Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NUEVAS HISTORIAS DE VIEJOS TIEMPOS LA EDAD DE LOS TOROS Por FABIO CONCIENCIA ESTRICTA La anécdota es relatada por Domingo Ortega, que fue protagonista de ella. Teniendo que torear en Madrid, ej año cuarenta y tantos, vino a verme un crítico de toros, buen aficióHaap y amigo, y me dijo: -Tengo que hablar contigo a solas. Esta tarde toreas en Madrid y ya sabes cómo está el toreo moderno; no le eches a los toros el capote y la muleta delante, ponte al perfil, dale el medio pasa y verás qué fácil te es el éxito. Yo le contesté: -Creo que están equivocados todos los que así piensan. Las normas clásicas son eternas; la Fiesta en sí es más fuerte que todos los toreros juntos; el que se salga de ellas estará a merced de los toros y estando a merced de ellos, a la larga se apoderan de él. Me contestó: -Querido, eso lo sabemos cuatro. Le contesté: -A mí me basta con saberlo yo, y el tiempo me dará la razón. Hoy, cuando oigo las lamentaciones en el mundo de los toros sobre el decaimiento del toreo, examino mi criterio de entonces y tengo que decirme: estaba en lo cierto. Es lástima que tan estricta conciencia, acorde con el reconocimiento puntual de las obligaciones que derivan del ejercicio de una profesión tan bella y arriesgada, no encuentre el adecuado caldo de cultivo en el que crezca y prolifere. Y es lástima que sólo los menos adviertan que son victimas de burdos engaños. Porque la mayoría, por ignorancia, confunden el oropel con el oro. LA TAUROMAQUIA ES UN ARTE Poeta, escritor y gran aficionado, Fernando Quiñones ha llevado su preocupación intelectual al complejo distingo entre lo que es arte y lo que no es. Y ha centrado su atención en la fiesta de los toros. Para poder ser contestada con una mínima garantía de seriedad y, posibilidades de acierto la pregunta le si los toros son un aste- cómo toda pregunta compleja y con meollo, exige una clara fijación de los términos. Reparemos primeramente en que estamos hablando de Arte, con mayúscula; se trata, entonces, de la Expresión más alta de la palabra, y no será cuestión, pues, de decidir aquí su acepción en otros sentidos- arte cerno habilidad, destreza u oficio- sino nada menos que en dar o no dar al toreo un cierto sitio entre las llamadas bellas artes la poesía o la pintura, el teatro o la música, la arquitectura o el cine (cuyo capítulo de séptimo arte ha estado por largo tiempo en entredichos, ya total y afortunadamente zanjados a favor del género) ¿Se halla también en ese caso la fiesta mortal, la fiesta de los jeS -35 t toros? ¿Puede ser un arte rr- nBMf 7 semejante amasijo de- -no hay quien se los niegue- -barbarie y negocio, primitivismo histórico, inasequible universalismo y realidad descarnada? Podemos ya anticipar la respuesta que entendemos más justa: Sí. Pensamos que la mayoría de los aficionados, de los buenos aficionados, estará de acuerdo en que la tauromaquia és c puede ser un arte. Y la cosa viene de antiguo. Pepe Hillo escribió La Tauromaquia o el arte de torear Y Montes hablaba, a su vez, de el arte de torear A veces, sin embargo, el toreo discurre por caminos que parecen impropios del arte, pero ello es debido a la imperfecta ejecución o puesta en práctica de las reglas o principios a que debe acomodarse toda manifestación artística.