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ABO. J U E V E S 20 DE NOVIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 83 GOEDON PODRÍA RESCATAR A SUS COMPAÑEROS EN CASO DE EMERGENCIA (VIENE DE LA PAGINA 21. las grandes innovaciones de este vuelo. Construida por la Westinghouse, transmitía en 525 líneas al centro de control don- de se formaba la imagen en color. La cámara había sido pintada con un material blanco especial para el control térmico y estaba equipada con un zoom que pofiría haber captado primeros planos al igual que panorámicas de la acción de los astronautas sobre suelo lunar. Los astronautas preguntaron a Houston, a través de la estación de Goldstone, si reparaban la avería o seguían adelante con el programa. Houston ordenó continuar con el programa; Bean, ingeniero aeronáutico, dio un par de golpes a la cámara con un martillo sin ningún resultado milagroso Conrad y Bean iniciaron la instalación de los instrumentos del A. L. S. E. P. sismógrafo, detector de ionosfera lunar, magnetémetro, espectómetro de viento solar y detector de rayos catódicos. En ausencia de imágenes podíamos seguir en directo las conversaciones de Conrad y Bean- con el centro de control. Los dos astronautas se mostraban muy animados: charlaban, canturreaban, y Conrad seguía con su risa incontenible: Parece que he salido de una mina de earbóa dijo refiriéndose una vez más a la suciedad del suelo lunar. Medio en broma, medio en serio, Conrad sugirió al sastre de la N. A. S. A. que pensara en otro color que no fuera el blanco para los trajes de próximas expediciones. Terminaría la instalación se hicieron las comprobaciones del funcionamiento de los aparatos. El sismómetro lunar captó las pisadas de los astronautas al andar en sus cercanías; Houston registró aquellos miniseísmos; la huella de! ser humano se agiganta sobre la superficie de la polvorienta Luna. Los astronautas agotaron hasta el último momento posible de permanencia fuera del módulo lunar. Houston les apremiaba, pues no quería un incidente desagradable. Finalmente, los astronautas, cargados con paquetes de rocas, subieron al módulo, repre- A P O LO XII- -Dicen los astronautas que es una victoria de la Humanidad, y luego gastan bromas y cuchufletas. Deberían tener en cuenta que parte de la Humanidad somos personas serias. sionaron su interior y se quitaron los trajes lunares. Conrad y Bean se habían ganado un merecido descanso. El comandante comentó al dar las buenas noches al centro de control: Me parece que voy a dormir de un tirón. Para mañana, los astronautas tienen un programa agotador: a las seis quince comenzará la segunda salida- excursión de Conrad y Bean para visitar el Surveyor que hoy han divisado a lo lejos, a unos trescientos metros aproximadamente del mó (Julo. La casa Westhinghóuse ha señalado que las posibilidades de que mañana funcione la cámara de televisión son del cincuenta por cierto Sería lamenaMe que no se pudiera seguir en directo la exploración de mañana. Cuando Conrad abra mañana la escotilla del Intrepid verá, levantada sobre el suelo lunar, la bandera norteamericana que hoy izó una hora después de su salida a la superficie. Si mañana por la tarde, cuando el módulo se eleve sobre la Luna en busca del navio nodriza, no queda derribada la insignia, la bandera de las barras y estrellas permanecerá sobre el Océano de las Tormentas durante milenios. -Antonio ALFÉREZ. EL PROGRAMA DE HOY 6,43 Se Inicia el segundo paseo lunar. Conrad y Bean regresan al módulo. 15,28 El Intsrepid despega de la Luna. 18,03 Acoplamiento del Intrepid y e: Yankee Clipiper 21.29 El módulo lunar es arrojado contra la Luna. Esta noche y mañana los astronautas seguirán en órbita lunar, en misión de reconocimiento y estudio, hasta que a las 21,48 pongan rumbo a la Tierra. GORDON, A LA EXPECTATIVA Nueva York 19. He sido preparado- -ha dicho Gordon- -para rescatar al módulo lunar en la eventualidad de cualquier suceso anormal. En sí mismo, esto es un formidable cometido. El módulo de mando, accionando los dieciséis poderosos cohetes del módulo de servicio, tendrá como primera misión pescar ai vuelo a Conrad y Bean si éstos fallaran en su intento de aproximación a la Luna. El módulo de mando, que fue concebido primeramente para alunizar, tiene unos motores lo suficientemente poderosos para hacerlo. Sin embargo, sólo podría acercarse a una distancia de unos tres metros sobre la superficie de la Luna, ya que carece de patas para posarse. -Efe. Madrid. (De nuestra Redacción. Nixon se encuentra ante la petición de dos retiradas inmediatas imposibles. Una parte de sus compatriotas le exige que los soldados norteamericanos en Vietnam sean llevados a casa inmediatamente. Inmediatamente quiere el nacionalismo japonés que Estados Unidos abandone Okinawa. Nixon dispone de un argumento común y valido para mantenerse en su doble negativa: la seguridad asiática. Una retirada de Vietnam, con excesiva, precipitación supondría, automáticamente, la caida del país en manos de los comunistas. La evacuación de la isla de Okinawa y de sus arsenales atómicos desvertebraría la estrategia norteamericana en el Océano Pacífico y en el Asia toda. La moraleja de una y otra cosa es bien sencilla: meter prisa a este doble repliegue estadounidense es cosa que, de modo objetivo, propicia en principio la expansión comunista e, n Extremo Oriente. Pero mantenerse en su dobl- e negativa implica dos riesgos distintos para la Casa Blanca. Ante Vietnam se abunda en el cisma nacional norteamericano y, lo que es menos aparatoso, pero más grave, consolida la estructura de la inflación que padece aquella economía. Ante los nacionalistas japoneses la negativa originaría riesgos no menos importantes; Sato, como expresamente ha declarado, se arruinará políticamente si no consigue algo de Washington en su empeño de acelerar el retorno de Okinazva a la soberanía nipona; el nacionalismo. japonés- -izquierdista- -ha hecho de los términos urgentes de esta reivindicación una consigna operante en amplias masas del electorado. Si Eisaku Sato fracasa, la izquierda sería, probablemente, la vencedora en los próximos comicios generales. ¿Es acaso este resultado lo que, en el fondo, persiguen quienes han alentado el alboroto contra el viaje del jefe del Gobierno a Norteaméricaf La sospecha no es descabellada si se repara en el silencio que observa en torno a la ocupación soviética de otros territorios japoneses. Materia tan apta como Okinawa para arder en la hoguera de los sentimientos nacionalistas. Ahora bien: ante las conversaciones Sato- Nixon cabe señalar una posibilidad de solución que no estaría ceñida sólo al problema de Okinawa, sino que replantearía, quisa sin merma de seguridad, la estrategia norteamierica- na en Asia: retorno de Okinawa a Japón, pero a un Japón militarmente activo y, llamado a ocupar su puesto de gran potencia anticomunista genuinamente asiática. r MERIDIANO MUNDIAL