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A B C. SÁBADO 19 DE SEPTIEMBRE DE 1970. EDICIÓN DE LA MAÑANA. FAG. 75. INFORMACIONES TEATRALES CINEMATOGRÁFICAS ESTRENO DE EL CRISTO DE LAS QUINIELAS EN EL CÓMICO REAPERTURA DEL TEATRO! GOYA CON EL ESTRENO DE JUEGOS DE SOCIEDAD DE S JUAN JOSÉ ALONSO MILLAN Anoche se celebró la reapertura del teatro Goya como tal con el estreno de la comedia de Juan José Alonso Müíán Juegos de sociedad con una interpretación dirigida por el mismo autor. En un decorado de Ontañón, María Amparo Soto, Ricardo Garrido, Licia Calderón, Hugo Blanco, Mercedes Borque, Juan Manuel Cervino, Verónica Lujan, Jesús Puente y Aparicio Rivera interpretaron muy adecuadamente la intriga, sosteniendo constantemente la atención del auditorio. El público aplaudió al final de los dos actos. Terminada la representación, toda la compañía, con el autor y el escenógrafo, recogieron las largas ovaciones del auditorio. Mañana publicará ABC un juicio crítico de esta comedia. s fablito del Hoyo y Alfonso del Real Teatro Cómico. Título: El Cristo de las quinielas Autor: Joaquín Calvo Sotelo, en adaptación libre del cuento de Sánchez Silva Marcelino Pan y Vino Director: Víctor Andrés Catena. Intérpretes: Alfonso del Real, Ricardo Alpuente, José Guijarro, Vicente Soler, José Hoyo, Luis Cuesta, Luis Lasala, María Carmen Duque, José María Montalvo, Ana María Méndez, Manuel Brieva, María Guerrero y el niño Pablito del Hoyo. Decorado: Burman. Con el hilo delgadísimo del famoso cuento Marcelino pan y vino de José María Sánchez Silva, ha tejido Joaquín Calvo Sotelo la más gruesa trama de su comedia El Cristo de las quinielas Si el cuento pide una sutileza, una delgadez en sus contados elementos, si permite una linea lidad que puede llegar ají extremado lirismo iJe este relato de Sánchez Silva, la comedia necesita de tensiones, de situaciones. Las situaciones piden agonista y antagonista. For lo tantc, Calvo Sotelo acudió a su rico formularia de autor veterano y opuso a s franciscanos del convento el necesario antagonista en la figura del alcalde que tiene cierto vago, muy vago parentesco ton el Pepone de Guareschi. La carne enjuta, casi ascética del relato, engordó con anécdotas, que de algún modo desarrollaran, objetivaran, lo que en el cuento son leves alusiones. Aquello de que no se sabía c k. io siempre ocurría algo que impedía la salida de Marcelino del convento lo articula Calvo Sotelo en las escenas de las parejas que acuden a pedir al niño para adoptarlo y a las que fray Eugenio, con unos u otros pretextos, elimina. Invenciones todas de buena ley, fieles al espíritu del cuento original, que muy bien podría haber insertado Sánchez Silva de no ser su propósito lograr un ejemplo de síntesis, de pureza narrativa- Pero como aun con esas adiciones el texto dramático Dé a y dinero de piedra ü REHTSPAR I FftRTICIPACDN EN RENTA DE INMUEBLES, S. A. Una inversión colectiva en piedra firme MOSTRADORES FRI 60 RIFIC 0 S quedaba demasiado descarnado, insuficiente de incidencias, el autor de La muralla añadió una nueva incidencia adecuada para dar atractivos populares a la difícií comedia: la de convertir al crucifijo del desván en consejero de Marcelino para Sos resultados, de fútbol y las quinielas efe los frailes. Recurso humorístico tan irreverente como gracioso, que alegra la acción, que justifica la aparición de la baronesa y no deja languidece la progresión del tenia hacia su final, pero que degrada la. poesía esencial de la historia. El humor es uní? manera de degradar las cosas. La poesía de Marcelino pan y vino se degrada a humor, eso sí, de buena ley, en El Cristo de las quinielas Pone Caíve Sotelo mucho oficio y malicia en el diálogo Heno de ternura sin caer en ternurismo, agudo, siempre un tanto irreverente para las virtudes espirituales ñs los buenos frailes, y los cuadros se suceden medidos con buen pulso para sortear los muchos escollos del tema. Los milagros no son buena materia para teatro. Calvo Sotelo ha graduado el suyo todo lo que le era posible. La obra está, pues, bien construida, es agradable y resulta la imagen deformada del prodigioso cuento. A veces las transferencia de unos a otros géneros literarios sirve para hacer evidente la perfección o imperfección lograda o sufrida por el autor de la pieza original. En este ca o está claro que el cuento inicia es insuperable. Ni el cine ni el teatro, a añadirle accidentalidades, logran conservar su ¿ur poesía. La interpretación es, en conjunto, excelente. Extraordinario de matices Alfonso del Real. Sobrios y seguros Ricardo Alpuente y Vicente Soler. Encajados, bien ceñidos a sus cometidos todos los demás. María Guerrero pone elegancia y buen estilo en su breve escena. El niño Pablito del Hoyo, vestido de niño pobre a la manera de las ilustraciones de los cuentos de Calleja, a los que tanto nos vemos obligados a referirnos últimamente, tiene soltura, encanto infantil y naturalidad para componer la estampa simpática y tierna que pide el personaje. Quizá en exceso efectista el buen decorado realist. y no por completo realista, de B u r jan. -Lorenzo LQPKZ SANCHO.