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y poesía, cada día Nació en Buenos Aires en 1900 y pasó su adolescemia en España patria de sus mayores donde aparecieron sus tres primeros libros: Orto Bazar v Kindergarten En la Argentina obtuvt P. JI 1944 el primer premio Nacional de Poesía. Ha residido largos años en Madrid como representantp diVlimátieo de su vais Otros títulos de sus libros de poemas son: Alcándara El buque Cielo de tierra La ciudad sin haurar Poemas elementales Poemas de carne v hueso y El ruiseñor FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ SONETO DEL DULCE NOMBRE Si el mar que por el mundo se derrama Tuviera tanto amor como agua fría, Se llamaría, por amor, María, Y no tan sólo mar, como se llama. Si la llama que el viento desnarrama, Por amor se quemara noche y día, Esta llama de amor se llamaría María, simplemente, en vez de llama. Pero ni el mar de amor inundaría Con sus aguas eternas otra cosa Que los ojos del ser que sufre y ama, Ni la llama de amor abrasaría, Con su energía misericordiosa, Sino al alma que llora cuando llama. Y la blancura fulgurante De la ciudad maravillosa Te parece menos brillante Y bastante menos hermosa. Pero el sueño te va inundando Con su gran rio de algodón, Y en este mundo, palpitando, Sólo queda tu corazón. Porque el resto de tu persona Sueño adentro se va soñando Hacia un rey de cetro y corona Que en el fondo te está esperando. El buen rey te dará montones De juguetes y de cariños Para colmar las ambiciones De las almas de aquellos niños. Y la ciudad, que todavía Dará luz en la oscuridad, Ya no tendrá melancolía Sino inmensa felicidad. LA CIUDAD En la noche pura y serena Y entre los grillos infantiles Aparece la luna llena Con su ejército de albañiles. Estos hombres bajan al mundo Y, con sutiles argamasas, En poco menos de un segundo Edifican miles de casas. Con misteriosas herramientas, Que por mudas parecen flores, Levantan torres soñolientas Y pensativos miradores. Abren calles y tienden puentes, Dibujan plazas silenciosas, Y alzan murallas relucientes Para encerrar todas las cosas. Una ciudad como ninguna, Por lo pálida y por lo bella, Nace por fin bajo la luna, Con la tristeza de una estrella. En la ciudad, que está brillando Como un astro desconocido, Sólo hay niños que están soñando Con juguetes que no han tenido. Tú contemplas la dulce pena Que los aflige y los consume, Con la pena que a la azucena he dan las flores sin perfume. SONETO A CHOPIN ¿De dónde vienes por la tarde fría, Llorando entre las hojas olvidadas, Para dar luz a cosas apagadas Y eternidad a mi melancolía? ¿Hacia qué tarde fría de qué día Y hacia qué criaturas ignoradas Llevas entre tus penas desveladas Esta que ya no sé si es tuya o mía? ¿Quién nos distinguirá cuando, mañana, Lleguemos con amor a una ventana Donde alguien llore sin saber por qué, Y, recogiendo su dolor profundo, Sigamos confundidos por el mundo Hacia otro ser que sollozando esté?