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EDITADO PRENSA M A D POR ESPAÑOLA, R I D SOCIEDAD ANÓNIMA FUNDADO EN 1805 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC REDA CC I 0 N ADMINISTRACIÓN Y TAL L E RES: SERRANO, 6 1- MADRID A poca distancia del fabuloso actor Antonio Martelo, que encarnó aquel Séneca irrepetible ha seguido su mismo camino Julio Goróstegui: el intérprete de don José. Uno y otro se han seguido los pasos, como si el programa continuara en otros platos infinitos. Aquel cuarteto inseparable de actores- -Martelo y Julio; Rosa y Rita- -se ha partido por la mitad. Goróstegui era de esos actores que son maestros en el arte de escuchar y de contestar, o dar la réplica como dice la gente de teatro, a los divos o protagonistas. Nunca como ahora, en estos tiempos de diálogos y planteamientos colectivos, se ha empezado a valorar ese tipo de cómico que redondea el fenómeno coloquial, que es siempre, por esencia, un fenómeno de dos. Hasta científicamente empiezan a existir escuelas filológicas y gramaticales, sobre todo en América, que conciben el lenguaje como una operación dual en la que la palabra no alcanza su madurez semántica hasta englobar en la operación al otro Una palabra es lo que uno dice y lo que otro entiende. Parodiando el principio orteguiano- yo soy yo y mi circunstancia -la palabra podría decir: yo soy yo y mi interlocutor El lenguaje tiene algo de ejercicio de frontón. La pared ante el pelotari y la pelota es la mitad del juego. Don José era la mitad del decir y el filosofar del Séneca. 1 escuchar y el contestar son verbos con tanta carga significante como el decir No existe un decir soltero o divorciado. El decir s un planteamiento matrimonial. Como nuestra época es irritativa y peleona tiende a llamar a este segundo elemento la oposición Pero es demasiado pesimista suponer que el otro es, por esencia, un valor negativo y oponente. En la vida hay muchas cosas y palabras que nacen con carga de cooperación; en indirecto apoyo de las palabras positivas. Ocurre en las palabras y en los seres. Cuando Julio César vio que tenía un gran éxito en la guerra de las Galias y que sus comentarios sobre el tema, escritos por él mismo, resultaban un best- seller forzando los datos reales y veraces construyó a Vercingetorix para que le diera la réplica porque así vencía más y daba claroscuro y relieve a sus victorias. Ocurre mucho en el lenguaje este nacer de palabras para redondear acciones; palabras subordinadas y correlativas que tienen que definirse negativamente. No habría peatones si no hubiera automóviles. El que va por una vereda campesina o por un paseo urbano no es un peatón es un caminante o un peregrino un paseante Peatón no es simplemente el que va a pie: es el que no va en automóvil. Don José era el cierre y la estación terminus del fenómeno coloquial que era el Séneca. Don José poseía esa autoridad y exactitud a las que un autor puede entregar su texto confiado en que no se desperdiciará DON JOS E bailar y romper los muebles re- servados al actor en la pantalla cuando le anuncian que su una gota de su esencia ni una sílaba de mujer va a tener un bebé su formulación. Era la memoria impertérrita, sin fallos ni traiciones. Entre es- júbilo que no suele verse en la realidad cena y escena de la grabación del Sé- viva en la recepción preocupada de esas neca se le veía por los rincones del es- noticias ginecológicas. Hay una operación tudio, entre una armadura y un caballo de contacto amoroso que se llama equívodisecado, repasando prosa de Echegaray camente beso pero que no tiene nada que ver con aquel clásico y solemne ino versos de Tirso de Molina. Ahora el gran instrumento civilizador tercambio de microbios bucales que era que es la palabra pasa por momentos el beso clásico. Ahora se produce un modifíciles. Con decir palabra se daba a vimiento envolvente, de mordisquitos por entender hasta hace poco que se empe- los aledaños de la boca, que se resuelve! ñaba la palabra de honor Hablando al fin en enchufar a torniquete las dos se entiende la gente era un modismo de bocas como quien ajusta una manguera. diplomacia y trato internacional. Pero A los especializados en esa operación ahora el término parece estar sufriendo técnica yo no les nombraría enamorauna deformación peyorativa y una carga dos sino que les firmaría un diploma hostil; tuvieron unas palabras quiere de fontaneros Lo mismo la violencia. Otro lenguaje decir que disputaron y estuvieron a pique de llegar a las manos y pegarse mampo- absorbente de la pantalla con interlocurros. Don José era la palabra tranquila, tores infantiles y deslumhrados. Se acerca sin merma ni decomiso, sin iracundia ni el padre a la camita del niño para dorarle la noticia: polémica. ¿Sabes? La abuelita se ha ido al Hay que venerar a la palabra y batallar cielo. Se ha muerto. por ella, porque con la preponderancia Y el sus grandes ojos que esde las pantallas y los discos se están crean- trenan niño abre y pena: asombro do nuevos lenguajes. Los negros africa- ¿Quién le pegó el tiro? nos de Katanga o Nigeria se ufanan de Violencia física en la expresión y psihaber inventado con la música sincopada y el baile estático y mimético de cada cológica en el pensamiento. En el entiebailarín que rompe la pareja, un nuevo rro de uno de los maridos de Liz Taylor, lenguaje universal, una especie de espe- en el cementerio de Nueva York, le arranranto rítmico. El ritmo tiene alma de caron a pedazos su traje negro a la acsilogismo. Puestos a enumerar los ins- triz para conservarlos como reliquias. trumentos listos para la nueva filología, Fue como un streep- tease de la devohabríamos de decir: gramática, dicciona- ción laica. Recuerdo el entierro de Antonio Martelo en el jardín florido que es rio, academia y jazz- band El mismo cine ha creado un lenguaje el cementerio de Sevilla. Parecía que el suyo expresivamente visual y plástico, se- propio gran actor moderado y filosófico gún convenía a sus propósitos. Hay un dirigía su propia inhumación. Silencio, cierto golpe que se le da a otro con un lágrimas, oraciones. Y ni un palmo de candelabro en el occipucio, con lo que suelo que no estuviera pisado por zapatos el otro pierde la memoria. Esto ocurre en humildes. No mucho antes en un tertulia, tras el cine mucho más que en la patología. Hay un modo cinematográfico de embo- el rodaje, del cuadrilátero de los actores, rracharse o volverse loco que tiene poco comentaba don José: En año y medio que ver con los locos y borrachos autén- que llevamos los cuatro en el programa ticos. Como hay otro modo de saltar, no nos hemos pegado ni un tiro ni siquiera un puñetazo. No sé cómo nos lo toleran; como también no habernos divorciado ni arrejuntado Ni haber puesto nunca en la lista de pedidos a la utillería: una cama... Don José se ha ido a buscar al Séneca en el descanso eterno que será para ellos una prolongación del descanso coloquial de la tertulia casera. Se habrán dado la mano: Santiago de Compostela- -Don José... ¿qué pasa por allá abajo? Y don José, que me comentaba poco antes de morir que los paraban por la Modelos Infantiles calle para preguntarle impacientes por para niña y niño. la continuidad del espacio, contestaría con su precisión y su fonética integrista: -Pues como pasar, pasa, Séneca, eso... DELEGACiONCS que no pasamos. MAORIO- 5 Virgen del Puerto, 5 Tet. 26 507 07 José María PEMAN BARCELONA 15 Viladomat. 218 Tel. 32 10 040 De la tleal itiadumia ñ