Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CRITICA GASTRONÓMICA vSví. mf EOÉ; S U P O N G O q u e cviantos escriben en los periódiccts con alguna asiduidad aeradecerin muchon como me sucede a mi. las cartas que reciben át tus lectoresFl aplauso. cicrCamenfe esTimula. pero la critica, aunque sea adversa, es siempre una forma de colaborar. Muchas veceí, la objeción es m s eficaz que un aientímiento pleno. Esto, que es vSlído para cualquier clase de artículos literarios o pouticos, lo tt mucho mis tratándole de aniculos culiriarioa. La cociña tiene pocos dogmas inüuebTJnlables Es arte TTTÍS que cLencia, en la que U improvisación y la variedad tienen amplio campo donde manifestarse- Lo que es evidente, sobre lodo, es í ue la mformación es útilísima p 3 ra un critico gastronámico, cuyo conocimientos siempre serón limitado Poco después de escribir la critica gastronómica sobre el restaurante Jockey de Madrid, en el que comentaba ampliamente el hígado fresco de ganso al Oporto que hab b comido, recibí una caria comentándola. Decia mi comunicante, un bilbaino. que. contradiciendo mi afirmación, era posible en España comer también hieado de ganso fresco, en Bilbao, en el restaurante Cola vidas Cuando llceu ¿a Bilbao me había inf rmadü prcvíd mente de IB buena cocina de este restaurante. Del hotel ful a Cola vi das Está lítuado en el edificio de la esiación del Norte, en el número 3 de la calle Hurtado de Amézaga, e entra por la cafetería, y en el primer piso está el pequeño V elegante reíiauranTe P a r e c e un restaurante francés. Sofíi contra la pared V sillas de cucrOr Relojes franceses. Dos candelabros de COLAVIDAS (BILBAO) bronce con figuras. Un cuadro de Palmero, Ur a calle de P rh. de la belle ípoque En el centro del comedor un magnífico eNprímidor de plata que los dueños compraron en Marruecos, Vidrieras de colores, de Cañete. En el comedor, contiguo y comunicado, veo un grabado del L o n d o n Bridee y unos platos ingleses en Tas paredes, Fido la ca ta, veo que figura en ella el hígado de oca fresco, con el precio de doscientas cincuenta pesetas, y encargo una meia para comer tjor la noche. Naturalmente doy un nombre cupueslo, ni el mío ni el seudónimo. Llarr. o al teléfono a quien, espontáneamente, me escribió sobre el caso, mesefl airas, pidiéndome le llamase si venia a Bilbao, para comer junto en Colavidaa F o r primera vei me siento plenamente identificado con mi seudónimo. Soy Savarin digo por reléfono, Al otro lado del hilo suena una voz, simpática, recordando su carra. Convenimos en c o m e r juntos esa noche. Traerá con i CL d au Jijüj i. OCFÚII dicc, muv aficionada umbi n a la comida. Le ruego que guarde discreción en el rcstauranle sobre mi personalidad gastronómica. Es un matrimonio encantador. Se trata de un ingeniero, gerente de una importante industria, cuyos dueños llevan apellidos muy conocidos en Bilbao. Su esposa parece haya recibido el mensaje de la gran señora vizcaFtia que fue la viuda de Uhagón, cuando le dice a su hüa que una buena ama de casa debe entender el arte del cocinero y saber preparar, a lu esposo y familia, comida para su bienestar confortable Palabras sencillas y tiernas dice el doctor Marañón, donde está encerrada toda la filosofía y roda la moral del arte culjnarioMí comida, inolvidable, comentando la cocina vasca, lai de otras regiones españolas, las foráneas, j C o n cuánta satisfacción me ponderaba, mi invitada, que sus hijos eran muy amantes de la buena cocina I E l pequeño- -me decía- cou diez años, cuando come pescado congelado lo nota en seguida. Fero vamos ya con el hiS ado de ganso Fresco a las uvas- lileado importado también de Francia, como el de Jockey porque desdichadamente no es posible encontrarlo en Espaftfl. Focas ocas se crian en España, pero sobre todo no se las alimenta y cuida para obtener unos hil a d o s selectos. Cuizá exagetú C i l d l l c O c E d l Ü (Cli L d J I- que no puedo p- omiar! mejor. Antes tomo yo un excelente consomé. EUa melón con jamón, Comienio de comida muy grato a los italianos, que combinan con el melón el jamún de Farma. Después sendas ensaladas, muy bien adereíadas. Preieníaban. como debe ser, el aapecio de haber sido aplastadas por una apisonadora. pa ra re fresca r como el néctar, confortar como el maná y vivificar como un coniunto de vl; aminas puras que diría Karry Schra- emlí. clenne Alsace a lable cuando menosprecia a la oca. para añadir que su grandeza exclusivjA estriba en su hígado, Pero eí es cierto que el higado de ganso ea la conquista suprema del arte humano culinario, convirtiendo al animal en e estuche del fruio supremo de la gastronomía! Este hígado fresco a las uvas estaba maravilloso, de mnguna manera inferior al de Jockey Al decir esto, pienso El comió más liviano, por razones que me explica. Merluía ondarresa y uriT menestra de verduras naturales, que es también especialidad de la casa. Rociamos nuestra comida con botella y media de un Rioja de la casa muy bueno. Los tres tomamos u n a s c r e p é s exquisitas. Estas deliciosas tortiliitas, muy delgadas, preparadas con variedad de cosas azucaradas, son muy parecidas a las españolas h o juelas Como éstas solían rellenarEt de micl de ahi viene la expresión miel sobre hojuelas como ejemplo de bondad suculentaNo entiendo cómo un vasconsado c o m o Fio Baroja le reprocha a don Juan Valera que dedique su maraville sa pluma a describir las frulüs de aartin y ponire de es ciña. Sendos calés y agua mineral. Precio: mil doscientas cuarenta y seis pesetas. En números redondos, cuairocicnres quince pesetas p e barba es el precio de tan e plcndida comida, Colavidas está calitícf. rE con cuatro tenedores, H Í unos cincu años que abrió ÍÜÍ puertas. SAVARIN G 3