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a 19 S 4 p tó a la victoria líos Sistemas comuiiistas ty; i ii Euxasiá y escritor yugoslavo MiloVan jDjilás: t rol? lenia; pártiendo de: cefOK esti Iticjon: de Jos i niai! coitóí Í l S rfivo efl a- pGélado íjos veces y yiftife ítté- 1 s i; denunciar en: 1 nueva pta ¿i. ft W i em g í de; una casta ¿íe ¡prilo eéiaí oS e a s 1 l lldel: -t, pí i áéái la isastefi p í fe ést fraseología revolucionaria intemacionalista y socialista cada vez más desenfrenada. En adelante ningún partido comunista p u e d e permanecer e n comunión ideológica con la burocracia soviética sin hacerse culpable de una traición hacia su patria y hacia la misma causa que defiende. Además, I a s sociedades de los países d e Europa Oriental se han diferenciado hasta tal grado que sólo los propagandistas s o v i é t i eos pueden continuar diciendo lo que Stalin afirmaba ya falazmente en el XVIII Congreso del Partido Comunista, en marzo de 1939, después de la colectivización fozada de la agricultura y de I- as sangrientas purgas: es decir, que no existe ya rivalidad de clases en ¡la U. R. S. S. y que este país se dirige inexorablemente hacia una sociedad sin clases, o sea, comunista. La distancia entre la teoría y la realidad se ha acrecentado de tal manera que hoy las mejores inteligencias de Europa Oriental y de los comunistas occidentales, o son revisionistas o bien han roto con la burocracia soviética y sus dogmas. EL COMUNISMO SOVIÉTICO ES UNA AMALGAMA DE IMPERIALISMO Y TOTALITARISMO T ODOS los sistemas comunistas son- -o más bien eran- -idénticos por su exclusivismo dogmático y totalitario, pero cada uno de ellos se adapta- -y se atasca- -al nacionalizarse. Esto es igualmente cierto si nos referimos al comunismo soviético, aunque la categoría social que lo sostiene es más firme y está más segura que en los restantes países de Europa Oriental. Por esta razón es importante subrayar que el primer sistema comunista que se hizo nacional fue el de la propia U. R. S. S. cuando Stalin desarrolló la idea del papel dirigente de la Unión Soviética, fuerza principal del comunismo mundial. De hecho, el comunismo soviético es una amalgama de imperialismo y totalitarismo, y así lo ha sido en esencia hasta hoy. Será lo mismo en el porvenir. La ideología se desmoronará, así como el papel y la fuerza del aparato del partido que es su defensor y propagandista. Pero esto no significa que el imperialismo ruso se debilite por ello, ni que se desarrollen espontáneamente unas formas de vida más libres en la U. R. S. S. La crisis de la burocracia del partido en la Unión So- viética se producía de forma diferente en otras partes. En los demás países de Europa Oriental, las crisis engendrarán corrientes de reforma y resistencia nacional que se apoyan no sólo en el pueblo, sino también en elementos de la clase dirigente. P e r o en la Unión Soviética, la fina capa de la intelligentsia creadora (escritores, artistas, científicos) está aislada, mientras la masa del pueblo es pasiva. Las crisis madurarán esencialmente en la cumbre y serán obra de personas que representan diferentes sectores y diferentes tendencias dentro del partido dirigente. Y no debemos olvidar que el partido dirigente no se compone tan sólo del aparato propiamente dicho del partido y de la masa pasiva de sus miembros, sino también de casi todo el cuerpo de oficiales y de importantes sectores de la intelli- A gentsia de los técnicos.