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y poesía, cada día Nació en Sevilla en 1928. Licenciado en Derecho. Como novelista cuenta en su haber con una obra ya numerosa y asimismo ha desarrollado una activa labor como crítico y ensayista. Como voeta fue uno de los fundadores de la joven revista sevillana Guadalquivir Entre los títulos de sus libros de poetnas figuran: Arabescos Jardín de estrellas Sonetos andaluces La ciudad abandonada El naufragio del beso Encontrado paraíso y Ruiseñores del fondo MANUEL GARCÍA VINO ACHARNAR Por la serpiente quieta de Eridano, paso a paso en la noche- -estrella a estrella- -siguiendo el ritmo inquieto de tu huella he de llegar, amiga, hasta tu mana Porque no digas que has grabado en vano- -rosa del sur- -en la Paloma bella el mensaje inicial que nie destella eobre la puerta azul de tu verano, caminaré ignorado por el cielo, mi pecho al viento sur y un hondo anhelo sx bre mis ojos siempre boreales. Aquí mi voz para cantarte ahora. Que te diga Orion por qué me llora por sus ojos de luz pentagonales. SUEÑO DE AMOR Corazón de mi sueño, nieve pura- -tan dulcemente blanca te s o ñ a b a corno una flor de espuma tiritaba ÍU luz al borde de mi fuente oscura. Mi boca, abeja o duende, en derechura a tu espiral corola te buscaba. Todo el paisaje de mi amor sangraba un himno inmenso en torno a tu blancura. Sobre un cielo de líquidos cobaltos te vi, durmiente de mis bosques alto me alcé a tu trono y descorrí tu velo. Y, trampolín de labios, por el aire, mi- beso o flor rendida a tu donaire tembló en el pico de una alondra en vuelo. ESCORPIÓN Yo nací con los labios tendidos hacia el beso, llevando en la garganta este tremendo grito involuntario y, en el pecho, la curva de un abraso. Yo no agité los vientos de mis acantilados ni levanté clamores en mis mares de sangre; yo no inventé tormentas ni oleajes ni puse en el rugido tu nombre y mi llamada. En mis manos ya estaban las furias retratadas y mi llanto de niño fue un llanto de inocente condenado. Si lastimé tu pecho, no me culpes Yo no pedí estas garras que sin querer afilo entre mis piernas. He llegado empujado, vestido con el traje que me dieron. Yo no crucé tu ruta con la mía. SEMBRADOR DE PALABRAS Y vine a ti, y en surcos prisioneros sembré palabras- -Jiris palabras: gritos- -y en rosas blanca florecieron, ritos de vida nueva y luz por mis senderos. Sembré en la piedra y ya de los neveros bajaron- -fruto de olvidados mitosmis pobres ecos; míralos marchitos, agua estancada en líricos veneros. Y así mi voz. esta otra voz, dolida, brotó de mi alma abierta por la herida de mi pecho que sueña con tu espada. Es para ti, escúchala si quieres; brotará de tus huellas donde fueres con mi ilusión en su raíz clavada.