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damenta la teoría de la formación de un arte ahogado por el romanicismo francés del siglo XI De la fundación de San Genadio. no queda más que la iglesia. 1 monasterio debió desaparecer en el siglo XEC o x m pasando el templo a poder de la catedral de Astorga. La disposición general de esta iglesia es singularísiria, al menos para nosotros vulgarísimos trotatierras patrias. La silueta de la planta es de cruz latina, aunque en su interior no se manifiesta, y vemos analogías, recuerdos en Santullano, en San Julián de Valmuza, en Salamanca o en el visigodo de Caxnarzana en tierras zamoranas. SANTO TJOMAS DE ÍLAS OLLAS Muy cerca de Ponferrada se encuentra esta maravilla, quizá a poco más de un kilómetro. Otro bellísimo monumento de arquitectura ciozárabe, original y típico; más mahometano que San Miguel de Escalada. Mazóte, Santa María de Lebeña y la Cogolla; menos sabio y completo, que Peñalva, pero mucho más que Celanova. No existiendo historia, que nosotros vulgares trotatierras sepamos, sólo nos cabe una aproximación cronológica. Apoyándose en los caracteres indiscutibles del monumento, el señor aómm Moreno Jo afirma como obra del siglo X; y por la carencia de gallones de la cúpula y por cierta tosquedad del conjunto, cabe la creencia que sea algo anterior a Santiago de Peñalba. erior UN GRANDIOSO PÓRTICO NATURAL PARA ENTRAR EN GALICIA El río Sil nacido en las montañas leonesas, muy cerca de la divisoria astur, baja desde el Oeste de Cueto Albo, irriga el valle de Laciaua, sale por la garganta del Padruño al edénico Bierzo- -opimo valle administrativamente leonés, pero en realidad, más bien suntuoso vestíbulo de Galicia- -y penetra en el país galaico, donde constituye un alle transversal interno que separa y comunica la Alta Galicia Norte y la Alta Galicia Sur. ¡Penetra en Galicia el Sil por un grandioso, por un portentoso pórtico: El Estrecho de Cób ts. Es un abrupto segmento del heroico desfiladero que forma el río aprisionado en tre altas y escarpadas rocas, y que la fía, férrea del Norte, hoy de la Renfe, salva, mediante un puente intercalado entre túneles. Dos murallas roquizas, abruptas, derrames de la sierifa de La Encina de la Lastra y las Cabreras, yérguense en pinácu- los de crestadajs agujas, de hermosa caliza, en ciclópeo modelado que parece descender del cielo a las vegas del sinuoso río; que con frecuencia sosegado o en sus aguas embalsadas, copia fidelísimo, la hermosura y grandeza del paisaje. El ferrocarril te cruza por un moderno, cómodo y silencioso puente de pormigón de tres arcos, en armoniosa composición con el excelso paraje, r Estos escarpados del Sil en el Estrecho de Cobas, son Extremadamente vigorosos y para nosotros iiguran entre los más abruptos de Galicia. Este paso es un gigante de macicez, ciclópea asamblea de cantiles entre los que destacan La Peña Falcoeira y La Peña Grande, luciendo brillantes y vivaces crestas cimeras y verticales pendientes en vertiginosos desplomes. Estas Gargaritas de Cobas, que comprenden el Estrecho y el tramo que sigue hasta la afluencia del Cabrera, son de admirable grandeza: las más hermosas y heroicas del Desf iladero del Sil, como decía el doctor Rodríguez con singular acierto en Alma de Galicia Desde luego, para nosotros, es una de las entradas más bellas que pueden imaginarse ésta de El Bierzo y del Sil, donde
el paisaje verticalista alcanza mayestática hermosura y grandeza; y que nos lleva ya fuera de El Bierzo, por Galicia a otra maravilla romana. El río Sil, pasado el grandioso valle de Valdeorras vuelve a angostarse oprimido por abruptas y crespadas rampas. En olivos está Montefurado, localidad que debe su nombre a un afamado túnel romano para el paso del río Sil. Aquí, el río tropezaba antiguamente con un peñascoso cerro- -según Sarmiento el Mons Sacer de Justino, identificado por otros con el Pico Sagro que está en la cuenca de Ulla- Para nosotros, es uno de los montes más bellos quizá del mundo este Pico Sagro, el Ulicino de las narraciones jacpbeas; dentro de su privilegiado tipo puede formar en la distinguida serie del Cervino, el Hood, la Peña Porada. el Txindoki o Larrunarri, el Naranjo de Bulnes, el Viorna... Por este peñasco se desviaba la cuenca del Sil hacia el Sur, describiendo un gran meandro, de tres kilómetros, de extremos muy próximos. Pero los romanos, ávidos de recoger el oro acarreado por el Sil, perforaron la colina para unir los cabos del meandro y dejar en seco su antiguo cauce. Y para ello en el siglo XI de nuestra Era, abrieron a través de la roca un túnel de 423 metros, en dos alineaciones rectas, de ángulo muy obtuso a 142 metros de la entrada, con 21 metros de altura y 18 de anchura, y en cuyas paredes hay perforadas varias galerías de corta longitud, sobre el ordinario nivel de las aguas. Por haber sido horadado el peñascoso cerro (por el que hoy pasa la carretera) trocó su nombre primitivo por el de Montefurado. Dos veces en un típico y clásico barquichuelo de los usuales en el Sil hemos atravesado, por el túnel, aguas abajo, para obtener fotografías, cosa que conseguimos, obteniendo muy interesantes negativos, que la mayoría de ellos los perdimos el año 1836 de nuestro archivo fotográfico de Madrid, desapareciéndonos más de 86.000 negativos y cinco mil diapositivas en color. Este río de auríferas arenas es todo él interesantísimo y hace más de sesenta años, lo recorrimos andando desde la sierra de Jistredo donde nace o se forma, a su confluencia con el Miño en Los Peares, por las ideales gargantas del Sil y del Cabe, teniendo algunas fotografías de antaño del cauce del Sil y andando los tiempos, de los mismos sitios, como la garganta por el puente de Paradela, cuando el cauce del Sil ya se había convertido en un gran embalse con el nombre de San Esteban de Rivas de Sil. La cuenca de este río es hermosísima con ingentes alturas y cotas de más de los mil metros en Seixa, Velanco, Valgrande, el Coto, Salgueiros, Arma, la Peña del Sastre, pertenecientes a la sierra de La Moa. Los montes superponen sus masas en varios planos y muchas laderas se tapizan de bosques de viñedos en Socáleos, y entre ellos los célebres de Amandi, cuyo néctar degustaron los romanos en sus banquetes. Para que nada falte en esa cuenca del Sil, tiene su Rivoira Sacrata y en ella el monasterio de San Esteban de Rivas de Sil que conocimos en venerables ruinas,
agreste y escarpado paisaje entre rocas y
una de las más valiosas joyas arquitectónicas de Galicia, que, a Dios gracias, hemos vuelto a ver en plena y adelantada, aunque lentísima, reconstrucción, ya ¡hace algunos años. Desde la Corredoira que conducía an- taño al monasterio, por entre las ramas de una fraga (bosque) de castaños, nos asombró hace más de medio siglo, contemplar las ruinas admirables del cenobio y los ábsides románicos de la iglesia. Hace tantos años, quizá pasen los sesenta, que por esa Corredoira bajábamos a San Esteban, que al pie de ella había hórreos antiguos del tipo Cafoeceiros, de los construidos con ramas trenzadas de castaños y cubiertos con paja, al estilo de las pallozas de la Alta Galicia del Norte, en aquellos tiempos, muy especialmente en el Alzamiento dé los Aneares. San Esteban de Rivas de Sil, es el más
Ábsides del templo mozárabe de Peñalba. importante de los cenobios de la Rivoira Sacrata Fue levantado en el siglo XH; sobre las ruinas de otro fundado a mediados del siglo VI por San Martín Dumiense, y restaurado en el siglo X por el abad Pranquila. Su antiquísimo cruceiro que por telón de fondo entre los castados tiene la garganta imponente del Sil; la fachada hermosísima pon bella portada del monasterio, sus claustros grande, pequeño de columnas dóricas y el románico llamado de los obispos, todo entre zarzas, ¡maleza, punto menos que impenetrable- -como tantos otros cenobios- -nos admiró tanto, que allí fuimos varios días para contemplarlo. La última vez que fuimos estaba en plena reconstrucción, ya estaba limpio y en plena obra; gozando en el claustro de los obispos con aquellas combinaciones del románico y del gótico flamígero. Aquello es una hermosura. El río Sil, el de las obras de romanos, el dé Las Medulas, Montefurado, la Tebaida española, el de los monumentos como Peñalba, Las Ollas... vierte sus aguas en el Miño en los Peares- -precioso lugar- -que como dice el viejo refrán: El Sil lleva el agua y el Miño la fama. Diego QUIROGA LOSADA Marqués de Santa María del Villar