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Línea núm. 2. -Ferraz- Puerta del Sol. Calle Alcalá hasta Goya. Linea núm. 3. -A lo largo de la calle de Serrano. Línea núm. 4. -Ferraz- Bulevares- Goya, hasta Alcalá. En la Gaceta de Madrid de enero de 1917 se anuncia la concesión y los tres ingenieros se encuentran en la etapa más difícil. Habían logrado convencer al Estado de la conveniencia y utilidad de su proyecto; ahora era necesario ganarse la confianza de los financieros, lo cual ya no resultaba tan fácil, a juzgar por el desarrollo de las primeras gestiones. Los Bancos juzgaron el proyecto interesante pero prematuro Los cronistas municipales consideraban que para los madrileños de 1917 el ganar tiempo no tenía demasiada importancia. Don Enrique Ocharán, entonces presidente del Banco de Vizcaya, y sus compañeros de Consejo, que desde el principio estuvieron personalmente al lado de los tres ingenieros entusiastas, ofrecieron una solución: aportar la mitad del capital necesario para las obras, a condición de que los madrileños suscribiesen el resto. Mendoza y Otamendi se lanzaron a la búsqueda de los cuatro millones que habían de aportar los madrileños, y después de muchos trabajos, en los que comprometieron a amigos y familiares, no lograron suscribir más que tres. El restante parecía ya un escollo insalvable, y estaban a punto de darse por vencidos cuando decidiaron recurrir a la voluntad, siempre comprensiva, del primer madrileño, el Rey Don Alfonso X m Por medio del duque de Miranda, a quien convencieron también para que suscribiera acciones, la audiencia quedó concertada de inmediato, porque no había tiempo que perder. El Rey se hizo explicar el proyecto del Metropolitano madrileño con todo género de detalles; elogió con entusiasmo la precisión del estudio que tenía a la vista y, llegado el momento, se ofreció simpáticamente, más como madrileño que como Monarca: Bien, decidme qué necesitáis. La petición no podía considerarse entonces insignificante: un millón de pesetas. Era la cifra salvadora con que completarían los cuatro millones que había puesto como condición el Banco de Vizcaya para suscribir los otros cuatro. El Rey pidió unas horas de margen para tratar de encontrar una solución. Y al día siguíente consiguió disponer del millón. UNA VALLA DE MADERA EN LA PUERTA DEL SOL Una mañana del mes de julio de 1917 los madrileños se encontraron en la Puerta del Sol, donde hoy está la estatua del Oso y el Madroño, pon una valla de madera y esta inscripción sorprendente y retadora: Compañía Metropolitano Alfonno Alfonso x m Inauguración de la Línea Norte- Sur, octubre 1919. Según el proyecto, la línea Norte- Sur, de Sol a Cuatro Caminos, ascendería a un coste total que se detalla en el Informe de la siguiente forma: PESETAS Esta cifra de ocho millones estimada por los técnicos- -que luego se vio superada por la realidad- -suponía un coste por kilómetro de 2,3 millones. La previsión establecida para el tramo Callao- Ventas- -cuya inauguración está prevista para el año 1970- -supone una inversión de doscientos veintiún millones por kilómetro. Es previsible que también en esta ocasión los técnicos se hayan quedado cortos. Las obras de línea Sol- Cuatro Caminos se comenzaron en plena guerra europea, con todos los inconvenientes que la situación política ofrecía a una empresa de tanta importancia. Pero, no obstante, el Metro madrileño fue construido íntegramente con capital, materiales y mano de obra españoles. 17 DE OCTUBRE DE 1919: INAUGURACIÓN DE LA PRIMERA LINEA Puntualmente, como la Compañía Metropolitano Alfonso x m se había arriesgado a anunciar en la valla del pozo de arranque en la Puerta del Sol, el Metro madrileño ss inauguraba oficialmente el 17 de octubre de 1919 por Su Majestad el Rey Don Alfonso XTTT. ABC destacaba en su crónica que la ingeniería española ha añadido un nuevo timbre de gloria a su noble ejecutoria de trabajo Los madrileños, que hasta el día anterior habían hecho el mismo recorrido de Sol a Cuatro Caminos en tranvía invirtiendo algo más de media hora, se mostraban impacientes por tener ocasión de realizar aquel viaje fantástico, bajo tierra, en sólo diez minutos. ¿ñeialmente, los trenes se componían de un coche motor y su remolque, que podían transportar un total de 200 viajeros, aunque la instalación estaba proyectada para llegar a formar trenes de inco unidades, capaces para 500 viajeros. La inauguración oficial del Metropolitano fue un acontecimiento en Madrid y sus comentarios elogiosos repercutieron en toda España. El Rey acudió puntualmente, acompañado por la Infanta Isabel y los Infantes Don Carlos y Don Fernando, así como por la duquesa de Talayera. El 31 de octubre, es decir, catorce días después, el Metropolitano fue inaugurado para el servicio público. Desde las cinco y media de la mañana, la afluencia de público, tanto en la estación de Cuatro Caminos como en la Puerta del Sol, era ya una concentración masiva. En esta última se instalaron puestos de churros y aguardiente, y la cola de público subía por la calle de la Montera hasta la iglesia de San Luis. Se calculó que durante el primer día de servicie- -un tren ascendente y otro descendente cada seis minutos- -habían circuíalo 390 trenes, cada uno de los cuales estaba provisto de dos coches para transportar 200 viajeros. Como todos los trenes habían circulado completamente llenos, la cifra de viajeros ascendió a 56.220, y la recaudación total de la jornada, a 8.433 Como dato curioso, diremos que en 1920 el Metro madrileño transportó 14.627.486 viajeros, mientras que en 1968 la cifra ha alcanzado la respetable cifra de 448.216.588 viajeros. Infraestructura 4.079.775,00 Supraestructura 979.231,15 Material móvil y cocheras... 1.640.000,00 Reposición de servicios 551.724,85 Constitución de la Sociedad. Aportación d e l proyecto, dirección e interés durante el segundo año de construcción 749.269,00 Total 8.000.000,00