unido a los dos- -Valeriano, Gustavo- -en el rótulo de una calle; corta y ancha la calle, en ese. Madrid ha honrado al poeta. Le ha honrado Veruela; en el monasterio, resurrecto, una cartela dice: Esta es la celda del poeta Bécquer. Junto al n ú m e r o 27 de Claudio Coello. Madrid descubrió una lápida: En esta casa murió El día 22 de diciembre de 1870 GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER El poeta del amor y del dolor Trasladados sus r e s t o s 1913, les dio Sevilla sepulcro en el panteón de hombres ilustres, la iglesia de la Universidad Bajo la centinela de un ángel. Hierático, el ángel porta en escudo una leyenda, de letra gótica, y que es como la leyenda de un corazón: En la c r i p t a de este t e m p l o yacen las cenizas del p o e t a Gustavo Adolfo Bécquer. Por acuerdo e iniciativa de la R e a l Academia Sevillana de Buenas Letras fue erigido este monumento a expensas del ilustrísimo señor marqués de Casa Dalp. í Sevilla I Su Sevilla. En el estanque de los Sotos, en el parque de María Luisa, el homenaje de Sevilla. D o s mujeres, en el monumento, representan: u n a el amor; la otra, el dolor. Primoreado, alegóricamente, el grupo fue e r i g i d o a impulso de los Quintero. Vuelvo a ver la información gráfica de este documental con adjetivos, y es como si rehiciera su itinerario sentimental íntimo. Pienso: esas manos, cruzadas sobre la tumba; a la umbría de los árboles, esas muchachas resplandecientes, de blanca Todos los años esas manos, aromando la roca; en las tna- is, esos claveles... Hondo, salino, Guadalquivir merodea. Pedro de LORENZO 11 En la antigua Escuela Naval del Palaelo de San Tolmo, en la Incomparable de su nacimiento, Sevilla, B é o q u e r se matriculó papa cursar estudios de marinería. A LO DIVINO En su Intermezzo Heine, cantando: Mein Lieb, wir sollen beide elend sein... Amor mío, dignos de lástima hemos de ser los dos. Es problema literario, apasionante. Pues ¿no ha sido visto? ¿O cómo no lo sé? El poeta en santidad- -Teresa, Juan de la Cruz- a lo divino; transportando la vida del pueblo a planos de amor místico: Vivo sin vivir en mi Santa Teresa; No sé qué San Juan de la Cruz, intuidos en glosa, la p r i m e r a por Dámaso Alonso. El también primero en juicio y agudeza de la poesía de Bécquer. Defensor de la originalidad de procedimiento. ¿A qué ofuscarse? En alguna de las Rimas Bécquer trasunta poemas de Heme. Como trasladan G a r c ilaso todo los poetas a lo divino ¿Sólo a Garcilaso? Véante mis ojos- -y muévame yo luego, dulce amor mío- y lo que yo más quiero recoge, 1554, el Cancionero de Montemayor; y S a n t a Teresa, años después, arrobada: Véante mis ojos- -dulce Jesús bueno, véante mis ojos- -muérame yo luego. Es, no motivos de arte; es pura razón de amor. La originalidad no les importa; no piensan en la multiplicación, mucho m e n o s la estampación para siempre de sus oraciones. Bécquer torna de Heine aquello que le ha parecido c o m o expresamente para él, de su momento emocional; su caso. A lo amante. No se crea el menor problema, no hay en él propósito de comunicación indiscriminada, de envío público. Por el contrarío: es poesia íntima, claves de un sentimiento. Bécquer publica en vida no más de q u i n c e a veinte composiciones. P e r o cómo, en secreto, renunciar a este Ich hab dich geliebet und Liebe d i c h noch