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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA M A D R I D FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC muchas de las medidas de contralor y eugenesia, previstas por Huxley. Sin embargo, no todas las premisas del mundo feliz de Huxley son desechables. Ya que en las páginas del libro publicado hace veinticinco años prevé el uso de aquellas famosas tabletas de soma descritas ya en Los Vedas, y obtenidas de una planta del Asia Central. Estas tabletas de soma en pequeñas dosis serían sedantes, en dosis medianas causarían felices alucinaciones y en dosis mayores servirían de narcótico para producir la cura del sueño. Y siguen siendo valederas sus afirmaciones sobre la estupidez que comete el hombre moderno al usar de las bebidas alcohólicas para transformar su pensamiento. El alcohol era digno del hombre de las cavernas y de los hombres primitivos, del salvaje, del poco desarrollado, pero en el mundo feliz tiene que ser sustituido por drogas que científicamente transformen el pensamiento humano, sin bestializado, sin convertir a los pueblos en masas abyectas y dóciles, fáciles de esclavizar. Huxley preveía las pildoras de la felici- dad, usadas- para arrancarse- del espíritu las preocupaciones inferiores, y ahora la farmacopea va encontrando sustancias que permiten estados eufóricos y de venta al público sin necesidad de receta. Estas sustancias relajan la tensión muscular y permiten, por tanto, un alivio de la tensión psicológica. ¿Estaremos en vísperas de que se realicen los sueños de los utopistas? Todo hace pensar que sí, que la humanidad está a las puertas de una total transformación de la vida, del hombre, del universo, mediante la aplicación de la energía nuclear. Y ése sí será el mundo feliz de Campanella, Tomás Moro y San Agustín, y un poco el de Huxley, a quien la nueva visita hecha a las páginas de su libro le habrá enseñado que se puede profetizar con base en lo que es capaz de hacer el hombre, lisa y llanamente el hombre y no ningún ente o raza superior. Miguel Ángel ASTURIAS Premio Nobel París, 1969. RED ACCIÓN ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SERRANO, 61- MADRID UN MUNDO FELIZ LDOUS Huxley publicó en 1932 una obra que causó sensación. Llevaba por título Un mundo feliz y en sus páginas, usando de la fantasía, profetizaba lo que iba a ser el mundo del futuro. Ahora, el mismo Huxley se ha encargado de volver a visitar ese universo que imaginó posible, y la verdad es que ha tenido que confesar su ceguera total en cuanto al vaticinio. No es fácil ser profeta en estos tiempos. Los hechos que avanzan a velocidades inimaginables desbaratan de inmediato cuanto la fantasía más atrevida concibe. En el libro de Huxley no se previo la bomba atómica, la de hidrógeno, la de cobalto y todas las derivaciones del uso pacífico de la energía nuclear. Esta omisión reduce a necedades los seres superiores, que pensando en la pretendida raza privilegiada que creó una cierta propaganda, poblaron el mundo feliz de Huxley. Su olfato un tanto romo, no obstante manejar ciencias muy emparentadas con la relatividad, alcanzó a prever los epsilon imponiéndose a los alfa y a los beta pero, en cambio, no profetizó nada del hombre atómico que estaba ya llamando a las puertas de este pequeño globo terráqueo. El pensamiento de Huxley, tan inclinado a las categorías artificiales, basadas en sistemas filosóficos raciales, imaginó para su mundo feliz a seres superiores arios, dotados de la fuerza, de la serenidad, de la infabilidad. Mas había por ahí un pequeño hombrecito, que no era ario, melena leonada que blanqueó prematuramente, encorvado al andar como si le pesara la cabeza, de donde iba a surgir el verdadero mundo feliz No era de una pretendida raza superior de donde nacería el universo imaginado por Huxley, sino del hombre común, del hombre real, del hombre nacido del pueblo, y el cual, al igual que Jesús en un nuevo Getsemaní atómico, apuró hasta los bordes el cáliz de Hiroshima y se hundió en la eternidad con el peso de un astro histórico, apenado porque su hallazgo pudiera ser empleado en la destrucción del universo. La edad feliz llegó por la energía atómica desviada hasta ahora cuando no se la aplica al mejoramiento de la vida. Pero existe ya el elemento que permitirá transformar los desiertos en vergeles, hacer habitables los continentes polares, y en este sentido, el mundo feliz de Einstein, que es el verdadero, ayudará a que se realice el imaginado por Huxley, pues borra el peligro de la superpoblación del mundo, condenada a morir de hambre igual que Prometeo. El uso de la yrgfa atómica alejará la miseria, liberará al hombre de las jornadas agotadoras, transformará la agricultura y la industria, acercará los continentes y hará innecesarias UN BALCÓN INDISCRETO E debido de dictar un balcón indiscreto, así, con artículo indeterminado, porque todos los balcones lo son. Cada balcón es un charlatán que cuenta todo lo que sucede en su casa: los sucesos felices, los sucesos desventurados, los altos y bajos de la fortuna, el mueble que se estrena, el plato que se come, la vida que se hace. Esto sucede con los balcones de los demás. Cada balcón de las casas fronteras a la nuestra es un espía de nuestro bienestar y de? nuestras amarguras. No podemos ocultar a nuestros vecinos de la casa de enfrente nuestros ratos de buen humor, ni nuestros momentos de disgusto. El balcón de la casa de enfrente cerró sus contraventanas, llamando la atención de los vecinos, que unos a otros se preguntaban: ¿qué habrá sucedido en esa casa? El balcón continuó, cerrado varios días, sin que se le pudiera tachar de indiscreto en esta ocasión. Nadie sabía a ciencia cierta qué ocurría en aquella casa. Los vecinos que se consideraban adivinos llegaron a la solución de que la dueña de la casa sufría una jaqueca. Al- principio todos- quedaron conformes- con esa interpretación y no volvieron a ocuparse más. Pero pasaron los días sin que el balcón se abriera. La jaqueca era mucho para estar el balcón tanto tiempo cerrado y, por otra parte, era poco pensar en una simple jaqueca. Hasta que un día apareció el portal a medio cerrar y todos comprendieron que, lo que se suponía una jaqueca, había terminado en una defunción. El balcón no había sido tan explícito como en otras ocasiones. Los vecinos de la casa de enfrente, qué tenían mucho afecto a doña Manyóla se apresuraron a ir a dejar sus tarjetas o sus firmas. Y unos a otros se preguntaban, ¿qué habrá sido esto? El balcón cerrado no era dato suficiente para pensar en una cosa luctuosa. Hubiera hecho falta algún otro dato para pensar en aquella solución imprevista, y, sin embargo, la solución estaba clara y salieron las corbatas negras y las ropas de luto a relucir. Los vecinos comentaron largamente el caso y los sucesos ocurridos aquellos ocho días. Pero ocurrió que los vecinos al entrar en el portal se encontraron con doña Manuela vivita y coleando. ¡Qué gran recibimiento me han dispensado ustedes! -Y usted, i qué grande y agradable sorpresa nos ha preparado en este día! -contestaron los vecinos palideciendo, apresurándose a ocultar los lutos que lucían. -Muy sencillo, vino aquí mi primo Eulogio, camino de su casa, y se empeñó en que yo le acompañara en su coche al pueblo de eüos. Por eso llevo todos estos días fuera de mi casa. La portera se justificó deciendo que había aprovechado la ausencia de doña Manuela para limpiar a fondo el portai Casi al mismo tiempo, en el halcón, un pajarito amarillo derramaba arpegios como si festejase una resurrección. Luis MARTÍNEZ KLEISER De lo Rml Academia Española A H ANTENA COLECTIVA eleves; MADRID, 2657802- BARCELONA. 2305838 j VALENCIA. 272826- ZARAGOZA, 251131, Fábrica, Santiago de Compostela