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MIRADOR TOQUE DE ATENCIÓN PARA LOS ESCRITORES a ser de dominio público. Ni más ni menos. ¿Es que su tramitación resulta demasiado complicada, engorrosa y cara? Pues no. Me parece que en este caso al menos los trámites burocráticos son sencillos y breves y que los derechos que hay que pagar en concepto de tasas no pueden ser más módicos. La solicitud es un modelo impreso que sólo hay que rellenar. Entre tasas y timbres no llegan a cincuenta pesetas por obra. ¿Que dónde ha de realizarse la gestión, en qué oficina? Copio de la ley: El Registro depende directamente del Ministerio de Educación y Ciencia, a través de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. Tiene carácter único pa- E L dia 31 del próximo mes de diciem- llevaba el Copyright de tres editoriales. bre terminará el plazo de gracia con- ¿Cómo es posible- -me preguntaba a mí cedido para la inscripción de l a s mismo- -que la propiedad intelectual de obras literarias en el Registro de la Pro- la misma obra esté inscritta a fovor de piedad Intelectual. Quiere decir ello que, tres editoriales distintas? Y yo, ¿qué pina partir de esa fecha, todas aquellas obras taba yo en esta triple atribución de mi literarias cuya propiedad intelectual no propiedad? ¿Cual era mi situación, como haya sido inscrita en los plazos marcados autor, en esta especie de reparto de acpor la ley pasarán a ser de dominio pú- ciones? ¿Qué parte me tocaba y, en deblico finitiva, en qué consistía mi derecho? PorLos plazos legales para la inscripción que, eso sí, siempre pensé que el propieson el de un año a partir de la publica- tario era yo y nadie más que yo, y que ción de la obra, pero, si transcurrido di- la editorial, en cada caso, sólo era la cecho término, no se hubiere inscrito la obra, sionaria temporal de uno solo entre los la ley ofrece otra oportunidad al autor múltiples derechos que, como autor, me para llevarla a efecto en el período com- correspondían en forma exclusiva sobre prendido entre el undécimo y duodécimo cada una de mis obras. Pero es. que la años desde la fecha de su publicación. C en medio de un círculo, que yo conMás concretamente: se debe inscribir en sideraba algo tan serio como una firma otarial, me inspiraba tanto respeto que, el primer año de su publicación y, de no hacerlo así, queda como último recurso al menos, adormecía mis dudas. Hasta que pasarla por el Registro al hacer once años determinadas circunstancias hicieron inede su aparición y antes de que se cum- vitable que me informara a fondo de todo plan doce años de la misma, porque a lo concerniente a este problema, gracias los doce años y un día de haber sido a la amabilidad y al deseo de servir de publicada y no inscrita cae automática- don Carlos Alvarez Romero, Registrador General de la Propiedad Intelectual. mente en el dominio público. En primer lugar, y esto es lo más asomPor lo que al dominio público se refiere, ya sabemos que consiste, ni más ni broso, el Copyright y su famosa C menos, en la prescripción de la, propiedad dentro de un círculo no suele garantizar intelectual. En su virtud, la obra litera- nada ni servir para nada. Es una fórmula ria se convierte en un bien mostrenco que que utilizan mecánicamente las editoriales cualquiera puede editar y explotar sin par- con el único objeto de presentarse fuera ticipación del autor en sus beneficios, que- de España como propietarias de la obra dando sólo a salvo su paternidad, mera- en cuestión. Es decir, se reduce a ser un mente honorífica para el caso. Esa pres- aviso para prevenir la posible piratería de cripción ocurre necesariamente a los ochen- algún editor extranjero poco escrupuloso, ta años de la muerte del autor, pero pue- pero sin que en ningún momento y por de anticiparse si la obra no ha sido re- ningún concepto tenga valor legal alguno. gistrada en át plazo que señala la ley, Porque- -y esto es importante saberlo- -en cuya circunstancia un autor vivo y en para que alguien que no sea el propio plena producción aún tendría que resig- autor pueda registrar a su nombre una narse a ver su obra editada aquí y allá, obra literaria es imprescindible que exhifilmada, traducida, etcétera, sin percibir ba ante el Registro un documento públininguna remuneración por ello y sin que, co en que se acredite que el autor le ha a su muerte, puhiera transmitir a sus he- cedido la propiedad intelectual, y que ese documento público haya sido registradora rederos ningún derecho sobre ella. su vez. Por eso, el Copyright con su En estos términos, claros y concisos, está C dentro de un círculo no garantiza planteada la cuestión, una cuestión de ca- nada, a menos que se hayan cumplido los pital importancia, sin duda, para todo au- requisitos anteriorrrtente expuestos. Ahora tor de libros. Sin embargo, es raro el es- bien, ¿cuántos son los escritores que han critor que, en vida, sí haya preocupado formalizado un documento de esa naturapoco ni mucho por este requisito legal leza? imprescindible del registro de sus obras. A ello ha contribuido, ciertamente, el heEn segundo lugar, y esto es lo más alarcho de que en las mismas ha solido ver mante, la mayoría de las obras literarias impresa la célebre C dentro de un círcu- está sin registrar. La editorial, como ya lo, signo universal del llamado Copy- hemos visto, imprime el Copyright a right acreditativo de que fue inscrita en su favor, a favor del autor o a nombre el Registro de la Propiedad Intelectual, de ambos, y ya no hace más, con lo que bien a su favor- -las menos veces- -o bien la propiedad intelectual de la obra queda a favor de la firma editorial interesada en el aire. No quiero decir que no se den- -las más de ellas- Claro, el escritor se excepciones, pero la norma general es la quedaba muy tranquilo, porque entendía que vengo denunciando. Porqué, para que que tal siguo o cifra estampados en la la obra quede de verdad protegida por el primera o en la segunda de las páginas Registro de la Propiedad es necesario que de su libro le garantizaba la indiscutible el autor de la misma suscriba una solipropiedad intelectual del mismo en el mun- citud, acompañe a la misma un ejemplar do entero. del libro con su firma autógrafa y pague Confieso que también fui yo víctima, los derechos correspondientes. Quien no durante muchos años, de este espejismo, haya hecho esto puede tener por seguro porque de un espejismo se trata, como ve- que su obra no ha sido registrada y corre remos después, hasta que despertó mis sos- el peligro, por consiguiente, de que, agopechas el ver que una misma obra mía tados los plazos para la inscripción, pase QUIENES PUEDEN SOLICITAR LA INSCRIPCIÓN 1. Los autores. La firma y presentación de una obra como autor deja a salvo la prueba en contrario y toda cuestión de falsificación o usurpación deberá resolverse exclusivamente por los tribunales (Rgto. de 1880. Art. S. 2. Los propietarios o titulares de aere rhits sobre ¡as obras, aunque no tea sus autores. La anterior condición habrá de justificarse en virtud de documento público. (Bgto. de 1880. Art. 9. 3. Los que tengan la representación tle cualquiera de los anteriores. Se exigirá copia legalizada del poder o autorización simple escrita, cuando la presentación se realice a nombre de otro. En cualquier caso será necesario acreditar la personalidad, por medio del documento nacional de identidad. Los extranjeros presentarán pasaporte o tarjeta de residencia. ra toda la nación y consta de una oficina, o Registro Central y de tantas secciones u oficinas de presentación como provincias. Por lo que se refiere a Registro Central, conviene saber que está instalado en el edificio de la Biblioteca Nacional, y que esas oficinas en provincias de que habla la ley son sus respectivas bibliotecas públicas. Dados el carácter y la materia de los asuntos que allí se tramitan, puede asegurarse de antemano que el escritor no va a encontrar mucho trajín, ni va a perder mucho tiempo en colas y ventanillas. De la gran importancia que la Administración Pública concede al registro de las obras literarias ofrece una clara idea el hecho de que haya concedido una moratoria tan amplia para su inscripción, dando por supuestas, para proceder tan comprensivamente, la ignorancia, y la desidia de los autores, sus más directos e interesados beneficiarios. Pero, claro, esa elasticidad puede terminar definitivamente el día 31 del próximo mes de diciembre. Por eso me permito llamar la atención de todos a fin de que nadie se quede fuera y no haya que lamentar, después, pérdidas irreparables. Aún estamos a tiempo. Ángel María de LERA