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ABC. M A R T E S 30 BE DICIEMBRE BE 1889. EDICIÓN P E LA MAÑANA PAG. Díaseles: Torcnato LUGA ie TENA DISECTOR ADJUNTO: PeJro de LORENZO SUBDIRECTOR: Jesús REVUELTA IMAZ R E D A C C I Ó N ADMINISTRACIÓN Y TALLARES: SERRANO, 61, M A D R I D APARTADO 43- T- EU 2251710 y 2753408 Editor: PRENSA ESPAÑOLA; S A. ISRAELIES Por debajo de la espectacular anécdota de las cañoneras fugadas de Cherburgo, la crisis de Oriente Medio adquiere en su aspecto militar tintes indudablemente sombríos. A la mayor envergadura de las operaciones de castigo israelíes enlas zonas de alto el fuego con Jordania y la R. A. U. a la par que los incidentes fronterizos se afianzan en la divisoria israelí- libanesa, las fuerzas del general Dayan han comenzado un programa de maniobras militares en el Sinaí que, la verdad sea dicha, nada bueno presagian. El sistemático martilleo por la aviación de las posiciones defensivas egipcias en la orilla occidental del Canal de Suez y la concentración de tropas sobre el más extenso de los territorios árabes ocupados Bon operaciones militares que se muestran estrechamente ligadas. Fundamentan la hipótesis de que la aviación con sus raids intenta machacar los obstáculos que pudieran oponerse a un despliegue en toda la línea sobre el interior del territorio egipcio. Como buscando la ribera misma del Nilo, ensoñada por los extremistas de Tel- Áviv como frontera occidental del Estado de Israel. El peligro, más inmediato ahora que en todo el tiempo transcurrido desda la guerra de los seis días, parece afianzado por el decurso mismo de lo ocurrido durante el último mes en los frentes político y diplomático. Estados Unidos, por medio de su secretario de Estado, Wüliam Rogers, hizo saber a Israel la necesidad de variar en ciertos puntos su tradicional proceder en el Oriente Medio. Y aunque la rectificación no satisfizo a los países árabes afectados por la campaña de 1957, ni tampoco fue considerada por la conferencia cumbre de Rabat, sabido es que fue asimismo rechazada por el Gobierno de Israel, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Abba Eban, no consiguió dialogar con el presidente Nixon durante la visita que recientemente hiciera a Washington. Los jefes de Estado árabes, por otra parte, en su reunión de la capital marroquí, si no lograron alcanzar la rotunda unanimidad en los acuerdos, que ellos esperaban e Israel temía, cubrieron, sin embargo, unos mínimos de unidad capaces de modificar el inestable equilibrio militar que, a favor de Israel, subsiste en Oriente Medio. Abundando en este riesgo, la conferencia tripartita celebrada en Trípoli entre los dirigentes egipcios, sudaneses y libios se ha mostrado potencialmente capacitada para volcar nuevos e importantes recursos económicos y militares a la disposición de Nasser. Si siempre fue necesario, es urgente ahora que las cuatro grandes potencias lleguen de una vez a esa concordancia capaz de ordenar- -o, simplemente, detener- -el peligroso desarrollo de los acontecimientos militares en el Oriente Próximo. Esta posibilidad, de un lado, y el riesgo de que estalle tai nuevo conflicto, por otro, pudieran en estos momentos estar librando una carrera a contra reloj. Si Israel, efectivamente, se siente desasistido de! tradicional e incondicional apoyo norteamericano- -es d e c i r sin ninguna asistencia política exterior- -podría hacer cualquier cosa capaz de romper el cerco impuesto por la nueva situación. Una nueva campaña, aunque sólo fuera limitada, sobre territorio egipcio replantearía, a la fuerza, los términos en que el problema se encuentra: teóricamente definida su solución por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; prácticamente, desarrollada y madura en el terreno diplomático por las conversaciones entre las cuatro grandes potencias. De modo objetivo, por otra parte, Israel encuentra erosionadas, si no rotas, las asistencias de que tradicionalmente dispuso. No sólo, según revelaba la semana pasada el New York Times presionan sobre la Casa Blanca las grandes compañías petrolíferas norteamericanas- cuyos intereses en el mundo árabe peligran ya gravemente- sino que la sensible sustitución del clima de guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética por otro de entendimiento como el reflejado en el éxito de la conferencia de Helsinki, replantea los supuestos ideológicos sobre los que siempre descansó el puente político WashingtonTel- Aviv. Por todo ello se nos ofrece como altamente posible la tentación israelí de proseguir al otro lado del Canal la marcha detenida en 1957, al cabo de seis días de victoriosa campaña militar. Dayan intentaría cubrir así dos objetivos: uno, inmediato, consistente en romper la actual definición de su litigio con los árabes; o t r o más lejaxip y más general, consistente en dificultar la distensión de las relaciones soviético- norteamericanas, al plantearles un problema que quizá rebasara el grado de entendimiento y cooperación en que actualmente se encuentran. Si la invasión de Checoslovaquia- -yaieds pensar el Gobierno de Golda Meir- -hundió el espíritu de Glassboro 1 ¿por qué no un nuevo golpe israelí que obstruya gravemente el espíritu de Heisinid En resumen, más allá de lo que en los próximos días pueda ocurrir en Oriente Medio, resulta de todo punto indiscutible la urgente necesidad de que los cuatro grandes se pongan de acuerdo y en Oriente Medio impongan una solución. LOUBE DE YILMORM Y IS Tal ves tejía, louise de Vilnaorln, no de los últimos ornamentos fiel todo París una de sus delicadas alfombras, quizá daba unos íaauss más a su novela Hádame... de para hacer de ella una ópera, cuando la Muerte ha acudido i n e x o r a b l e a Tinvttatio- n au chateau de Vepriéres- le- Buisson, donde la dama tenía su morada. Madame Stael, la irreconciliable enemiga de Napoleón, murió al borde mismo de su tierra prometida. Iroaise de Vilmorin se ha detenido también en la frontera de su sueño más querido. Para precisar este posible paralelismo habría que dilucidar lie el sueño d la hija de Necker era político; sentimental el de esta dama fie nuestros días. ¿Se lleva Loaise de Viímorin consigo el aliento último de aquellos salones dieciocaeseoa que ponían la vida parisiense al aire pausado de suaves giros movido sn Autenil por él salón de la bella viuda de Cimdoreet, por el de madame StaSl en Saint Sermain- desFres? El recaerd de Germaine viene sobre los siglos acompañado por el de Benjamín Constant. El recuerdo de Louise pasa hoy e. a historia de la mano de Altaré Malraus, su consejero, su confidente, su enamorado según todos los rumores de París. Para Anfiré Bfiairaiíx reunía líOcáse de Viímorin, aristócrata de vieja raíz francesa, escritores, políticos, artistas, en los salones de sa chateau Sé yo pee alguna vez, y no hace sancho de esto, la reunión recibió sa sasón de extravagancia de la presencia de Salvador I aJtf, acompañado de cna extraña damisela, producto de bisturí, cuya esbeltez ararnei ba. hace todavía poco las fajas Chantelle en los autobuses de París. Antes qras Franeoíse Sagran, la castellana de Vemeres- le- Bnisson hafeía puesto a- vivir al aire perfumad de sus novelas seres vistos a ílor de piel, míninias sociedades de mundano refinamiento, personajes que, sin la crueldad de las duquesas de Ananilh, parecen j u g a r a. la elegancia, al amor, a tm cierto snobismo distinguido. Si ese mundo ya fie por sí tiene sus raíces en el siglo XVM, el estilo de la escritora, conciso, desenvuelto, irónico, taraceado, veBía a parecerse a uno de esos ramilletes íftse albergan en un fanal su belleza, CODEO si vm designio de aislamiento los preservara. Yo no sé si la muy larga intimidad sle la condesa había influido en el atemperanüeato del intelectual ayer comunista. gaiíUista hoy, que es Malraux, pero esa amistad amorosa; -machas veces se habló de un matrimonio impeáido por coyundas anteriores- -ha sMo durante años en la Francia que se transforma alg- así como tina supervivencia del espíritu ¿e centurias anteriores, como una invitación al diálogo aristado por la ironía y la tolerancia, como un eco, entre estucos y muebles de nobles y viejas estilos de aquellos salones del Imperio que a veces encendían la cólera, de Napoleón. Fulminada por una crisis cardíaca, IjüBise de Viímorin, cuyo corazón tantas penas de amor había soportado, se va, con paso ledo mientras los cortinajes de su salón se convierten en negros crespones. El lirismo vaporoso de aaoa versos, unas figuras esmaltadas, nos deja entre los dedos polvillo de alas de mariposa, rumor de sus salones, -Lorenzo liOPEZ SANCHO. EL BRILLO DA V A L O R É Hi brillo 8 S una tua ficta ei de Jos materiales noblas. La cafetera Oolca Caffá esSá fabricada eon un materia! muy superior o lo corriente, cue cuesía un poquita mus... pero vafe ¡a pena Su brillo es zumo eí de una oya DIGNA B E SENTARSE A SU MESA Volts affé se presera para 1, 3, o 12 tetas Pídola n los buenos comercios tíoi ramo O ts: VANO, SÁNCHEZ Y O! A. 3 A ALICANTE LOCAL 150 m 3 pegando a la plaza Roma Teléfens 233 48 50