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A B C J U E V E S 20 DE NOVIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 22. expectativas de seguridad en los miembros europeos de la Alianza Atlántica. La libertad de decisión norteamericana es prácticamente ilimitada en el primero de los supuestos; en el segundo, se encuentra DIRECTOR: Torcuato LUCA de TENA fuertemente condicionada por compromisos... DIRECTOR ADJUNTO: Pedro de LORENZO Así las cosas, es posible entrever cómo SUBDIRECTOR: Jesús REVUELTA IMAZ la Unión Soviética insinúa la posibilidad REDACCIÓN. ADMINISTRACIÓN Y de que en la negociación para poner fin a TALLERES: SERRANO, 61 MADRID. la carrera de las armas estratégicas nuAPARTADO NUM 43- TELEF 225 17 10 cleares, se involucren otros temas cuyo marco más apropiado sería, en todo caso, S i Editor. PRENSA ESPAÑOLA, A el de una Conferencia europea de seguridad, propuesta insistentemente por los países miembros del Pacto de Varsovia. De aceptarse su sugerencia obtendría una utilidad política, si marginal al tema de Se ha escrito en Helsinki la primera los artefactos estratégicos, fundamental, página del prólogo a una negociación ca- en cambio, para sus objetivos políticos en lificada ya como la más importante de la Europa. Pues, en efecto, una cosa es que Historia. Este principio de diálogo es por imposible estratégico- -como están las remate de una larga serie de intentos cosas sólo se puede pensar en destrucción comenzados hace más de dos décadas, recíproca- -o por imperativo económico se cuando aún humeaban las cenizas de la intente poner fin a una galopada que pueguerra y el mundo todavía no había dige- de desembocar en el abismo o en la ruina, rido el pasmo y r? l espanto de Iroshíma y y otra muy distinta que al socaire de tal Nagasaki. Por lo dilatado del camino que problema se proponga algo que podría se recorrió- -por el tiempo transcurrido y conducir al desmanteíamiento, en las depor los graves obstáculos sorteados- este fensas de la Europa libre, de los recursos encuentro ruso- norteamericanp de la ca- atómicos cuya sola existencia impide que pital finlandesa es de una importancia la superioridad del Pacto de Varsovia en política que supera ampliamente el marco armas convencionales se vuelva operativa formal de la serie de contactos recién co- y con ello, si no en peligro inmediato de menzados. Soviéticos y estadounidenses guerra, sí en recrecida; posibilidad para el pasan a dialogar ya sobre cuestiones fun- chantaje político sobre los europeos de damentales, pero no a un nivel sustantivo, este lado del telón de acero sino procesal: detallando las materias que deben ser objeto de la discusión; tratando En conclusión: que se negocien o no de ponerse de acuerdo sobre qué asuntos armamentos no estratégicos depende forpudieran, llegado el día, ponerse o no de malmente de que se incluyan o no como acuerdo. materia en la agenda de la Conferencia reNo es tarea fácil, como bien se puede cién comenzada. El tema, como se adadivinar, la elaboración de la agenda que vierte, lleva consigo una fOrtísima carga sirva de pauta en las discusiones destina- política. Afecta vitalmente a Europa. Y das a detener la carrera de armas estraté- Europa debe ser escuchada, bien sólo por su aliado estadounidense, bien por los dos gicas. En esto, que en principio es mera cuestión de procedimiento, están implica- grandes en el marco de una Conferendas cuestiones de principio. Será muy cia europea de seguridad. difícil poner el carro en marcha; dar remate al prólogo recién comenzado en Helsinki. Lo es desde ahora el acuerdo sobre cuál debe ser la ciudad en que se continúen los contactos, si Viena- -como postula Estados Unidos- -o Ginebra, como pide la Unión Soviética, un punto resentida por la reacción austríaca a la entrada en Checoslovaquia de las divisiones del Pacto de Varsovia. Probablemente será este tema de la sede definitiva para las conversaciones el primero que ocupe a rusos y norteamericanos en su encuentro de Helsinki; incluso es muy posible que agote todo el tiempo Salce Cafíé se presente dé tal fase negociadora. Si se admite el para 1,3, 6, 8 o 12 tszas cálculo de que el diálogo será interrumpiFfdíila én los buenos do en Navidad, parece que lo más razonacomercios del ramo o ble es pensar que la elaboración de la VANO, SÁNCHEZ Y CÍA. S. A. -ALICANTE agenda, decidida la sede de la Conferencia, sea aplazada hasta el mes de enero. La índole de la cuestión lo exigiría así. La Unión Soviética se ha apresurado a adelantar que estima conveniente la inclusión, como materia negociable, de otras armas no estrictamente estratégicas. Estados Unidos decidirán si ello es oportuno o si resulta improcedente. En uno u otro caso, sin embargo, se tratará de una decisión compartida con sus aliados occidenii, Jforidzet. JZomci, tales. Efectivamente, si un eventual acuerJ ir t, etc. do ruso- norteamericano sobre armas estratégicas (que podría traducirse en simple detención de la actual escalada, o en retroceso de los stocks como ha propuesto Nixon en el mensaje a que dio lectura ¡su delegado) obligaría a replantear los esquemas de seguridad sobre que reposa la defensa de la Europa libre, la extensión del pacto a las armas tácticas incidiría de forma mucho más inmecSata sobre las ABC OPINIONES AJENAS, POLÉMICAS, CARTAS, PIITÜAUZACIONES, COMENTARIOS. ¡HOSPITALET CIUDAD INVISIBLE? El día 3 de noviembre se publicó en la sección Barcelona al día de este perió. dico, un artículo titulado La ciudad invisible de Hospitalet firmado con una N, en el que bajo la apariencia de contrastar un hecho- -que nuestra ciudad ha crecido vertiginosamente a causa de la inmigración y que ello es consecuencia (en parte) de su proximidad a Barcelona- -se nos echa en cara que sin necesidad de que haya intervenido la ciencia- ficción hayamos emulado aquella figura literaria creada por H. G. Wells: El hombre invisible Evidentemente es triste que no se nos vea Pero si bien se mira, ¿puede considerarse esta invisibilidad como un mal? ¿No será un producto de nuestra modestia colectiva? ¿O de nuestro afán de realizar- -en lo posible- -un trabajo bien hecho sin aspavientos ni grandilocuencias? No pretendemos- -dudo que los hospitalenses lo hayan pretendido nunca- -ufanarnos de ser la población más bella, la más importante en el campo de la cultura, etc. Hemos crecido, eso sí- -y quisa, ¿por qué no decirlo? un poco a pesar nuestro- -desmesuradamente. Sin haberlo buscado nos hemos convertido en la segunda ciudad de Cataluña y en la primera de España si exceptuamos las capitales de provincia. Y todos los hospitalenses conscientes no pretendemos ufanarnos de esta circunstancia ni se nos ocurre establecer una competencia con otras ciudades tal vez con más solera, indudablemente levantadas con mayor calma. Pero las cosas son así y no de otra manera. ¿Nos harán un cargo por ello? Yo creo que debe reconocerse el esfuerzo colectivo de este pueblecito convertido repentinamente en gran ciudad, para lograr equilibrar en todos los órdenes su valía, con el fin de que no se nos conozca solamente por una demografía desbordante. Se ha dicho de Hospiialet que era un cóctel de España porque sus habitantes proceden de los cuatro puntos cardinales de la piel de toro. Nuestro empeño está en elevar la anécdota a categoría- -como diría Eugenio d Ors- -y convertir nuestro término en una síntesis de España. Históricamente la Marca Hispánica a la que pertenecemos siempre ha luchado para llevar a cabo un interminable trabajo de integración, de filtraje, de hermanamiento de elementos heterogéneos. No es extraño que la tradición prosiga. Y que en este esfuerzo básico y precisamente por él no hayamos buscado ningún hecho diferencial que nos permita ser vistos por cualquier observador superficial que se desorienta al comprobar que algunas de nuestras calles están unidas a las de Barcelona, ¿No sabe el señor N. que alrededor de los años 30 hizo fortuna el slogan Cataluña- Ciudad que llevaba implícita la idea de que son numerosísimos aquellos de nuestros pueblos que se mezclan y confunden urbanística y espiritualmente? -Yo y algunos miles como yo- -incluyo entre ellos a muchos barceloneses- -vemos y sentimos Hospitalet, con sus virtudes y sus defectos. Y queremos que llegue a reunir todas las condiciones de una gran ciudad, cómoda para sus habitantes, con sus suficientes medios culturales, con una hien definida personalidad y sin importarnos mu- cho que las aves de paso nos vean o no. Cuando yo estuve en él cuartel- -ha llovido mucho desde entonces- -comprobé que para vivir tranquilo lo ideal era no ser demasiado visto -F. M. ESCUCHAR A EUROPA