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y poesía, cada día Jesús Balmori, poeta filipino, nació en Bacólor en 1886. Junto a varias novelas y gran cantidad de poemas satíricos y humorísticos publicados en Prensa diaria, su oirá lírica suma libros de la calidad de Rimas malayas y Mi casa de Ñipa Su poesía se enmarca en un clima modernista por sus temas y su forma. Murió en 1948. JESÚS BALMORI A NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE DE LA MANCHA ¡Señor de los poetas, de los desventurados, de todos los de ensueño de libertad turbados, de los que han hambre y sed de justicia en la tierra! Señor de los esclavos, señor de las zagalas, en cuya frente baten las águilas sus alas, y en cuyo pecho España su corazón encierra. En la vida que es triste, que es llena de amargura y que sólo el amor salpica de ventura como a ingrata doncella, amante dadivoso. ¿Qué corazón que sueña, qué espíritu que adora no convierte en Princesa la humilde labradora y no cree que Aldonza es la flor de Toboso? Aún seguimos soñando castillos las posadas, ejércitos de príncipes altivos las mesnadas, jardines encantados los páramos sin dueño, y en todos los instantes y en todos los caminos, todos vamos cayendo por luchar con molinos, y a todos nos destrozan las aspas del ensueño. ¿Qué sería del mundo sin el halo divino que nos cubre lo mismo que el yelmo de Mambríno? ¿Qué sería la vida sin la dulce poesía que ciegan nuestros ojos con sus flotantes tules para llenar el alma de límites azules y partir con un sancho el pao de cada día? ¡Oh, Señor, ve que es cosa de gran desesperanza salir por esos campos empuñando la lanza a desfacer entuertos en sin igual empresa! Luchar con la quimera hasta rendir los brazos, y azotarse las carnes hasta hacerlas pedazos, por romper el encanto que duerme a una princesa. Pero todos lo hacemos, con esfuerzo y al trote no hay un hijo de España que no sea Quijote, y aunque vaya soñando haga el bien por doquiera. Destrocado y herido le hallaran en la vida, pero no habrá una herida más ideal que su herida, ni habrá estrella más alta que su noble quimera. Nada importa el que clamen que su esfuerzo e locura, que es inútil su arrojo, que es fatal su aventura, Don Quijote discute todo eso con su lanza. Y en tanto va ensartando malandrines follones, cargado de esperanzas, de ensueños, de visiones, por los campos del mundo avanza, avanza, avanza... A su paso se llenan de flores los caminos, se abren todas las ventanas, se callan los molinos, y aunque por todo oro lleve su sola historia, ante su porte triste, soberbio, vagabundo, p sol se para en lo alto de la frente del mundo v como una campana de luz repica a gloria. BLASÓN Soy un bardo indo- hispano. En mi pecho mi corazón es vaso donde mezclada está la sangre de Legaspi, el capitán hispano, con la sangre tagala de la hija del Raja. cristiano Con el talón hundido en olas y en espumas, esperé sobre el mar el galeón español, y España, al encontrarme, besó las áureas plumas que en mi frente temblaban como rayos de sol. Era hermosa, era buena, era plena de amores; puse a sus pies mis lanzas, mis espigas, mis flores; la di mi corazón salvaje y oriental. Y desde entonces va en mi pecho desnudo sirviéndome de férreo y de glorioso escudo con su idioma divino y su sangre inmortal. LAS TUMBAS ANÓNIMAS Tumbas desparramadas por doquiera, abiertas en la noche de la Historia, 6 Ín una cruz que os sirva de cimera. ¡Ni una luz que os recuerde a la memoria! Surcos que en la lejana sementera sois un puñado de mortal escoria; de vosotros brotó nuestra bandera. ¡Como una flor divina de la gloria 5 Si el amor no os consagra con su lloro, y no hay rosas, ni lámparas de oro, ni una cruz, que en recuerdo se os depare. Yo, entre vosotros, abriré mis brazos y sobre nuestra enseña hecha pedazos. ¡Seré la cruz gloriosa que os ampare!