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mitía la discusión, limitada a cuatro temas: Toros. Teatro. Versos. Cosas de amor. Torno a la iglesia de San Sebastián: iglesia de los artistas, d o n d e fue sepultado Lope de Vega, desenterrada María Ignacia, bautizado Benavente... En esa iglesia, y como bajo el signo común del desacierto, Valíe- Inclán se casaba con Josefina Blanco. EN LA DESVENTURA Gustavo Adolfo Bécquer y C a s t a Navarro iniciaron su viaje de novios; se detuvieron en la casa de Antonia Navarro, madre de Casta, en Noviercas. Se volvieron a Madrid. Valeriano Bécquer, pintor, triunfaba en Sevilla. Gustavo no se hace sin él. Le llama. Juntos irán a Veruela, rondarán media España. Una noche, juntos bajan a los calabozos de Toledo, conducidos por la Guardia civil. Se cotnplemen t a n- -línea, prosa- -en El Contemporáneo Dirigen- -el arte, las letras- -de una revista nueva. Uno y otro se casan en 1861: Valeriano, el 8 de febrero; el 19 de mayo Gustavo Adolfo. Con dispensa de amonestaciones, precipitadamente; por despacho secreto, los dos. La muerte misma a p e n a s les distancia: muere Valeriano el 23 de septiembre de 1870; el 23 de diciembre entierran a Gustavo Adolfo. Pero, no anticipemos acontecimientos. Rápido, a q u e l amor descristaliza; el proceso lo acelera la presencia de Valeriano. Feliz de un hogar, Gustavo se lo ha traído de Sevilla. ¡Qué ha hecho No se siente orgulloso de Casta, no se halla, Gustavo, ante el testigo de su mocedad. Valeriano los mira y es un mudo reproche al desatino de ese matrimonio. Todo se complica: con Valeriano ha venido su mujer; una Lancaster, inglesa, llovida del cielo en la calma de Sevilla. Incómoda, Casta es la primera en sacudirse del ahogo, el círculo de hierro de aquel clima de familia- -mundo infantil, inaccesible, de los Bécquer, redivivo; nuevo mundo, exótico, d e l matrimonio Valeriano- y es la primera en romper. Gustavo Adolfo Bécquer no habla nunca de ella. Ni a las íntimos. Los biógrafos advierten ese silencio. Nombela, que ha vuelto de París, le encomia las Cartas de El Contemporáneo Le s a b e con una vida más holgada. Los trabajos de Bécquer son acogidos en El Museo Universal Nombela sabe también que Bécquer se ha sado. Espera ver un nido, pero sólo escucha- -y sigue- -u n a conversación de temas y trabajos. Gustavo arregla óperas: Fidelio de Beethoven; Fra Diávoío de Auber; ha ordenado para edición las Rimas prepara una pieza de teatro; estiliza leyendas. De su hogar, ni palabra. ¡Hogar de la desventura! Una casa con jardinillo, a las afueras de Madrid, en lo que hoy se expande el barrio de la Concepción. Van viniendo los hijos; no se reviste de padre abrahámico; juega con ellos, recobra- ¿la tuvo? -su niñez. En aquella casa no hay orden; no hay el menor estímulo intelectual. C a s t a y Gustavo acuerdan separarse. El poeta se queda con los hijos. Pasa el tiempo. El poeta se consume, triste, solo... Y aquí: ¿Es cierta- -apura Colombine -t o d a esa historia de que Gustavo Adolfo la vio un día en su balcón del callejón del Perro, y q u e d ó prendado de ella para toda la vida? -Sí; estaba enamorado de Ofelia, y la llamó Julia. No se entiende con Casta, Y, como para sí mismo, Gustavo: Xo me quejo, y si el corazón se me rompe Amada que para siempre perdí, no me quejo. ¿Y e s o s amores fueron tan ideales que él no quiso serle presentado jamás, para La boda del poeta oon Casta Esteban se oelebró en la parroquia madrileña de San Sebastián, de gran trad olón literaria. Desapareoida en un bombardeo en la guerra del treinta y seis, aparece aquí reconstruida. ni ya Julia Espín es posible. Toma ese nombre entonces el poeta y apadrina a la hija de Valeriano: Julia B é c q u e r Lancáster. L e í a el poeta a o t r o poeta, Enrique Heine, maestro y distante: Pila bautismal de Gustavo Adolfo, en la parroquia sevillana de San L o r e n z o Ich f rolle nicht, und wenn das Hers auch bricht, Ewig verlornes Lieb! conservar toda la pureza de su ilusión? -Eso no podría yo asegurarlo- -contesta J u l i a Bécquer- De las poesías de Gustavo A d o l f o se deduce otra cosa: ¡Llora! No te avergüences De confesar que me quisiste un día... UN POETA EN CLAVE HABLA JULIA BECQUER Sus palabras son recogidas en un libro de Carmen de Burgos, Colombine El libro, 1929, se titula Hablando con los d e s c endientes Sobrina y ahijada del poeta, Julia Bécquer dice: -Su amada se llamaba Julia Espín y Colbraud, y por eso me llamo Julia yo, porque Gustavo Adolfo, que fue mi padrino, me puso el nombre de su musa. Julia Bécquer es hija de Valeriano. Ha nacido, Julia, el 5 de diciembre de 1860. Es 10 simpática; es una dama inteligente. Su infancia ha discurrido entre los dos artistas. Ha perdurado en Julia, admirativa, la imagen de sus mayores; evoca a Julia Espín cuenta: -Era sobrina de Rossini, perqué la madre y la esposa del músico italiano eran hermanas. Su padre era músico también, y yo poseo un retrato de ella pintado en Rusia y que ella dedicó a Rodríguez Correa. Es una Ofelia rubia, delicada y blanca. Resuena aquí otra figura, Garcilaso, lejano pero también alma doble, creador juvenil, inventor de su propia Elisa, ¿malogrado? nómada, fugitivo del tedio de su hogar, partiéndose- ¿diré, multiplicándose? -en d o s amores: el oficial, el atormentado... Pienso: ¿y si Elisa y Julia fuesen u n a Ofelia misma? Símbolo del amor v la ter nura La dulce Ofelia, la razón per dida, Cogiendo flores y cantando pasa. POR SI JULIA Y ELISA FUEREN UNA MISMA OFELIA ¿Elisa Guillen? El padre de Julia se llamaba E s p í n Guillen; nació en un pueblo de Soria, 1812; murió, 1881, en Madrid. Había cursado latines y música en Santo Domingo de la Calzada, Cuzcurrita, Burgos... Huyó de casa. En Burdeos, estudió piano con Hoffmann. No tendría v e i n t e años cuando Albéniz le nombró repetidor de su clase en el Conservatorio de M a d r i d Daba lecciones de canto; dirigía conciertos particulares. Fundó la Iberia Musical para entusiastas de la ópera. Compuso d o s Macías ¡oh qué premonición: Macías, el enamorado, anti- Don Juan, fidelísimo a la amada... Bécquer! Macías