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A: v -Ai t i- t 4: I L fifiP wQ HV ME I1 MÍ su hijito y sintió amargos remordimientos. Tras la proclamación del Imperio y subsiguiente rifa de naciones entre los egregios miembros de la familia napoleónica, a Paulina le caería en suerte el Ducado de Güastalla, un minúsculo Estado soberano de 10 kilómetros cuadrados de extensión territorial, que se apresuró a vender al reino de Italia. Ella no quería pasar a la Historia como detentadora de poderes, sino de homenajes rendidos a su hermosura; prefería ser llamada Venus imperial o Divina diosa de la belleza a cualquier titulo mayestático. Para inmortalizarse a sí misma rogó al famoso Canova que la esculpiera, desnuda, en mármol. Cuando su madre, la piadosa doña Leticia, tuvo ocasión de contemplar la magnífica estatua, dicen que exclamó escandalizada: ¡Pero, hija, ¿cómo pudiste posar asi, desnuda? Y Paulina, con su encantadora inconsciencia, respondió tranquilamente: -i Oh, no te preocupes, mamá... La chimenea de la habitación estaba encendida... EL ESPEJO ROTO EAN- Noel Hallé, primer médico de cámara de Napoleón, con fecha 22 de abril de 1807, envió a su colega el doctor Peyre, al cuidado de la princesa Paulina, un escrito privado, del que se puede deducir que la más bella mujer de su tiempo padeció una enfermedad terrible: ninfomanía. Precisamente eso hace que la lista de sus amantes sea interminable: el músico Blangini, el poeta Forbin, el diplomático Metternich, el general Junot, el actor Taima, el húsar Canouville, son algunos de los nombres que pasaron, sin dejar huella apreciable, por su vida vacía. A pesar de todo, la fidelidad demostrada al hermano en desgracia cuando el resto del mundo- -incluso su propia familia. -le abandonaron, redime a Paulina, (ante nuestros ojos, de muclhas faltas... Ella permaneció junto a Napoleón en su destierro de Elba, y si no acudió a consolar tas soledades del prisionero de Santa Elena, fue debido a que el Gobierno inglés no quiso nuca, atender su reiteradas solicitudes. Paulina jamás experimentó el temor a envejecer, tan común en las mujeres hermosas; pero la enfermedad causaba progresivos estragos en ella. En 1824 solamente era una sombra de sí misma. Borghése, enterado de los sufrimientos de su esposa, decidió acudir a su lado; hacía mucho tiempo que vivían separados. Ella lo ¡recibió con una sonrisa entre picara y melancólica. -Creo que en realidad tú has sido mi único amor... -le dijo. Era mentira. Una mentira gentilmente piadosa. En la madrugada ctel 9 de junio de 1825 sintió que su fin se. aproximaba. Tenía cuarenta y cuatro años. Todavía tuvo su último rasgo de coquetería: pidió un espejo y, tras mirarse durante unos ¡minutos, murmuró: -Cuando haya muerto, cubridme el rostro con un velo. No quiero que nadie pueda verlo... entonces. Su marido lo prometió, y ella volvió a contemplar su imagen ávidamente. Pero de pronto el espejo cayó al suelo y se hizo añicos. Sus labios parecían sonreír y todos tos presentes comprendieron que Su Alteza Imperial Paulina Bonaparte. princesa Borghée, duquesa de Güastalla, una mujer adorable creada para ser adorada, acababa de morir, feliz, en la creencia de que todavía era bella... Juan BALANSO 33 Villa Borghése, residencia de verano de Paulina Bonaparte. la conveniencia de tal matrimonio y lo infundado de ciertos rumores concernientes a la agitada vida anterior de la presunta novia. La nobilísima familia de Camilo no parece nada entusismada con este enlace y, nervioso por la tardanza, el primer cónsul a punto estuvo de recurrir al mismo sistema que tan buenos resultados diérale en otro tiempo con el apocado Leclerc. No seria necesario llegar a semejante extremo, pues (Paulina había decidido, casi como cuestión de honor, que esta vez se bastarla ella sola para conquistar el empedernido solterón, y asi, días más tarde, le mandaba un artista portador de la prometedora carta siguiente: Os envió, mi bello príncipe, a este miniaturista de gran talento para pintaros, porgue quiero tener vuestro retrato en un medallón que llevaré siempre sobre mi pecho... Días más tarde, el 28 de agosto de 1803, Paulina se convierte en dueña y señora de la ilustre casa de los Borglhése. La luna de miel tiene lugar en Boma, entre los paradisíacos jardines de la famosa villa propiedad de Camilo. El Papa recibirá a la pareja en audiencia especial. Los fabulosos diamantes pasan a lucir en su bien cuidada cabellera... Pero no todo serian (triunfos para la rutilante Bonaparte. Hasta después de su boda no ge die cuenta de que entregarse a Camilo era como no entregarse a nadie Parece ser, sin embargo, que el imponderable no se debía a defecto físico del marido, sino al desmedido apetito de Paulina. Otra pena, quizá la más sincera que experimentó en su vida, vendría a enturbiar por completo el ya bastante enrarecido ambiente conyugal: Demude, un niño de seis años, único fruto de su matrimonio con Leclerc, falleció repentinamente. Ella nunca se había preocupado en demasía de J