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HOMENAJE DE LAGARTERA A LOS AUTORES DE EL H U E S P E D D E L S E V I L L A N O A víspera del domingo, Lagartera había abierto sus arcenes familiares para orear les trajes de boda. Miraban al cielo, cubierto de nubes amenazadoras, temerosos de que la lluvia pudiera deslucir las telas riquísimas de los guardapiés con cintas bordadas o de los oros y platas del pañuelo, Lagartera veló el sábado con los preparativos de la fiesta, y Francisco García, su alcalde, se levantó, impaciente, con el alba, y después de vestirse calzón, calza, sayo, chamarreta y camisón, tomó el sombrero de paño y el bastón de regidor y se fue a la plaza de la Corredera de los Toros, que viene a ser como la estancia noble donde la villa de Lagartera recibe en los días grandes a sus visitantes. Sentado en la grada de la iglesia del Salvador, el alcalde se puso a mirar al cielo, a observar las nut) es y el viento un largo rato. Francisco García, con su atuendo lagarterano, podía ser un alcalde para una obra clásica dirigida por Tamayo. Y sonaron las once de la mañana, que era la hora clave. Los balcones de las casas lagarteranas aparecían cubiertos de colchas de boda y los vecinos habían salido a la calle desafiando la lluvia. Aunque el sol no colaboraba con el entusiasmo que movía a la gente del lugar, las lagarteraLos autores de El Huésped del Sevillano en diciembre de 1 S 25, pocos días antes del estreno. ñas, deslumbrantes de hermosura, llenaban las calles. Sus trajes antiguos- -muchos pertenecen a la misma familia desde hace un siglo- con bordados da oro y plata sn pañuelos, mandiles y sayuelos. Y las medias de lana. Y los zapatos. Y, luego, las joyas: pendientes de herradura, gargantillas de oro viejo, rosarios de novia. A todo esto, el cronista ha dejado correr la pluma por el entusiasmo, y no ha dicho aún cuál era el motivo de que Lagartera se echase a la calle con sus mejores galas. La verdad es que estaba justificado. Porque en tierra toledana la buena memoria es agradecida hasta más allá de la muerte. Y Lagartera sabe que su popularidad en el mundo se debs, en gran parte, al éxito de la zarzuela El Huésped del Sevillano de Juan Ignacio Luca de Tena y Enrique Reoyo, con música de Jacinto Guerrero. 1 domingo, Lagartera recibía a Juan Ignacio Luca d Tena, único superviviente de los tres autores de la obra, así como a los hermanos del maestro Guerrero, que habían de asistir al descubrimiento de tres placas que, desde ayer, dan a tres calles de Lagartera los nombres de Maestro Guerrero, Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena. 1 gobernador accidental de Toledo, don domingo Martín- Peñato Vicente, había llegado puntual y entusiasta, porque estas fiestas no son frecuentes en Lagartera; el alcalde de Toledo; Francisco García, el corregidor de Lagartera, era todo un alcalde de Zalamea. Juan Ignacio Luca de Tena fue recibido como un noble en la Lagartera del siglo XVJU. Allí estaban, puntuales también, Inocencio Guerrero, el conde de Mayalde, procurador en Cortes por la provincia de Toledo, y el maestro Federico Moreno Torroba, que asistía como amigo de los autores de El Huésped del Sevillano y también como vicepresidente de la Sociedad General de Autores de España. Después de cantar una Salve a la Virgen del Rosario, Patrona de la villa- -a cuyos pies habían depositado las hermanas del L El alcalde de Lagartera recibe a Juan Ignacio Luoa de Tena.