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DEL AUDITORIUM DE PALMA H MMHI -Con cincuenta y dos planos de las mejores salas del mundo, las más diversas, las de Nueva York, Salzburgo, Londres, Vlena, Berlín, Piladelfia, Buenos Aires, tantas otras, después de experimentar detalles en el papel e in situ de calcularlo todo y de que padre e hijo nos enfrascásemos en discusiones interminables, nos convertimos nosotros mismos en asesores. Las ideas, después, fueron plasmadas, como colaborador técnico, por ese gran arquitecto, gran amigo, persona de sensibilidad artística y musical extraordinaria, que se llama Luis Feduchi. ¡La cantidad de horas y horas, de pesadillas, que tuvimos en ellas! La verdad es que si no hicimos más, es porque materialmente no pudimos hacerlo. ¿Y cuáles son las aspiraciones de hoy? -Convertir al Auditorium en centro productor, no sólo receptor. No se olvide de que estamos en una isla y cualquier traída de conjuntos desde fuera, aparte las forzosas de grandes orquestas, se hacen impracticables. Se Instalará aquí el Conservatorio, elemental hasta que consigamos hacerlo superior; se formará un ballet un coro, una orquesta, un equipo técnico... No; ¡no me mire usted asi! ¡Lo haremos! Vuelve a encenderse Marcos Ferragut. Cambio la suerte y Je pregunto qué sintió en la jornada inaugural. -Emoción, preocupación, nervios, satisfacción... ¡Todo! Imagínese la aventura que suponía traer a la filarmónica de Berlín, la tensión hasta saber qué parecía, el Auditorium cómo respondía el público. Ahora, estoy orgulloso, parque Patona ha dicho multitudinariamente que sí. Usted ha visto- cómo acude la gente a oír a los vieneses. X X J Un aspecto interior de la sala. a pesar de las forzosas mil pesetas por butaca, y ya sabe cómo se llenaron los tres conciertos de la orquesta de Berlín. Ello me estimula. Por aquí desfilarán la Orquesta del Concertghebauw- -en mayo- volverán las dos que ya actuaron, vendrán la de París, Filadelfia, Philannonía deLondres, las españolas Nacional y de la RTVE. Ofrecerá una memorable conmemoración beethoveniana y haremos ópera de campanillas muy pronto. Me lanzaré, lo mismo que para crear el auditorium como un paracaidista... Me estimularon tantas presencias ilustres, presididas por tos Príncipes de España, en la inauguración; las dos mil cartas recibidas de aplauso y felicitación. ¡Hay que seguir! ¿Se hará cine? -En principio, procuraremos que no, lo mismo que huiremos del teatro comercial. Lo que sí estudio es Ja creación del primer premio del mundo a las mejores películas musicales. ¿Y no ha pensado en hacer un gran festival, un festival xie invierno? -Palma, en su Auditorium debe tener un constante Festival, un alimento permanente de todos los meses, no de unos días, por muy sensacionales que estos fueren. ¿Cómo surgió la idea de esta gran aventura? -Por pasión de peregrino de la música por el mundo, por el hábito de buscarla en Londres, Munich, Viena; de conocer el arte de Walter, Beecham, Karajan; de sentirme empequeñecido ante el London Kart Bóhm, al frente de la Filarmónica de Viena, clamado por el público que cohna el Auditorium de Palma de Mallorca. Festival Hall y querer algo similar para España; de soñar con una catedral de la música. Cada nueva salida, era un retorno a esa ambición. Fueron doce años de inquietudes y desvelos. Desde hace dos, la idea comenzó a plasmarse. ¡Imagínese! Fue una lucha moral sólo comparable a la material. ¿Usted sabe lo que es la cimentación en el mar del edificio? ¿Sabe lo que es no dejarme nevar por quienes me disuadían y hablaban de los fabulosos negocios que con este emplazamiento se podían plantear? Pero yo quería convencer a todos, cerno lo estaba yo, de que el pueblo español podía situarse al igual que los países supercivilizados y que Palma, paraíso del turismo con base en el clima, podría también traer a los aficionados del mundo, seducidos por las convocatorias musicales... por la noche, Marcos Ferragut fue el blanco de todas las miradas y el centro de las felicitaciones todas. Pero él se escapaba hacia la puerta: ¡Hay que aplaudir a Kart Bhm, cuando salga... Y no bien desapareció el maestro, de nuevo en plena exaltación, el torrente de su entusiasmo: ¿Ha visto? ¡Qué público! ¿eh? ¡Y qué concierto! ¡Y qué sala! La verdad es que sólo ahora es cuando el cronista puede reflejar sus impresiones, porque, presente Marcos Ferragut, Jas suyas dejan pálidos cualquier tipo de comen- v tarios, aunque éstos sean tan fervorosos como de cierto merece este hombre que se ha hecho acreedor a nuestra ayuda y debe tenerla para que su obra sea de continuidad viable. Antonio FERNANDEZ- CID