Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Issersted, at frente de la Orquesta Nacional de España: En el fondo, no creo mucho en las escuetas... pirante a director, de un director, después? -La falta de una clase propia, permanente de dirección. El llegar siempre a las actuaciones con la sensación de que no se pudo ensayar lo suficiente. Yo he tenido la gran suerte de haber crecido entre los ejemplos de Strauss, Nildsh, Weintgartner: músicos sinceros, sin efectismos, y la ventaja de que, como violinista que tocó sinfónico y lírico, aprendí lo que ne: cesita un músico... Y lo que no necesita I- -subraya mucho Isserstedt- que es to davía más conveniente. ¿La mayor satisfacción de un artista? i La respuesta es inmediata: -Que salgan las cosas tal y como uno imagina que deben salir. Para ello, ¿a qué da más valor? ¿Al estudio, el ensayo, el concierto? -El ensayo es un medio para depurar y desarrollar lo estudiado que, cuando es nuevo, proporciona un placer más frío, más intelectual. En el concierto se trata de dar lo mejor, con el peligro de que los nervios puedan hundirnos. -En su experiencia ya larga, ¿cree en evoluciones de técnicas directoriales? -Sí; se hacen las cosas con- más economía de medios, en una busca más concienzuda de los momentos cumbres. Por ejemplo: cuando se dirige la Tetralogía de Wagner, desde el primer compás del Oro del Rhin ha de pensarse en el último de El ocaso de los dioses ¿Puede hablarse de escuelas de dirección? ¿A cuál se adscribe? -En el fondo, no creo mucho en escuelas. Creo en los grandes, tan distintos y ¡tan grandes! en Nikish, Furtwaengler, Bruno Walter, Erich Kleiber... ¿Hay disparidad entre la forma de dirigir en la ópera y el concierto? -Forzosa. En la ópera, los cantantes, sus voces, son factores dados, con personalidades y características. Hemos de adaptarnos a ellos, de querer una buena representación. No cabe lo preconcebido. 1 director ha de ayudar, según el momento, el fiato las condiciones físicas. En el concierto cabe imponer más radicalmente la propia línea. ¿Tiene repertorio predilecto? Hay una vacilación momentánea... -Tal vez he dirigido demasiadas cosas. Todo, de todos los tiempos, autores, géneros diversos en el sinfonismo; más de ciento cinco óperas. Por encima de todo, quizá, Mozart, pero sólo si se cuenta con una calidad especialísima de voces, de orquestas. -Pero, ¿no puede hablar de alguna obra que le haya emocionado especialísimamente? -Muchas, muchas... Tal vez, como ninguna, la Misa solemnis de Beethoven. ¿Incluye en el trabajo la circunstancia afectiva del artista? -Fatalmente. Somos hombres... -Hombres forman también los públicos. ¿Hay diferencia entre los nórdicos y los latinos? -Sí, pero sería difícil condensar la explicación. El Sur es más caliente; el Norte más silencioso. Lo que sí cabria destacar algunas audiencias ideales, como la de Moscú, en cabeza, Londres, Berlín... Yo pienso, y se lo digo, que jamás la vi tan quieta, silenciosa y unánime en el respeto como en su ciudad, de residencia profesional: Hamburgo. Asiente... Formulo nuevas preguntas, sobre las orquestas y sus difereHcias, esta- vez: -Por disciplina, método de trabajo, mis preferidas son las orquestas americanas, beneficiadas por la mezcla de elementos, ya que en sus filas se enrolan primerísimos instrumentistas europeos que suman sus virtudes. ¿Puede hablar de las características de nuestro público, nuestros instrumentistas? -Con uno y otros tengo siempre la impresión de que participen efusivamente en la música, con más eco para la pura que en Italia, por ejemplo. ¿Es importante ligar la música al acontecer cultural de cada país? -Creo en la independencia del arte. En la composición, tal vez, más que en la forma de hacer música. ¿Quién, o qui nes, le interesan entre los músicos, intérpretes y compositores del presente? -En la ópera y el sinfonismo, la personalidad indudable de Britten; como intérprete, Bubinstein podría ser nombre representativo. Yo procuro dirigirlo todo, también lo contemporáneo: la Pasión de Penderecki, es una gran obra; entre las de Werner Henze, las hay de importancia. Creo en los talentos, en las obras maestras, al margen de todos los ismos y los post y las etiquetas, sean cuales fueren. Hay, por desgracia, demasiadas modas y dictados a la fuerza, incluso defendidos por cierta Prensa. Yo les pondría en guardia. ¡Ese no es el camino! ¿Tiene algún hobby extra- musical? -Navegar a vela. Las viejas iglesias, i Y cuántas, maravillosas, tienen ustedes en España! ¿Qué piensa de Granada? -Que es un cuento de hadas, con y sin música. Recuerdo que este año fue ovacionado en el Real madrileño. Le pregunto pox su juicio sobre nuestra sala de conciertos. -El mío y el de todos los músicos con los que he hablado y lo conocen: el Real es una maravilla. Hemos de concluir. Digo al maestro que me gustaría conocer un día suyo de trabajo en Hamburgo. -Es de muy sólido quehacer: entre el estudio, el ensayo, el trabajo burocrático. Son diez conciertos dobles los que tengo a mi cargo, aparte multitud de registros, las totumees con la Orquesta, con la que me dispongo en octubre a realizar la segunda por América... Eso, la preparación de óperas y conciertos en otros puntos... Pero, ya se lo dije, en mi casa, en mi jardín, me recupero pronto. -Una última preguntas ¿Qué es la música para lsserstedt? Salta la esposa: -Su primera mujer. Ríe él, le toma la mano: -Digamos que el pan, el vino: la vida... Hacia ella va Issersted cuando se dirige al podium Le aguarda el Don Juan de Strauss Lo dirigió con dominio, preciso el esto, elegantísimo y al movimiento de unos brazos fáciles. Buede ser que, al concluir una buena versión, se diga a sí mismo: De esta forma lo escuché al propio Strauss. Mi trabajo hubiese merecido su aprobación. Y tenga, en esa intima convicción, su mejor premio. Antonio FERNANDEZ- CID 21