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A B C. DOMINGO 28 PE DICIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 65. MÚSICA LUIS MARÍA MiLET DIRIGE EL ORATORIO DE NA, DE BACH, AL ORFEO CÁTALA, EN EL PALAU La primera audición íntegra de una obra monumental Barcelona 27. (Crónica por telex de nuestro crítico musical. Cataluña es región de tradiciones entrañables. Se conmemoran las fiestas en familia, se baila, se canta en colectividad, se conservan costumbres y se miman las adquiridas. Ya desde 1913 el Orfeó Cátala, quizá la institución más representativa, la reunión de artesanos artistas que cantan música de altura y lo hacen fieles a su invariable amateurismo sostiene el hábito de sus conciertos de Navidad, entre los que no falta el de la fecha barcelonesa en que se centran las celebraciones: el día de San Esteban, cuando él yantar hogareño busca el mejor complemento en el del espíritu, servido en bellas músicas. En este año, tan bellas como trascendentes y copiosas: el empeño de servir en audición íntegra, por primera vez para los españoles, el Oratorio de Navidad de Bach, supone muy ambicioso programa. Tres horas y media de música, seis cantatas con destino a ser interpretadas en la iglesia los tres días de Navidad, el de Año Nuevo, el siguiente domingo y la fiesta de los Reyes Magos, integran una de las obras más portentosas de todos los tiempos. Muy posterior a las Pasiones digna de figurar al lado de ellas- -no se olvide que el propósito es muy otro que el conmovedor que las dicta- -y de la Misa en la sucesión de números, sesenta y cuatro, de estas partituras nos hallamos ante el Bach de impresionante maestría, de no menos sorprendente inspiración y de pasmosa originalidad distributiva. El coro, la orquesta, el órgano, cuatro solistas se emplean con un renovado, constante, pasmoso criterio de Navidad. Poco importa que falten muchos de los elementos, que disfrutamos en las formaciones sinfónicas habituales. Bach, con la cuerda, timbales, oboes y oboes de amor, dos flautas, dos fagotes y dos trompetas se las compone de forma que los timbres se nos antojan distintos siempre y seductores en extremo. A veces el recitativo del bajo halla contrapunto de voces blancas en el coro; en otras, el bajo dialoga y se enrosca con la trompeta; el tenor con la flauta; oboes y fagotes con soprano y bajo, en el duetto la contralto con él violín, como en él número memorable de San Mateo dos sopranos, en eco la segunda, perfilan sobre el oboe sus intervenciones; alternan el coro y la contralto; un terceto de voces con él violín; coros plenos y de cámara; recitativos con fondo de órgano y bajo continuo y poderosos despliegues de voces y orquesta... En este último aspecto quizá no haya número más refinado y primoroso en ambos campos que él 43, que abre la Quinta cantata cierto que, a veces, hay conexiones, utilización por el cantor de Leipzig de fragmentos propios; recuperamos de esa forma, si bien con otro carácter, en el número S, el impresionante Coral de la Pasión que es repetida gala de la de San Mateo No sólo no importa, sino que multiplica el atractivo. La antigua polifonía se afirma, renueva y engrandece en manos de Bach, para el que el paso del tiempo no es sino causa de confirmación gloriosa. Todo él honor al equipo interpretativo. Los resultados han de medirse en razón de la envergadura. El Orfeó se nos ofrece por encima de la clase o el poder de sus voces- -superiores en brillo y calidad las femeninas- -como un enorme grupo de cámara, sensible, afinado, maleable y dominador por la disciplina y el conocimiento perfectos. Taumaturgo de las conquistas, heredero de la tradición paterna gloriosa, Luis María Millet que ni es un estilista en el gesto ni un divo de la batuta, ni aun se preocupa del detallismo instrumental de manera particular, corresponde a esa condición antes señalada del artesano artista que a todos contagia y somete. Concienzudo, estudiosQ, lejos de permitirse el menor abandono en la improvisación, su trabajo fue, por muchos motivos, admirable y se reflejó, sobre todo, en su coro. Fue bueno, de calidad y ponderación, el cuarteto solista, incrementado en un ntímero de forma feliz por Sonia Albadalejo, soprano del propio Ofeó. Con voz grata y dulce, un poco justa en los agudos, Úrsula Buikel; caliente de timbre, musical de fraseo, aun sin ser, por el color, contralto de típico relieve, Jmeriel Dickinson; con bella media voz y falsete agudo, algo apa- gado el timbre en los momentos te te agilidades. Wilfrid- Jochims; con carácter barüonal, muy de bajo de oratorio, con redondez y nobleza, calidad y frescura, Benjamín Luxon. Lo mejor en los cuatro fue su buen rendimiento conjunto y s armoniosa prestación de artistas. Si de ellos pasásemos a Jos solistas int- frumentales, también fue bueno el trobajo de todos ellos: Gratacos, Rovira. Segú. Roma y, sobre todo, el del oboe de amor, de gran calidad, Gerard Parent, y del concertino de violín, Gonzalo Cornelias, que la tiene espléndida por él sonido lleno, dulce: precioso. La Orquesta Ciudad de Barcelona, de manera especialísima la cuerda, colaboró con fortuna, empastada y segura, pulcra y con brillo. En el Palau de la Música, la casa del Orfeó, la prolongación musical de tantos hogares barceloneses, el aplauso fue largo, intenso, general e ilusionado. Bien lo me- T- M U Y ORIGINALES a precios interesantes Caballo baTren resorte lancín o con de mercancías ruedas. o pasajeros. 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